La Iglesia, una pesada cruz para Macri: catastrófico informe de la UCA
Cae y se precariza el empleo por ineficiencia de las medidas tomadas por el Gobierno, indicó. Y advirtió: "Aunque venga una lluvia de inversiones, no habrá derrame si no hay políticas activas”.
Paradójicamente, porque podría suponerse más lógica una alianza que una confrontación entre sectores conservadores, la Iglesia se ha consolidado como una pesada cruz sobre los hombros del presidente Mauricio Macri. Este jueves, la Universidad Católica Argentina (UCA) emitió un informe lapidario sobre la marcha del Gobierno de Cambiemos. Señaló las medidas que buscaron "resolver los desajustes macroeconómicos y crear un clima de confianza para una reacción favorable de los mercados no han tenido la respuesta esperada" y reclamó "políticas activas" para que una eventual llegada de inversiones "se derrame" hacia los sectores postergados.
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El documento del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) titulado "Empleo, precariedad laboral y desigualdades estructurales (2010-2016)", advirtió que, "aunque venga una lluvia de inversiones, no habrá derrame hacia los sectores menos dinámicos si no hay políticas activas" del Estado.
Las definiciones dan cuenta de un cuadro delicado y descartan mejoras en el corto plazo si el Gobierno no aplicara correcciones:
-Sólo el 41,4% de la población económicamente activa posee un empleo asalariado o no asalariado con calidad plena de derechos laborales.
- 9,9% se encuentra abiertamente desocupado.
-Mientras se mantenga el actual escenario recesivo, sólo cabe esperar un aumento del desempleo, los trabajos de subsistencia y de la precariedad laboral.
-No hay evidencias de una crisis ocupacional (pero) tampoco hay evidencias de que estén ocurriendo mejoras.
-Un cambio de rumbo no sólo necesitará de inversiones, sino también de políticas que reactiven el mercado interno, apoyen a las micro empresas y mejoren su productividad.
-Persisten barreras productivas estructurales que impiden la inclusión de los núcleos de marginalidad y descartados sociale.
-Creció de 84,5% a 88,1% la percepción de los ocupados de considerar altamente difícil conseguir un empleo similar en caso de perder su actual trabajo.
-La desigualdad persistente y la pobreza estructural son resultado de un modelo económico-productivo desequilibrado, con efectos de exclusión y desigualdad a nivel socio-laboral.
-Sólo el 41,4% de la población económicamente activa posee un empleo asalariado o no asalariado con calidad plena de derechos laborales, 30,7% un empleo regular pero sin vinculación con la seguridad social, 18% está subocupado en actividades de baja remuneración o alta inestabilidad y 9,9% se encuentra abiertamente desocupado.
-Entre el cuarto trimestre de 2015 y el tercer trimestre de 2016, sin que se hayan registrado cambios relevantes en la tasa de actividad, se confirma una caída del empleo pleno de 1,6 punto porcentual, incluso en el empleo precario.
-Estamos muy lejos de garantizar los derechos laborales de casi la mitad de los argentinos. Las pocas mejoras las experimentaron los trabajadores de estratos medios y medios altos y no los de más bajos recursos educativos. Las mejoras, además, tendieron a estancarse y revertirse en los últimos dos años.
Ese informe divisó a un responsable concreto de esa situación: el gobierno PRO y sus políticas económicas.
El documento "Tiempo de Balance: Deudas Sociales Pendientes al Final del Bicentenario" destacó que "esta masa de segmentos de clase media baja o sectores populares constituyen los 'nuevos pobres' (SIC) que emergen de medidas normalizadoras adoptadas por el actual gobierno".
“La emergencia social, declarada hace unos días por el Estado Nacional, nos excusa de dar más ejemplos y comprueba esta cruda y cruel realidad que hoy padecen muchos compatriotas”, indicó en un documento que le entregará al jefe de Estado.