Cristina Kirchner hipoteca el país al pagar deuda de la dictadura
El acuerdo con el Club de París que festeja el gobierno, también fue aplaudido por los presidenciables de la “oposición”: Sergio Massa (FR), Ernesto Saenz (UCR), Mauricio Macri (PRO) y no se quedaron afuera Martín Lousteau de UNEN ni las cámaras empresariales. Es que todos coinciden en profundizar el ajuste para intentar salir de una crisis que día a día se siente más en los bolsillos de los trabajadores y sectores populares. Este pago será una vuelta de tuerca más en el ajuste que vienen realizando hace meses.
El ministro de Economía, Axel Kicillof, dice que se trata de un compromiso “acordado y mutuamente beneficioso”, pero ¿cuál es el beneficio? Se está lejos de algún ahorro o quita. Al contrario, deciden pagar 9.700 millones de dólares cuando en 2013 la supuesta deuda ascendía a U$S 6.089 millones y en 2001 eran U$S 1.879 millones. Esto significa una sangría brutal para el país y las necesidades sociales que siguen sin respuesta. A eso hay que agregar los intereses del nuevo acuerdo por no cancelarlo al contado, los que “lógicamente” serán por encima de la media de los intereses internacionales, haciendo que la deuda final supere los U$S 10.000 millones.
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Lo segundo es su ilegitimidad, reconocida incluso por Kicillof y la Presidenta. La mayor parte de la deuda con el Club de París fue contraída por la dictadura (a punta de pistola) para compras de armas que nunca llegaron y obras de infraestructura que nunca se hicieron. Otra porción, cuando caía la convertibilidad, pero los dólares fugaron antes de la crisis del 2001. Además, respecto a los dos tercios originados en la dictadura, en la causa Olmos (Expte N° 7.723/98), el juez federal Ballesteros falló que esa deuda era ilegitima, fraudulenta e ilegal. Por eso, no hay nada que pagar. Pero ese pasivo no fue desconocido por los gobiernos de Raúl Alfonsín, Carlos Menem ni Fernando De la Rúa y ahora, el de Cristina Fernández de Kirchner, decide ‘honrarlo’.
Tenemos ejemplos de países que lo hicieron. Costa Rica logra ante la Haya que la mayor parte de su deuda, contraída bajo la dictadura, fuera anulada. Y Ecuador declaró en 2008 que su deuda era ilegítima, odiosa e inconstitucional y creó una Comité de Auditoría que concluyó que gran parte era ilegitima y tampoco pagó. Tampoco pagaron en su momento los EE.UU. y otros países.
El gobierno plantea “pagar para después crecer”, pero más pagamos y más debemos. Si sumamos este acuerdo, la deuda pública argentina aumenta a más de U$S 250.000 millones en vez de disminuir, incluyendo el también supuestamente exitoso “megacanje” de Kirchner que -decían- iba a disminuir la deuda a un 30% y hoy debemos muchísimo más.
Que festejen empresarios, banqueros, corporaciones como Chevron y EE.UU. es señal de que nada bueno vendrá de este acuerdo para los trabajadores, jubilados, sectores populares y la juventud. El menemismo pasó a la historia por la década en la que privatizó y entregó el país. El kirchnerismo quedará como el que más deuda ilegitima pagó al contado, además de profundizar esa entrega de los ’90.
El país necesita dejar de pagar para crecer. Mientras los jubilados tengan $ 2.700 de mínima es un insulto seguir pagando a los usureros. De manera soberana debemos romper con el mecanismo colonial de la deuda “eterna” para volcar esos recursos a las demandas sociales que siguen sin resolver.