Política

Alerta en Gobernación por los acuerdos de “gobernabilidad” de Bruera

En sintonía con los massistas, el intendente de La Plata cedió el poder del Concejo Deliberante y demuestra un trasfondo que genera malestar e incertidumbre en calle 6. Enojo en el kirchnerismo por otro giro del ejecutivo platense.

Desde la inundación del 2 de abril a Pablo Bruera no le quedó otra que enlistarse detrás de las líneas naranjas, y sumarse a la campaña 2015 del gobernador Daniel Scioli. Sumiso, siempre se lo pudo ver en la capital provincial junto al mandatario, en un gesto de lealtad y concenviencia. Pero la historia de romance político no parece tener los mismos códigos para el ex aliado de Julio Alak, quien se olvida de los que lo salvaron en el momento más crítico de su carrera política.

 

La realidad es que, a pesar de ciertos gestos, no se termina de entender hasta donde juega el mandatario de la Octava, algo que en el recinto platense se expone semana a semana cuando el bloque del Frente Renovador (FR) ataca sin filtro  las decisiones impulsadas por la provincia de Buenos Aires.

 

El mejor ejemplo se vivió hace pocos días, cuando el concejal massista Oscar Vaudagna, en repudio al aumento en la Autopista Buenos Aires La Plata, encabezó un rechazo contra los cambios en las tarifas, solicitando que se hagan las obras antes de tocarle el bolsillo a los usuarios. En contra de algunos reproches, dijo que la suba es similar al 300 por ciento.

 

Pero lo notorio, además de la considerable influencia del espacio que responde al ex intendente de Tigre, es que salen muy pocas iniciativas del FR en contra de la gestión de Pablo Bruera, una señal de la aceitada relación de los ediles con el ejecutivo. Aunque lo mejor es escuchar lo que dicen del dirigente en cada sesión.

 

Como circula en los pasillos del palacio Municipal de calle 12, el espacio que aglomeró a buena parte del PJ disidente se pronuncia en contra de las determinaciones que surgen desde las diferentes carteras bonaerenses, sobre todo la de Seguridad. Pero de Bruera, muy poco.

 

Cuando el mandatario platense se acopló a la ola anti inseguridad, José Ramón Arteaga –un histórico dentro del recinto– salió a pegarle, como siempre, al sciolismo y al kirchnerismo, pero se olvidó de los hermanos Bruera. “La ciudad está abandonada por la Nación y la Provincia”, dijo el concejal.

 

Lo cierto es que el reclamo de Vaudagna generó malestar porque no se trató en la reunión de labor parlamentaria e ingresó, gracias al control que tiene el massismo en el Concejo, fuera de término por la mano del bruerista Pedro Borgini. Y la alarma, más allá de la  Provincia, se encendió.

 

Ahora, por el zigzagueante estilo político del jefe comunal, en las esferas kirchneristas temen que las declaraciones, o proyectos, en contra del gobierno nacional aumenten sólo para que la oposición se mantenga entretenida y no objete la gestión que sufrió una paliza en las elecciones de medio término en 2013.

 

Y como fuera poco, desde Gobernación se pudo escuchar. “Si este gobierno deja que nos peguen así, qué amigo que tenemos”. Sólo resta saber si ese coqueteo discontinuo puede marcar el final (o no) de una relación que hace sobrevivir al escurridizo Bruera.

 

Patricia Bullrich
Victoria Villarruel, vicepresidenta de la nación.

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