Ballotage 2015

El delirio tras conseguir la triple corona

En el búnker de Costa Salguero comenzaron a festejar ni bien finalizaron los comicios. Hubo emisarios de todo Cambiemos, pero el festejo se tiñó de amarillo desde el primer momento.

En el búnker de Costa Salguero comenzaron a festejar ni bien finalizaron los comicios. Hubo emisarios de todo Cambiemos, pero el festejo se tiñó de amarillo desde el primer momento. Macri se emocionó y pidió que no lo "abandonen". El PRO se quedó con la triple corona y junto a sus aliados de Cambiemos- la UCR y la Coalición Cívica- gobernará la Nación, la provincia de Buenos Aires y su bastión electoral, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El resultado del ballotage enloqueció a la tropa amarilla y Mauricio Macri, a los gritos, prometiò que "el 10 de diciembre empieza otra Argentina".

 

El electo presidente de los argentinos subió al escenario cinco minutos antes de las diez de la noche, luego de ser presentado por su compañera de fórmula y electa vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti. El líder del PRO se mostró en escena y la horda macrista enloqueció, entre gritos, abrazos y aplausos. En uno de sus discursos más largos en época de elecciones, el todavía jefe de Gobierno porteño agradeció a sus afectos, compañeros de ruta, pero principalmente a sus socios Ernesto Sanz y Elisa "Lilita" Carrió, a quien quiere tener cerca una vez que ingrese a la Casa Rosada y en quienes confía para formar una coalición de gobierno que se mantenga en el tiempo. 

 

Macri habló cerca de quince minutos, agradeció a muchas personas pero primero empezó con quienes pusieron la piedra fundamental para que nazca Cambiemos. Además, apeló al votante que no lo eligió en el ballotage, como un síntoma claro de que ese elector pudo haberse inclinado por él para perjudicar al Frente para la Victoria. Se trata de un electorado, analizan en el macrismo, que no es afín a los pensamientos del ex presidente de Boca Juniors y a quien se intentará seducir en base a promesas.

 

Lo resumió en una frase que lanzó hacia el final pero no pasó desapercibida: "Yo estoy acá porque ustedes me llevaron hasta este lugar, entonces les pido que por favor no me abandonen, que sigamos juntos porque el diez de diciembre empieza otra Argentina". "Les pido a todos, especialmente, como decía Gaby, a aquellos que hoy no nos votaron, que se sumen, que todos desarrollemos nuestras capacidades. Esa Argentina que soñamos no va a ser fruto de un iluminado que lo sabe todo", insistió.

 

El alcalde porteño agradeció a toda la tropa amarilla pero se detuvo especialmente para felicitar a Marcos Peña, su ladero y uno de los hombres de más confianza del titular del Ejecutivo local. "Quiero agradecerle a una persona que ha sido un bastión para Cambiemos, un jefe de campaña de lujo", dijo Macri y todos los presentes aplaudieron a rabiar.

 

Tuvo tiempo para dar las gracias a sus amigos, familiares y "a mí hechicera, que sin ella no hubiera podido", soltó, emocionado, y haciendo referencia a su esposa, la empresaria textil Juliana Awada. También, agradeció a su secretaria personal, que anteriormente trabajó para su padre Franco, la histórica "Anita", a quien conoce desde los cinco años. "Es un cambio de época. Yo les dije que ustedes creyeron. Es un cambio que nos tiene que llevar hacia el futuro, a las oportunidades que necesitamos para crecer, para progresar, este cambio no puedo detenerse en revanchas o ajustes de cuentas", evaluó el ganador de la primera segunda vuelta electoral de la historia argentina.

 

En tren de promesas,repitió sus tres desafíos centrales de campaña: derrotar al narcotráfico, unir a los argentinos y construir una Argentina con pobreza cero. También, envió un mensaje a los países limítrofes: "Quiero decirle a los hermanos del Latinoamerica, del mundo, que queremos tener buenas relaciones con todos los países del mundo.Sabemos que el pueblo argentino tiene mucho para aportarle al mundo".

 

El electo presidente marcó que "lo podemos llevar a cabo" y recordó que "ustedes me lo dijeron a medida que empecé a recorrer el país". "Ustedes me dijeron 'Sí, se puede'", deslizó sonriente. Como un acto reflejo, debajo del escenario, todos corearon: "Sí, se puede. Sí, se puede". Para ahuyentar fantasmas acerca de la gobernabilidad, Macri subrayó que "hemos aprendido mucho en estos años, hemos fortalecido". "Ustedes hoy hicieron hoy posible lo imposible con su voto, lo que nadie creía", añadió. 

 

"Lo hicimos, lo hicimos, lo hicimos juntos. Le pido a Dios que me ilumine para poder ayudar a cada argentino para encontrar su forma de progresar, de ser feliz", rogó el candidato opositor que terminó con el dominio del Frente para la Victoria, tras doce años. Casi como un ritual, el electo presidente cerró con una frase de cabecera que repitió en cada cierre de acto: "Vamos Argentina, vamos Argentina". Segundos después, el ritual continuó como los planners del PRO tenían estudiado: se soltaron globos celestes y blancos, sonó el tema "Arriba la vida", Macri bailó con su hija Antonia y las pantallas gigantes replicaron la frase "Gracias" con la tipografía y los colores del sello Cambiemos.

 

Durante toda la tarde, se especuló con la posibilidad de que la enorme cantidad de simpatizantes amarillos que colmaron el búnker se trasladaran en caravana hacia el Obelisco guiados por el propio Macri pero el plan naufragó. El electo presidente encabezará este lunes bien temprano una conferencia de prensa en la Usina del Arte y se reunirá con Cristina Fernández de Kirchner el martes.

 

La previa a las palabras del ganador del ballotage

 

A las 18 horas, justo cuando cerraron los comicios, toda la horda macrista apostada en hall central del coqueto salón de Costa Salguero se abalanzó sobre las vallas que separan la zona del escenario donde hablan los dirigentes de el lugar donde se agrupan los periodistas. Militantes, funcionarios y diputados focalizaron sus ojos sobre los cuatro televisores LED instalados en la zona de los trabajadores de prensa.

 

La leyenda "Ganó Macri", que imprimieron en sus graphs los canales de aire que no esperaron a los primeros resultados provisorios para informar sobre una tendencia, logró el desborde y la locura de los asistentes. Muchos no salían de su asombro, otros abrazaron a quien tenían al lado. De todas formas, la información que lanzó la televisión corría como reguero de pólvora desde temprano en el búnker ganador.

 

Las mesas testigo del macrismo anunciaban una victoria desde horas del mediodía pero nadie estaba autorizado a hablar. Como es costumbre, a minutos de las seis de la tarde, el jefe de campaña nacional, Marcos Peña, apareció en escena para agradecer a los fiscales y dar una señal acerca del aire que el PRO respiraba por ese entonces. Flanqueado por Emilio Monzó, Ernesto Sanz y Maximiliano Ferraro, el secretario de Gobierno porteño saludó a todos los fiscales del frente Cambiemos y envió un mensaje a quienes festejaban desde hace rato: "La elección termina cuando se firman los telegramas".

 

En el mismo sentido se dirigió a los militantes el senador mendocino, quien de manera indirecta pidió cautela:"La democracia argentina recuperó equilibrio y más tarde veremos si recuperó alternancia". Como buena parte de la dirigencia del frente opositor, el presidente del radicalismo le habló a los fiscales y a las autoridades de mesa y les pidió "trabajar hasta el último momento".

 

Sanz  sostuvo que "la Argentina ya no será igual a partir de esa noche" y un tema musical de Soda Stereo silenció sus últimas palabras para que la algarabía amarilla inundó el búnker nuevamente. A esa pieza le siguieron una serie de cumbias del momento, Ricky Martin, Los Palmeras y la colombiana Shakira. Mientras se aguardaba por la segunda intervención de los dirigentes opositores en el escenario central de Costa Salguero, el catering de la empresa Fennel entretuvo a los presentes con masas, pequeños sanguches de jamón y queso, con el acompañamiento de café, té o gaseosa.

 

Pasaron ochenta minutos para que a las 19.34 el escenario central recibiera a cinco gobernadores electos durante este largo año electoral. Sonrientes y casi a los saltos aparecieron Horacio Rodríguez Larreta - con una pechera blanca de Cambiemos- (Capital Federal), María Eugenia Vidal (provincia de Buenos Aires), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Gerardo Morales (Jujuy). Con un discurso breve y medido, Vidal marcó que "millones nos volvimos a encontrar en las urnas" y que "nos estamos abrazando hoy con esperanza". Los militantes coreaban sin cesar su apodo - "Mariu"- y también alentaban a Larreta. Morales habló en la misma línea que Sanz y pidió a los fiscales que "hasta que no entregamos el acta de escrutinio no nos vamos". "Hay que cuidar la voluntad del pueblo", agregó. El más eufórico fue el mendocino, que destacó que "los argentinos se animen a cambiar".

 

Por su parte, el electo jefe de Gobierno porteño avisó que "Mauricio va a gobernar para todos" y pidió "de corazón" a los fiscales que se queden en las escuelas hasta el último minuto en el que los móviles del correo pasaran a retirar las urnas. Durante toda la tarde, en el macrismo se barajó la posibilidad de salir a denunciar un fraude por parte del kirchnerismo en caso de que la diferencia entre Daniel Scioli y Macri sea exigua. Por eso la exigencia de los dirigentes hacia los encargados de cuidar los votos. Nadie quería activar ese plan, que terminó por clausurarse cuando se empezaron a cargar los resultados en la web.

 

Por momentos, los presentes en el búnker improvisaron pasos de baile para pasar el tiempo. La música seguía y sólo era interrumpida por pequeños vídeos que el PRO hizo circular por las redes sociales durante toda la campaña. Además, cuando las cuatro pantallas gigantes del salón tomaron las imágenes de los canales de noticias, los macristas gritan efusivamente ante los datos que salían de la tv. Los gritos fueron ensordecedores cuando TN mostró los resultados de Córdoba, Santa Fe y Mendoza, que fueron altamente favorables a Macri.

 

Veinte minutos antes de las diez de la noche, Gabriela Michetti encabezó la caravana de dirigentes de Cambiemos que subieron al escenario para anunciar el triunfo, luego de que hablara el candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli. Junto con la electa vicepresidenta subieron Larreta, Peña, Monzó, Carrió, Sanz y Vidal. "Sé que hay muchos hogares humildes de Argentina que están festejando, que están preocupados, con sensaciones de temor y lo único que queremos decirles es que especialmente para ustedes, vamos a trabajar", indicó la actual senadora. Y, en seguida, enfatizó: "Muy especialmente".

 

"Cada decisión que el gobierno nuevo tome, será una decisión que todo este equipo vamos a hacer con el corazón puesto para que todos estemos mejor, para que todos estemos cuidados. No hay nada que temer, todo es esperanza, todo es alegría", cerró para presentar al ganador de la contienda. "Es un honor para mí presentar al presidente de los argentinos", gritó enfervorizada Michetti y dio lugar para el ingreso de Macri al escenario central y la locura, la emoción, los llantos y el delirio invadieron el coqueto salón que hace años elige el PRO para aguardar resultados electorales.

 

Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de Javier Milei.
Mónica Fein, presidenta del Partido Socialista.

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