Sushi de la paz en Tigre

El Gobierno, de visitante: fue a lo de Massa a tratar de apagar el incendio de Ganancias

El líder del FR fue el anfitrión de un encuentro con Quintana, Frigerio, Monzó y legisladores. La semana pasada también había jugado de local, cuando recibió a Pichetto en su despacho.

La negociación política por la reforma del impuesto a las Ganancias no se define sólo en Casa Rosada. El debate tiene a Tigre como escenario principal y a Sergio Massa como gran interlocutor de la oposición, en un intento de retomar la “ancha avenida del medio” que lo desvela desde aquella foto conjunta con el Frente para la Victoria en el recinto.

 

En las últimas horas, funcionarios del Gobierno acudieron a la propia casa del líder del Frente Renovador para intentar arribar al acuerdo que no se consiguió durante la discusión en la Cámara de Diputados. Es que, según integrantes de lo que el Presidente definió como “el tren fantasma”, el oficialismo había recibido la orden de no negociar ni una coma.

 

Allí acudieron el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana; el ministro de Interior, Rogelio Frigerio; el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó; el jefe del bloque PRO, Nicolás Massot, y el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Luciano Laspina. Massa los esperaba junto a su ladera Graciela Camaño y el economista Marco Lavagna, con sándwiches de miga que más tarde dieron lugar al sushi. 

 

El desfile de funcionarios por Tigre se había iniciado días atrás con la presencia de Monzó y Massot, a los que esta vez se sumaron funcionarios de la mesa chica de Cambiemos en un intento or reducir los daños que se autoinfligió el Gobierno con la torpeza de enviar el proyecto de Ganancias en sesiones extraordinarias y sin consenso.

 

El mensaje que dejó el massismo fue claro: esperarán el resultado de la cumbre con la CGT, que se reanuda este lunes, y buscarán un acuerdo más amplio con el resto de los bloques –sobre todo con el justicialista Diego Bossio-, así como también con el gobernador de Chubut, Mario Das Neves, y el ex mandatario de Córdoba José Manuel De la Sota.  

 

“Estamos más cerca, pero todavía no hay acuerdo. Para nosotros es vital que haya acuerdo con los gremios, sobre todo con los de transporte, que hoy está reclamando”, confiaron a Letra P voceros de Massa, que sin embargo destacaron que “se trabajó con números en los que todos coincidieron” en cuanto al costo fiscal.

 

Según estas fuentes, estarían cerca de acordar con el Gobierno un mínimo no imponible cercano a los 40.000 pesos para los trabajadores con cargas de familia, y también se analiza la posibilidad de eximir del pago de Ganancias los viáticos y algunos adicionales por horas extras.

 

Los funcionarios –siempre según estas fuentes- también estarían cerca de aceptar gravar el juego y las ganancias por dólar futuro, aunque no cederían en avanzar sobre la renta financiera y la actividad minera para compensar la merma que producirá la reforma. Otros de los puntos sobre los que insiste el Frente Renovador tienen que ver con la actualización automática de los montos –resta definir a partir de qué variable- y la afectación sólo a las jubilaciones de privilegio.

 

La semana pasada, Massa también había jugado de local, en un encuentro en su propio despacho con el jefe del bloque del Frente para la Victoria-PJ en el Senado, Miguel Pichetto, el otro hombre clave para definir el destino del proyecto.

 

La razón del diálogo entre Cámaras es sencilla: si la iniciativa recibe cambios en la Cámara alta, deberá volver en revisión a Diputados, donde el apoyo del Frente Renovador y el bloque Justicialista será determinante, como sucedió en todas y cada una de las leyes tratadas este año.

 

 

La semana clave de Javier Milei

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