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Tras los golpes, nace el peronismo asambleario en el bloque K de Diputados

Pasó la furia y ahora los diputados provinciales definieron que sea una mesa de trabajo la que guíe los pasos de la bancada. No hay nombre para la sucesión de Ottavis. Piden rediscutir las comisiones.

El bloque del Frente para la Victoria (FpV) en la cámara de Diputados bonaerenses, busca sobrevivir en medio de una tensa y crítica situación que llegó a su punto culmine el miércoles cuando los propios diputados se trenzaron a golpes, como ya relató este medio. Después de la renuncia del camporista José Ottavis, no aparece un nombre firme para conducir el bloque: nadie tiene el acompañamiento pleno y por eso una mesa de representación decidirá el camino del espacio que  por el momento es la primera minoría en la Cámara baja.

 

Bajo esta condición, el kirchnerismo/peronismo pedirá re-discutir la distribución de las comisiones. En el esquema trazado por la alianza entre Cambiemos y el Frente Renovador en la Cámara de Diputados, el bloque del FpV quedó marginado. El oficialísimo y su aliado principal pretenden darle la presidencia de once comisiones, consideradas de “tercera categoría”, por un legislador peronista. Se trata de las comisiones con menos relevancia. Ya pasó la asamblea legislativa, la primera sesión ordinaria y por el momento no hay certezas de cómo se resolverá ese conflicto. 

 

Tampoco hay conclusiones sobre cuál será el futuro del bloque del Frente para la Victoria. Pese a la calma que los legisladores intentaron transmitir este miércoles, la semana entrante el bloque podría romperse definitivamente; una idea que corrió con fuerza luego de la sesión. Es que el miércoles hubo golpes e insultos. El jueves bajaron las tensiones pero no las disputas, y se resolvió –provisoriamente- seguir juntos los treinta y seis; aunque representados sectorialmente en una mesa de trabajo. 

 

El espacio creado para “salvar la unidad”, tuvo su primer encuentro este jueves. Allí se definieron nuevos nombres para la integración. De la reunión en la que participaron los diputados, Walter Abarca, Aníbal Regueiro, el Chino Navarro, Horacio González, Marcelo Torres, Mariano San Pedro, Lauro Grande y Juan Debandi, se acordó que todos los presentes menos San Pedro y Regueiro (uno de los que trompeó a su par Andrés Quinteros) integren esa mesa de conducción que podría, además, tener fecha de vencimiento.

 

Es que los propios diputados coinciden que no es para nada la mejor situación. Y que esa mesa de conducción es una solución momentánea mientras se discute el reparto de comisiones. Para esa tarea también hay delegados. Los encargados de negociarlas son las diputadas Rocío Giaccone (La Cámpora), Alejandra Martínez (aliada a Walter Abarca), Andres Quinteros (también del sector de Abarca) y Graciela Rego (se mueve en el bloque junto a ex presidente de la Cámara Horacio González y también cercana al Chino Navarro). 

 

Pese a las diferencias, quizá irreconciliable, los legisladores sí coinciden en volver a discutir la distribución de las comisiones. Es que el bloque es actualmente la primera minoría y bajo esa lógica reclaman para sí el control de quince presidencias, incluyendo algunas “de peso”. En el acuerdo que Cambiemos selló con el massismo, el reparto se traducía a trece presidencias para el oficialismo, doce para el Frente Renovador y once para el FpV. De esas once para el peronismo, ninguna era de corte ministerial. 

 

Martín Guzmán 
Karina Milei en la Fundación Libertad.

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