Política

La salida de Cameron y la incompatibilidad legal que tiene la camporista que asumió

Por Antonio Rossi.- La salida de Daniel Cameron –el  histórico referente energético K–y el desembarco de la camporista, Mariana Matranga al frente de la Secretaría de Energía puso de manifiesto las marcadas diferencias internas que hay en el Gobierno y que, en el corto plazo, podrían generar nuevos cortocircuitos por el manejo de cuestiones vinculadas con el negocio petrolero.

Cameron siempre mantuvo una relación tensa y complicada con el ministro de Planificación, Julio De Vido que lo había eclipsado casi por completo. No sólo le quitó poder de decisión a la firma de Cameron, sino que además lo relegó en casi todas las cuestiones energéticas más trascendentes que pasaron a ser administradas y gestionadas por el subsecretario de Coordinación, Roberto Baratta.

 

Pese a esa situación, Cameron se mantuvo en su puesto y cuando llegó Axel Kicillof al ministerio de Economía pudo entablar una buena relación técnica que en varias ocasiones provocó malestar en los hombres de DeVido.

 

El retiro de Cameron comenzó a tomar forma a principios de año con el agravamiento de su estado de salud y el deterioro del vínculo que se había planteado con Kicillof.

 

A partir de 2011, Cameron manifestó en varias ocasiones su intención de abandonar el Gobierno. Pero sistemáticamente sus planteos de renuncias fueron rechazados por la presidenta Cristina Kirchner con el argumento de que debía mantenerse en el puesto hasta el final de su mandato.

 

Si bien su relación con la presidenta es de vieja data, en los últimos meses había intentado sin éxito llegar a la Casa Rosada para plantear sus discrepancias con el rumbo que ha tomado la política energética en manos de Kicillof, quien pasó a concentrar todas las decisiones en la materia.

 

Tras tomar nota de la intención de Cameron de dar un paso al costado, Kicillof esperó el mejor momento para avanzar sobre el área de Energía.

 

 Según fuentes bien informados del sector, esa ocasión se dio la semana pasada cuando, en medio de la pelea con los fondos buitres, Kicillof aprovechó el renovado respaldo que le dio la presidenta para forzar la salida de Cameron y cubrir ese casillero con otra funcionaria camporista de su entorno.

 

Lo que no logró, por ahora, Kicillof es pasar la secretaría de Energía a la órbita al organigrama del ministerio de Economía. Para eso deberá convencer al secretario de Legal y Técnica , Carlos Zanini, quien—en principio—no estaría de acuerdo con esa movida.

 

Como Energía sigue dependiendo del ministerio de Planificación, ahora la gran incógnita se focaliza en cómo será la relación entre Matranga y De Vido y cuándo se producirá el primer encontronazo.

 

Otra cuestión que seguramente va a provocar rispideces y diferencias son los planes de expansión y las inversiones que tiene en mente el CEO de la re estatizada YPF, Miguel Galuccio.

 

Con el visto bueno de la presidenta, Cristina Kirchner, Galuccio lleva adelante una ofensiva para modificar las normas vigentes y aprobar una nueva legislación para la explotación de los hidrocarburos no convencionales que le otorga un rol preponderante a YPF en detrimento de las provincias petroleras.

 

Ante la resistencia que ya expresaron los gobiernos provinciales, ahora la atención del sector está puesta en el papel que jugará la nueva secretaria de Energía.

 

Desde las provincias petroleras más combativas como Neuquén y Mendoza ya advirtieron que no dejarán que Matranga intervenga en cuestiones clave que puedan beneficiar a YPF.

 

Los funcionarios provinciales prevén usar una “carta política” de peso: plantearían que su reciente pasado como asesora de YPF, la nueva titular de Energía está alcanzada por las normas de “incompatibilidad de los funcionarios públicos” para tomar cualquier medida que involucre a la petrolera manejada por Galuccio.

 

Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta
Gastón Salmain, en su audiencia en la Comisión de Acuerdos

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