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Obtuvo un 73 por ciento más de votos que el 5 de julio, recortó 17 puntos su distancia con Rodríguez Larreta e hizo temblar el plan de Mauricio Macri para presentar sus credenciales antes de las PASO.
Gabriel Camoia 19/07/2015 23:39

El búnker de Martín Lousteau tardó en calentarse. Pasadas las 18, al cierre de los comicios del ballotage que dejó como ganador a Horacio Rodríguez Larreta, el clima en el Palais Rouge del barrio de Palermo era de silencio y prudencia. Es que los primeros guarismos que se manejaban en la sede de ECO no diferían tanto de lo que los encuestadores habían anunciado. La diferencia con el PRO, se comentaba, estaban en torno a los nueve puntos. Ni los cálculos más optimistas podían anticipar que Lousteau iba a sumar más de 340 mil votos a su cosecha del 5 de julio.

El primero en aparecer y dar testimonio fue el diputado nacional Manuel Garrido. “Votó menos gente que en la elección anterior”, fue lo primero que dijo a los periodistas que estaban en el lugar. “El voto en blanco no fue un voto significativo. Hemos hecho una gran elección”, adelantó el legislador, sin saber todavía que en aquella cifra, la de los votantes que no optaron por uno u otro candidato, estaba la llave que le hubiera abierto a Lousteau las puertas de la gobernación porteña.

Alrededor de las 19 se daban a conocer los primeros resultados y el ministro de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro, decía que las elecciones habían salido bien. Con los números, el clima comenzó a enrarecerse. Los pocos militantes miraban perplejos las pantallas de televisión con la cobertura en vivo desde el centro de cómputos: con poco más del 20 por ciento de las mesas escrutadas, el resultado daba 50,6 por ciento a favor del PRO y 49,4 por ciento a favor de ECO.

“Estamos peleando voto a voto”, decía el vocero de un candidato a legislador. “Ganamos en la mayoría de las comunas”, decían algunos fiscales que iban llegando al búnker. La posibilidad de dar el batacazo había pasado de distante a posible en apenas una hora y las pantallas de algunos de los canales de TV que cubrieron los comicios ya habían cambiado en sus zócalos el “Ganó Larreta” por un más discreto “Cautela en el búnker del PRO”.

Los primeros en subir al escenario fueron el candidato a vicejefe de Gobierno, Fernando Sánchez, y el legislador electo Roy Cortina. Agradecieron a los fiscales, a las autoridades de mesa y a los ciudadanos. Eran las 19.35. “Tenemos que esperar el recuento del 100 por ciento de los votos. No nos sirve adelantarnos”, dijo Sánchez, y agregó: “ustedes pueden ver que se trata de una elección tremendamente disputada, muy pareja”.

La llegada de los militantes y fiscales al Palais Rouge hizo parecer que el triunfo de “Guga” Lousteau era inminente. Faltaban diez para las ocho y las mesas escrutadas eran el 86 por ciento. Larreta estiraba la diferencia apenas por dos puntos. La juventud radical entonaba “Macri decime qué se siente, tener a ECO en la Ciudad”, mientras por los altoparlantes Coti –podría haber sido Nosiglia pero no, era Sorokin– cantaba “Nada de esto fue un error”.

Pocos minutos después, Larreta salió a celebrar su victoria, y en el búnker de ECO los comentarios entre los asistentes oscilaban entre el “perdimos”, el “qué elección hicimos” y algunos comentarios irónicos dedicados al Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), a quienes parecían responsabilizar por la derrota. Es que los cinco puntos porcentuales que se llevó el voto en blanco podrían haber dado vuelta la elección.

A las 20.35 finalmente salió la plana mayor de ECO al escenario para reconocer la derrota. Acompañaban a Lousteau su compañero de fórmula, Fernándo Sánchez y también el primer candidato a legislador, Roy Cortina. Ernesto Sanz, precandidato presidencial del espacio Cambiemos, había prometido asistir y cumplió junto a su candidato a vice, Lucas Llach. También estaba Graciela Ocaña, quien disputó las PASO contra Lousteau y perdió. En la gran pantalla detrás de los candidatos, “la hormiguita” figuraba con la leyenda “legisladora”. Quien estuvo y no se mostró en público fue el precandidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires por el Frente Renovador, Felipe Solá.

Luego de felicitar públicamente a Larreta por su triunfo, Martín Lousteau destacó: “ECO se ha transformado en la segunda fuerza de la Ciudad, tenemos 14 legisladores y 26 comuneros”. El ex ministro de economía prometió que el Frente ECO, que ganó en 9 de las 15 comunas porteñas, iba a hacer “una oposición constructiva”.

A las palabras de Lousteau, los militantes respondían con una euforia absoluta, como si estuvieran festejando el triunfo en lugar de aceptando la derrota. Es entendible si se tiene en cuenta la holgada diferencia a favor de Horacio Rodríguez Larreta que pronosticaban todos los encuestadores, así como las feroces operaciones tendientes a que el candidato de ECO renunciara al Ballotage.

ECO se llevó, sin haber ganado, el protagonismo en las elecciones. Un protagonismo que necesitaba desesperadamente Mauricio Macri. El mayor desafío de Lousteau es mantener unidos en la Legislatura porteña a todas las fuerzas que integran su frente: la UCR, la Coalición Cívica, el Partido Socialista, Confianza Pública y al Socialismo Auténtico.