12|4|2021

Éste es el edificio de Macri que no paga impuestos gracias a una ley de Macri

31 de mayo de 2016

31 de mayo de 2016

El Presidente declaró un emprendimiento inmobiliario ubicado en una zona de la Ciudad beneficiada por exenciones tributarias dispuestas por una norma que motorizó cuando era jefe de Gobierno porteño.

La declaración jurada del presidente Mauricio Macri sigue dejando tela para cortar: a la comprobación de que contaba con 18 millones de pesos alojados en una cuenta en Bahamas (este lunes informó que los repatriará, a pesar de que supuestamente todos sus bienes fueron colocados en un fideicomiso ciego que no le permite tomar ninguna decisión sobre ellos) se le suma una denuncia por enriquecimiento ilícito y otra por beneficiarse con la concreción de un emprendimiento inmobiliario en una zona de la Ciudad de Buenos Aires que cuenta con exenciones impositivas gracias a un proyecto de ley que él mismo promovió como jefe de Gobierno.

 

 

 

En la declaración jurada presentada ante la Oficina Anticorrupción, que preside la macrista Laura Alonso, el titular del Ejecutivo nacional informó la tenencia de un fideicomiso de 19 millones de pesos llamado Oficinas Caminito, que es un emprendimiento inmobiliario en la zona sur porteña.

 

Ante esta novedad, la ex legisladora kirchnerista Gabriela Cerruti denunció que Macri “es el dueño del mayor emprendimiento inmobiliario del sur de la ciudad y se hizo votar exenciones impositivas”. En ese sentido, explicó que ese fideicomiso es el que remodeló la ex fábrica de Alpargatas, sobre la avenida Patricios, y lo convirtió en Molina Ciudad, un edificio de 65 mil metros cuadrados de estudios de diseño y lofts.

 

En concreto, según la investigación de la ministra de Derechos Humanos y Sociales durante la gestión de Aníbal Ibarra, el líder del PRO se aprovechó de la sanción de la Ley N° 4353 y el fideicomiso Caminito se acogió a beneficios impositivos redactados en las propias oficinas de Bolívar 1, donde mandó Macri entre 2007 y 2015. La normativa fue diseñada por el entonces ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera, el padre de la política de distritos en la Ciudad de Buenos Aires.

 

En 2011, el mendocino, que ahora conduce el Ministerio de Producción de la Nación, giró a la Legislatura porteña el proyecto de creación del Distrito de las Artes, que comprende parte de los barrios de La Boca, San Telmo y Barracas. Para noviembre de 2012, la iniciativa se convirtió en ley gracias a los votos del PRO y el Frente para la Victoria en el marco de un trabajoso acuerdo entre el macrista Cristian Ritondo, el peronista Juan Manuel Olmos y el camporista Juan Cabandié. En esa misma sesión del 1 de noviembre, ambos bloques habilitaron a Macri a tomar deuda para financiar el entubamiento del Arroyo Vega.

 

Según Cerruti, el emprendimiento Caminito –ubicado en Barracas-  “no paga ingresos brutos ni ABL”. La dirigente kirchnerista –que en 2012 votó positivamente el expediente- asevera que el Presidente se benefició con el mismo proyecto presentado por su propio gobierno y relata que, “al mismo tiempo que compró parte de ese fideicomiso, mandó una ley a la Legislatura para eximir de impuestos a esa zona de Capital”. Esta aserción anida una duda que aún no se despejó: se sabe que este año, por primera vez, Macri reveló la existencia del fideicomiso, pero no se conoce cuándo lo puso en práctica. En tanto, sí es fácil de comprobar que el mandatario utilizó la legislación que él mismo promovió para su propio beneficio.

 

POR AMOR AL ARTE. La ley –que fue bautizada por el oficialismo como Promoción de Actividades Artísticas en la Ciudad de Buenos Aires- comprende iniciativas de fomento para la “formación, creación, producción, gestión y difusión” de artes visuales, musicales, literarias y escénicas.

 

Entre otras ventajas, estas actividades quedan exentas del impuesto sobre los Ingresos Brutos por 10 años desde la sanción de la ley (1 de noviembre de 2012) y también del impuesto a los Sellos, tipificado en el Título XIV del Código Fiscal porteño, que el Parlamento pone a consideración cada año. Además, los desarrolladores artísticos no pagarán el ABL y recibirán líneas de crédito del Banco Ciudad para sostener la actividad que desarrollan.

 

De acuerdo al artículo 4 de la Ley N° 4353, son beneficiarios de la normativa los desarrolladores de infraestructura artística, los centros educativos, las universidades e institutos universitarios reconocidos por la ley nacional de educación superior (Ley N°24.521), institutos de danzas, escuelas de teatro, de artes plásticas y música, como también los centros culturales ubicados en la zona delimitada entre San Telmo, La Boca y Barracas.

 

El Distrito de las Artes contempló muchos meses de discusión, reuniones de las comisiones de Cultura, Presupuesto y Desarrollo Económico y un acalorado debate en el recinto de sesiones, que se transformó en un hervidero cargado de chicanas, abucheos y gritos en la reunión ordinaria que se extendió hasta las 2.05 del 2 de noviembre.

 

En esa jornada, el kirchnerismo se ufanó de haber logrado modificaciones sustanciales con respecto al proyecto original y que se verían reflejadas en los artistas populares. El propio Cabandié, por entonces jefe de bloque del FpV, lo explicó: “Nosotros estamos cambiando para el Distrito de las Artes muchísimas de las cuestiones, como fue presentado por el PRO: la permanencia de los artistas y las mismas condiciones para los ateliers o para los artistas que son inquilinos y que no tienen una propiedad”.

 

En ese sentido, el ahora diputado nacional enfatizó: “No queremos la galería de arte para la esposa de Blaquier” pero “queremos que estos beneficios también se incluyan en los centros culturales y que se incluya a las escuelas”.

 

De todas formas, el Frente para la Victoria se engolosinó y sugirió más cambios de los que el oficialismo estaba dispuesto a conceder, además de citar a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner como una dirigente comprometida con la ley que estaba “preocupada” porque la normativa no se ocupaba del artista individual, “sino que se ocupaba de los desarrolladores de infraestructura artística”.

 

Esa prédica no caló en el PRO y la diputada Lía Rueda, presidenta de la Comisión de Cultura y miembro informante del oficialismo ante la creación del Distrito, sentenció: “No acepto los cambios y pido que se vote el texto tal cual está en las bancas. Además, solicito que se cierre la lista de oradores y se pase a votar”.

 

Ya era tarde para legislar y debatir. La votación fue de madrugada, pero el acuerdo político entre el Frente para la Victoria y el PRO, que años más tarde benefició al presidente Macri, ya se había tejido horas antes.