A 40 años del golpe

Ahora señalizaron El Pozo para que Martiniano sepa dónde queda

Un grupo de organizaciones políticas y sociales se juntaron en el ex centro clandestino para repudiar las palabras del intendente, que mostró total desconocimiento sobre el tema.

El día después de que el intendente de Quilmes, Martiniano Molina, quedara en evidencia al hablar de bacheo cuando le habían preguntado por El Pozo de la ciudad que gobierna, un grupo de organizaciones políticas, sociales y vecinales, se juntaron en la puerta de lo que fue aquel centro clandestino de detención durante la dictadura, lo señalizaron y repudiaron al jefe comunal del PRO. Le reclamaron que se convierta en un espacio de memoria y homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado.

 

La convocatoria fue impulsada por el Frente para la Victoria de Quilmes y apoyada por vecinos, concejales y legisladores. Fueron alrededor de 500 personas que se dieron cita en la esquina de Garibaldi y Alison Bell.

 

El 24 de marzo, cuando se cumplían 40 años del golpe militar, a Martiniano le preguntaron si pensaba construir un museo de la memoria en lo que a fines de los setenta funcionó como un centro clandestino de detención, y el intendente respondió cualquier otra cosa: cerró hablando de bacheo.

 

“Teniendo en cuenta el pedido y el reclamo de que El Pozo de Quilmes se convierta en un museo de la memoria, ¿esto será posible que en algún momento desde el municipio se lo articule?”, le consultaron al jefe comunal, que inmediatamente sonó descolocado. El periodista tuvo que aclarar a qué se refería porque Martiniano quedó en silencio, aunque igualmente no sirvió.

 

“La verdad es que nosotros estamos trabajando fuertemente para solucionar todos los problemas en Quilmes", comenzó respondiendo Molina, que lentamente se ahogó en el típico discurso del intendente nuevo que lucha contra la pesada herencia. "Nos encontramos con un municipio complejo, con una administración donde las personas que estaban preparadas, que eran de carrera fueron dejadas de lado, entonces la situación es compleja. La verdad es que nosotros estamos trabajando fuertemente para solucionar todos los problemas en Quilmes. Nos encontramos con un municipio complejo, con una administración donde las personas que estaban preparadas, que eran de carrera fueron dejadas de lado, entonces la situación es compleja. Y para resolver los problemas tenemos que desandar muchísimo”, agregó.

 

Quedó claro que nunca supo de qué le hablaban, y la remató de la siguiente manera: “Y entonces cada una de las problemáticas, ya sea las cuestiones que tengan que ver con los servicios, en el caso del bacheo, las luminarias, todo lo que tiene que ver con la obra pública, lo que tiene que ver con las escuelas, con la situación edilicia de todos los inmuebles del municipio, la verdad que es muy compleja y vamos de a poco, y destinamos recursos de a poco porque no queremos hacer cosas alocadas”.

 

El Pozo de Quilmes, también llamado el Chupadero Malvinas, funcionó como centro clandestino de detención y maternidad clandestina entre agosto de 1975 y enero de 1979, en el marco de la última dictadura militar en el país. Hoy en día es la dependencia en ese distrito de la Brigada de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

 

"Yo le pido que me repita la pregunta porque no entendí. Y tampoco entiendo lo que me vuelve a decir. Y como yo me había quedado con lo del pozo, y en Quilmes hubo varios barrios en los que le festejaban los cumpleaños a los pozos, porque es tremendo cómo ha quedado nuestra ciudad, entonces yo hablé de eso. Honestamente lo digo", intentó explicar luego Martiniano, en diálogo con La Once Diez. Y agregó: "Si hubiese entendido la pregunta, habría dicho que sí trabajaría porque allí funcione un museo".

 

Según publica el portal Nuevaba, la diputada nacional Mayra Mendoza calificó a las declaraciones de Molina como "ofensivas", y sostuvo que sus palabras son "lamentables, no sólo las víctimas y los sobrevivientes de este lugar, sino para toda la sociedad de Quilmes. Por eso vinimos acá, para reseñalizar este lugar y recordarle al intendente lo que fue, porque sin memoria estamos condenados a no repetir el pasado más oscuro de nuestro país".

 

Por su parte, el nieto recuperado Horacio Pietragalla "celebro que se haya reaccionado tan rápido porque no se puede permitir que un intendente no sepa lo que fue un centro clandestino de detención que funcionó en su distrito". "Ya tenemos el antecedente de las declaraciones de Lopérfido, queriendo discutir el número de desaparecidos y ahora esto, que yo no lo calificaría de error sino de un horror histórico", apuntó el ex diputado nacional.

 

Entre las organizaciones que participaron de la movilización estuvieron la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), La Cámpora, Juventud Peronista, Kolina, Nuevo Encuentro, Movimiento Evita, Grupo Walsh, y las agrupaciones Felipe Vallese y Arturo Jauretche, entre otras. Además de Mendoza y Pietragalla también estuvieron presentes la diputada nacional del FPV Luana Volnovich; los diputados provinciales Miguel Funes y Evangelina Ramírez; los concejales Eva Mieri, Daniel Gurzi, Angel García, David Gutiérrez y Nancy Espósito.

 

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