Una devaluación que aún espera la respuesta de la opinión publica

Una frase heredada de mi padre por su uso y de la cual me he servido y abusado durante largo tiempo es muy aplicable a la coyuntura política por la cual atraviesa nuestra sociedad: “en algún momento la realidad te alcanza”.

Pareciera que esta depreciación de la moneda nacional, en un porcentaje que es difícil estimar, ya que varia substancialmente dependiendo de la fuente de referencia, pero que podemos prudentemente arrojar la cifra de más de un veinte por ciento, lo que en criollo significaría que todos menos algunos privilegiados, estamos por lo menos el 20 % más pobres o menos ricos, como usted quiera.

 

Lo notable de lo previsible, la crisis cíclica de la economía argentina, es que en esta oportunidad no se dio en un contexto político y social de imágenes dramáticas, sino casi dentro del plano de una discusión casi académica, protagonizada por el gobierno, los economistas, algunos políticos de la oposición y por supuesto los medios mediante sus analistas, pero eso sí, todo hasta ahora muy civilizado.

 

La gente de a pié, solo reacciono en las góndolas de los supermercados, pero en general adopto el rol de espectador de los acontecimientos.

 

Febrero nos entregará seguramente la verdadera respuesta política de la opinión pública, cuando pasados entre 20 y 30 días y ya establecido la nueva estructura de precios, comience a vivir en “carne propia” el ser al menos el 20 % más pobre, que deberá resignar, como se las arreglará y la conjunción de toda esta “adaptación” generara el humor social y el reclamo sobre aquellos que sean señalados como responsables de esta “nueva calamidad” que la política le “regala al ciudadano”.

 

No sería aventurado pensar que al menos en la provincia de Buenos Aires, los recursos solo alcanzaran para pagar sueldos y hacer frente a una paritaria que en principio se presenta como sumamente conflictiva.

 

Eso significara el recorte a programas sociales, a paralizar obras de infraestructura, de mantenimiento, de ayuda a los municipios, todas variables que pre anuncian una conflictividad social en aumento, en el territorio de alguien que aspira suceder a Cristina y cuyo discurso sigue alineado a las voz oficial.

 

Parece difícil imaginar cómo Daniel Scioli va a resolver esta ecuación política sin quedar pegado “al fin de ciclo”, mas allá de ser el “candidato de todos” (PJ, empresarios, ruralistas, dueños de medios, exportadores, importadores y creo que hasta de la cámara de súper Chinos) a todos “les cierra”, claro que lo único que no se sabe es si la gente lo va a votar, pero el esfuerzo se hará.

 

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