Política

El kirchnerismo rechazó el juicio político a Boudou en Diputados

Por Gabriela Pepe.- El oficialismo bloqueó, al comienzo de la reunión, todos los pedidos de la oposición para avanzar en la investigación del vicepresidente, por considerar que pueden entorpecer el proceso penal. Carrió dijo que los denunciará penalmente por encubrimiento. El Frente Renovador se retiró.

El final se supo en los primeros minutos. El kirchnerismo resolvió rechazar in limine los pedidos de la oposición para avanzar en la investigación Amado Boudou, en el marco de la causa Ciccone. El Frente para la Victoria impuso su mayoría en la comisión de juicio político, que se reunió hoy en Diputados, y bloqueó la apertura de un proceso contra el vicepresidente. La oposición apeló a la “conciencia” de los diputados K y los acusó de ser “encubridores” de los delitos de los que se acusa al presidente del Senado.

 

“Es violatorio de la división de poderes utilizar un instrumento excepcional para intentar entrometerse en una decisión pendiente en otro poder. Recomiendo a la comisión que se rechacen in limine los pedidos de juicio político, ya que se basan en supuestos hechos y actos que aún tramitan en sede judicial”, leyó al comienzo de la reunión la presidenta de la comisión, Adela Segarra, diputada del Frente para la Victoria por la provincia de Buenos Aires, dando casi por cerrada la discusión cuando apenas habían transcurrido algunos minutos desde su comienzo. Minutos antes, Segarra había enunciado más de una decena de pedidos de juicio político al vicepresidente, presentados por diputados de la oposición.

 

El debate que siguió fue casi decorativo, considerando que el oficialismo ya había tomado la decisión de rechazar los pedidos, y cuenta con 17 de los 31 miembros que integran el cuerpo. Ayer, cuando la jefa del bloque K en Diputados, Juliana Di Tullio, anunció en el recinto que el kirchnerismo habilitaría el tratamiento del tema en la comisión de juicio político, los diputados opositores apostaban a que no habría debate posible.

 

En la sala 5 del edificio anexo de la Cámara de Diputados – demasiado pequeña para la enorme concurrencia de diputados y asesores que hubo – el oficialismo habilitó la discusión, que duró casi tres horas, pero luego de haber anunciado su postura, que hizo eje en la imposibilidad de que la comisión avanzara en la investigación, por considerar que ese trámite podría entorpecer las actividades que lleva adelante el juez Ariel Lijo, en el marco de la causa penal.

 

“No existe motivo para que el Congreso intervenga en un proceso paralelo, a riesgo de sentar un precedente peligroso para la democracia y la soberanía popular”, precisó el dictamen votado por el oficialismo. Además, señaló que los términos de los pedidos eran “ambiguos, vagos e imprecisos”, y que la investigación, por parte de la comisión, constituiría “una presión al magistrado, lesionando su independencia e imparcialidad”.

 

La oposición también hizo su presentación, en minoría, que quedó archivada, y basó su argumentación en que la comisión de juicio político no tiene por objetivo investigar el delito sino determinar la idoneidad del funcionario para ejercer su cargo. “El informe presentado por el oficialismo va en contradicción con todos los precedentes de esta comisión; el mal desempeño no tiene nada que ver con la investigación judicial. No estamos estudiando si hubo delito, sino si hay idoneidad moral y mal desempeño”, dijo el diputado por el Frente Renovador, Adrián Pérez.

 

Un debate poco elegante

 

El debate no estuvo exento de chicanas y exabruptos. Desde el comienzo, la oposición se cruzó con el oficialismo por la elección de la diminuta sala. El kirchnerista Carlos Kunkel y el radical Mario Negri se trenzaron a los gritos en una discusión por el espacio. “Ustedes, dirigidos por (Héctor) Magnetto quieren imputarle los hechos al vicepresidente”, acusó Diana Conti desde su silla, una vez avanzada la reunión. “Ya te va a ir a visitar Magnetto a la cárcel”, le respondió el radical Oscar Aguad, que no es miembro de la comisión pero estuvo en la sala. Hasta el secretario administrativo, JuanCarlos Amarilla, recibió algunos insultos. “Decí que se votó afirmativo el dictamen”, le pidió la presidenta de la comisión. “Ya lo dije antes y me cagaron a puteadas”, respondió el empleado.

 

“Voy a proceder a la denuncia penal de los diputados firmantes del dictamen por encubrimiento de los delitos de cohecho y negociaciones incompatibles con la función pública – los tipos penales que se le imputan al vicepresidente – Van a ir en cana ustedes también”, dijo Elisa Carrió, que fue la primera en abandonar la sala. Más tarde, también decidieron retirarse los diputados del bloque del Frente Renovador, impulsados por Darío Giustozzi, quien dijo que la oposición hacía “catarsis” con los discursos, cuando la suerte del trámite ya estaba echada.

 

La defensa más férrea por parte del oficialismo estuvo a cargo de los diputados de La Cámpora, Juan Cabandié, Marcos Cleri, y Andrés Larroque, además de Conti, quien refirió que “los medios de comunicación, sin sentencia condenatoria firme, ya han condenado al vicepresidente”.

 

Con la venia de Cristina

 

La decisión del kirchnerismo de habilitar la reunión de la comisión de Juicio Político contó con la clara instrucción de Cristina Fernández de Kirchner, quien mandó a los diputados a intentar descomprimir las presiones por la causa Ciccone que llueven en el Congreso. El oficialismo sabe que, aun cuando prosperara el del juicio político, los tiempos estipulados para ese trámite no permitirían que se concretase una eventual destitución durante el Gobierno kirchnerista.

 

El vicepresidente llegó el miércoles por la tarde de su gira por Cuba y Panamá, donde estaba cuando se enteró de su procesamiento por parte del juez Lijo. Si bien Boudou tuvo intenciones de regresar antes al país para presidir la sesión que se llevó a cabo en el Senado desde el mediodía, la Presidenta le ordenó que evitara presentarse en el Congreso.

 

El Gobierno se divide entre quienes se inclinan por la posibilidad de que el vicepresidente pida licencia, y los que creen que es mejor sostenerlo, para evitar que los golpes recaigan, en un futuro, sobre la figura de la Presidenta. En el entorno de Boudou dejaron trascender que, pese a las presiones, el vicepresidente no tiene intenciones de dar un paso al costado y, por el contrario, prefiere poner la cara.

 

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