Clima de “paz estacional”

Aún cuando sólo haya conseguido una “tregua temporaria”, la decisión de Daniel Scioli de involucrarse personalmente en la campaña proselitista de la Casa Rosada para sostener a los candidatos del kirchnerismo para la renovación legislativa de octubre, le está permitiendo, en lo inmediato, poder quedar al margen del bombardeo de críticas que la administración gubernamental de la provincia de Buenos Aires viene soportando desde hace más de un año.

A simple vista, Scioli queda atado a la suerte electoral que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner tenga en octubre próximo, pero básicamente el sentido de la oportunidad o de conveniencia política puede quizá permitirle capitalizar, mínimo durante 4 meses, algún tipo de auxilio financiero y obras públicas desde la Nación para la Provincia.

 

La construcción de poder que intenta sintetizar Scioli rompe los manuales y resulta difícil de entender dentro de cualquier esquema político partidario.

 

Pese a la exclusión de referentes del “sciolismo puro” en las listas legislativas del oficialismo del Frente para la Victoria, este nuevo rol del gobernador de subirse por obligación a la cruzada en apoyo de Martín Insaurralde, un ignoto intendente de un municipio del Gran Buenos Aires que saltó al primer casillero de la boleta de candidato a diputados nacionales por el kirchnerismo, pero que seguramente tendrá a la presidenta CFK como “la gran electora”, le aportará respirar un clima de “paz estacional”, por lo menos, hasta octubre.

 

A simple vista, el potencial pacto de no agresión entre Cristina y Scioli bien puede parecerse a un “matrimonio por conveniencia electoral”. Aun cuando se sabe que, al igual que cualquier dupla conyugal, la convivencia tiene sus momentos difíciles, desencuentros, diferencias de opiniones, trampas e, inclusive, potenciales engaños.

 

Naturalmente, Scioli apuesta a prolongar al máximo este clima de armonía con la Casa Rosada. Sabe que haciendo bien los deberes, tácticamente, sería imprudente que el gobierno nacional intente perjudicar su gestión en la Provincia.

 

El renovado vínculo con la presidenta puede otorgarle también a Scioli la estabilidad gubernamental que venía reclamando desde hace meses, a través de la llegada de recursos financieros y anuncios de trabajos de infraestructura.

 

Ambas cuestiones (situación económica y obra pública), junto a la crisis de inseguridad ciudadana, son habituales ejes de las clásicas reuniones ministeriales que introduce el sciolismo puro, todas con recetas de “bajas calorías”, dentro de la residencia gubernamental de calle 6.

 

En las diagonales platenses sostienen que la Casa Rosada necesita que le vaya bien electoralmente en el mapa bonaerense, como así también que el gobernador (a partir de la cosecha de imagen positiva, según las encuestas de opinión pública que manipula el sciolismo puro) participe de la campaña en apoyo de los candidatos K.

 

“Scioli como el gran derrotado del cierre de listas de candidatos legislativos K consigue vivir una ‘primavera anticipada’ hasta octubre. Un hilo de vida más, en términos políticos. Lo que podrá observarse de acá en más será: no ataques. Elogios a la lealtad del gobernador. Pagar con normalidad los sueldos y el medio aguinaldo a los empleados públicos bonaerenses y una exageración de respaldos a Insaurralde para intentar bajar el crecimiento electoral de Sergio Massa y su Frente Renovador”, sintetizan en ámbitos cerrados del oficialismo.

 

Claramente, también Scioli precisa tener vida después del 27 de octubre. Para ello necesita que ni a Massa ni a la presidenta les vaya “tan bien”. Es que de las consecuencias políticas de ese resultado electoral dependerá que la Casa Rosada –mejor dicho, que el kirchnerismo de paladar negro– pueda tenerlo en “carpeta” al gobernador de cara al crucial recambio presidencial de 2015.

 

Para poder seguir alimentando ese deseo, lo que necesita el sciolismo naranja es que al intendente de Tigre y su tropa no le vaya tan bien en la “elección legislativa 2013″.

 

A Scioli “lo ponen en una silla eléctrica y se electrocuta el verdugo”, twitteó el senador ultra sciolista Alberto De Fazio, a modo de respuesta hacia dirigentes del massismo que en La Plata aseguraban que si el gobernador pudiera agradecer algo debería hacerlo con Massa, ya que con su movida de decidir “jugar” personalmente en octubre por fuera del oficialismo K, le resolvió los problemas de financiamiento por 2 años a la Provincia.

 

El propio gobernador se encargó hace pocas horas de enumerar programas como el desendeudamiento nacional y bonaerense, y la reforma en materia fiscal, económica y financiera para descentralizar los recursos de la Provincia.

 

Es que, a diferencia de lo ocurrido a fines de 2012, cuando la administración Scioli necesitó de la asistencia financiera de la Casa Rosada por mil millones de pesos para pagarles a los empleados estatales, según la ministra Silvina Batakis (Economía) ahora la recaudación bonaerense creció y que por esa razón, y con “fondos propios”, anunció que el aguinaldo se está pagando “en tiempo y forma”.

 

Además, en las próximas horas, los diputados oficialistas del FpV tienen previsto aprobar un proyecto del Ejecutivo, a través del cual se pide autorización para que Scioli pueda contraer un endeudamiento por casi 2 mil millones de pesos para obras hídricas y así evitar futuras inundaciones como la que castigó trágicamente hace tres meses a la ciudad de La Plata y alrededores.

 

En la víspera, el presidente de la Cámara de Diputados, Horacio González, junto a legisladores de diferentes bloques políticos, se lo confirmó durante una reunión a los ministros sciolistas Batakis (Economía) y Alejandro Arlía (Infraestructura). También les informó sobre la creación de una comisión bicameral para el seguimiento de los trabajos.

 

El gobernador pretende que continúe ese acompañamiento parlamentario dentro en la Legislatura bonaerense, los 2 años que todavía le quedan de mandato en la Provincia.

 

Por ahora, el vicegobernador Gabriel Mariotto lo intentó tranquilizar al resaltar que todas las leyes que promovió el Ejecutivo fueron resueltas por el oficialismo K del palacio legislativo, con los matices y las diferencias que suele tener el peronismo que convive dentro del FpV.

 

Sólo delante de sus colaboradores de máxima confianza, Scioli se anima a decir con algo de mística o acto de fe: “Mientras yo siga midiendo bien, en términos de imagen positiva, siento que todos los legisladores son míos”.

 

Según el massismo, la gestión de Scioli tiene “serias falencias”. Con una postura crítica hacia la administración provincial reclaman un “presupuesto serio” que permita apuntalar mejores políticas en áreas como seguridad, justicia, salud, educación y obra pública.

 

El Frente Renovador platense presentó oficialmente como candidatos a diputados provinciales al exministro de Economía Jorge Sarghini y a Juan Amondaraín, uno de los principales armadores de Massa.

 

Tanto desde el Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS), guiado por Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín, como desde el Frente Unión por la Libertad y el Trabajo, que responde al diputado nacional Francisco de Narváez, se muestran escépticos sobre la presunta figura “opositora” en la que intenta situarse el intendente de Tigre. “Massa es un aliado del gobierno nacional”, afirman.

 

Al parecer, el impacto mediático del lanzamiento de Massa es mucho menor en Bahía Blanca entre otras ciudades de la Sexta, que en el Conurbano bonaerense, según comienzan a reflejar algunas encuestas privadas sobre intención de voto. El escenario electoral actual de elecciones legislativas, según proyectan en La Plata, sigue siendo favorable para las boletas de candidatos a legisladores nacionales y provinciales del dernavaísmo.

 

La estrategia oficialista de elegir como rival a Massa para debilitar al resto de las opciones opositoras al gobierno nacional, parece ser un botón de muestra.

 

Los vínculos del massismo con el kirchnerismo quedan en evidencia en la Legislatura bonaerense, donde muchos de los senadores y diputados que responden ahora sin fisuras a Massa, e incluso se postulan en sus listas, todavía pertenecen al bloque del Frente para la Victoria-PJ.

 

No obstante, para evitar “desprolijidades políticas internas” ahora formarían una bancada del Frente Renovador en ambas Cámaras.

 

También sobre la superficie institucional ya comienzan a tener cierto grado de definición algunos “movimientos ministeriales” que podría concretar Scioli hacia fin de año, cuando se sepa a ciencia cierta la nueva composición legislativa bonaerense, tras la renovación parlamentaria de octubre.

 

Producto de la exclusión en las listas del Frente para la Victoria, el ministro Martín Ferré (Desarrollo Social), considerado por propios y ajenos como un “cuadro del sciolismo puro”, como aún tiene mandato como diputado provincial, podría retornar a la Cámara Baja donde, precisamente, no abundan las espadas sciolistas.

 

“Los peronistas están tratando de definir sus diferencias internas apareciendo como distintas alternativas cuando en realidad son las dos caras de una misma moneda”, afirmó el diputado Juan Carlos Juárez (FAP) e ironizó que desde el oficialismo “cambian el collar pero el perro es el mismo”.

 

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