Crisis política para Gray: completó el despido de todo su gabinete

Por Daniel Bilotta (*) . – Contra el escepticismo de quienes no aguardaban que cumpliese su palabra de efectuar un profundo cambio en su elenco de colaboradores inmediatos, Fernando Gray reclamó y obtuvo ayer al mediodía la renuncia de los secretarios de Hacienda y de Obras Públicas, Hilda Granotti y Pablo Sibilia, quienes sobrevivieron  tres semanas a la salida de quien los introdujo en la gestión del intendente de Esteban Echeverría: Alberto Auruccio, quien a mediados de febrero debió abandonar la secretaría de Gobierno.

Con la salida de Granotti y Sibilia se van del gobierno municipal “todos los de Almirante  Brown” como confió una fuente del Palacio Municipal quien dio por seguro el retorno a la secretaría de Hacienda de Verónica Ferraro, vinculada a Juan Carlos Pezzoa, secretario de Hacienda del ministerio de Economía de la Nación. No trascendieron nombres para el resto de los cargos que quedaron vacantes.

 

De forma paradójica, Granotti había reemplazado a Ferraro, quien volvería para desempeñar el mismo programa que habría ejecutado antes de su partida: poner en caja el desorden que predominaría en las cuentas municipales con un pasivo que rondaría, según fuerzas de la oposición, alrededor de 40 millones de pesos.

 

Desde su primer mandato, Gray atribuyó una deuda flotante crónica del Municipio al extinto líder del vecinalismo local, Alberto Groppi, e hizo de ese argumento su principal lema de campaña.

 

A la, en apariencias, delicada situación financiera del Tesoro comunal se sumaría una  no menos sensible inquietud política que reinaría en el gobierno nacional por el supuesto vínculo entre Gray y su viejo amigo de militancia juvenil en tiempos universitarios. El intendente de Tigre, Sergio Massa

 

Auruccio había encendido la alarma entre intendentes de la región por su militancia anti K en Almirante Brown con su corriente política “Nexo ciudadano” que en su sitio web promociona todavía sus reuniones y debates con dos críticos de la Casa Rosada luego de dejar de pertenecer al Gobierno como ocurrió con el ex jefe del Gabinete, Alberto Fernández, y el ex titular del Comfer, Julio Bárbaro.

 

El activismo de Auruccio fue motivo de un diálogo entre Gray y Florencio Randazzo los primeros días de enero, cuando trascendió que al menos otros dos significativos intendentes del Conurbano hicieron saber en forma personal su disgusto al de Esteban Echeverria por el activismo político del funcionario de su gobierno.

 

La salida imaginada por Gray a este entuerto a fin de año – la creación con fecha 1º de diciembre  del 2012 del cargo de Asesor General para Auruccio y su salida de la secretaría de Gobierno – fue literalmente desautorizada por Florencio Randazzo en la primera semana de enero de este año. Fuentes cercanas al ministro del Interior y Transporte, aseguraron que Randazzo le habría confiado que esa medida no serviría para aplacar el malestar reinante en su contra.

 

Tampoco el cambio cosmético de trasladar a Inés Loureiro de la secretaría de Desarrollo Social a la de Políticas Públicas y su reemplazo por Gianina Gonzáles, consejera escolar suplente, y persona de su más íntima confianza.

 

El 18 de febrero Gray debió reunir al Concejo Deliberante, donde goza de una amplia mayoría, al solo efecto de aprobar la licencia de Fabiana Bertino y designarla de inmediato como nueva secretaria de Gobierno. Además de su bajo perfil y del pánico que le despertaría la hipotética situación de desarrollar trato con la prensa, Bertino tiene como mérito el diálogo que mantiene con José Ottavis.

 

Su papel como enlace con el vicepresidente de la Cámara de Diputados bonaerense sirvió a Gray para saber que “La Cámpora”  – ¿quizás como reverberancia de los deseos de la presidente Cristina Fernández? – exigía más cambios que los concretados, tal como se habría comprometido a efectuar a fines del año pasado: el despido de Loureiro días después del de Auruccio, no terminaba de conformar esa expectativa.

 

La llegada al Municipio de Auruccio, Loureiro, Granotti y Sibilia entre los más destacados de una casi treintena de funcionarios provenientes de Almirante Brown y que cumplieron funciones como personal jerárquico en la gestión del intendente Manuel Rodríguez – satélite del ex caudillo duhaldista Jorge Villaverde – hasta el 2007, siempre despertó todo tipo de especulaciones.

 

Las más firmes, aludieron al acuerdo entre Gray con otro connotado seguidor de Eduardo Duhalde en Esteban Echeverría: el también ex intendente Luis Obarrio a quien Auruccio solía asistir como asesor letrado. Los últimos movimientos de Obarrio, que incluyeron su participación en el brindis organizado por Massa el 28 de diciembre, encendieron luces amarillas en el tablero del gobierno nacional.

 

Gray habría comenzado a sincerar algunas de las posiciones que venía adoptando durante los diálogos en que resultó cuestionado por las supuestas afinidades políticas con Obarrio y, por propiedad transitiva, con Massa de quien teme que, si presenta finalmente una opción política por fuera del oficialismo termine por arrasar en las elecciones y perforar el blindaje que hasta ahora viene protegiéndolo en el distrito.

 

Esa preocupación es común al resto de los jefes comunales que, como el de Esteban Echeverría, saben que el de Tigre es un fenómeno al parecer indetenible en los sondeos, donde canaliza la expectativa de un cambio que viene acumulando la opinión pública. Los últimos que obrarían en poder de Gray habrían confirmado su intuición pese al esfuerzo que realiza para poner en circulación un mensaje que a estas horas resulta contradictorio, el optimismo sobre su gestión que trasuntarían las estadísticas.

 

El cambio total del gabinete que lo acompañó desde el último tramo de su primer mandato y hasta la mitad del segundo vendría indicando lo contrario, además de una serie de preocupaciones extras que acumularía su desempeño en la órbita nacional bajo el común denominador de obturarle los caminos al intendente de Tigre: la más importante suspender todo vínculo entre Gray y Massa. La otra, no favorecer la inserción en administraciones afines de quienes podrían ser adversarios en las urnas.

 

 La crisis política de su  gobierno, a la que se sumaría una financiera como dejaría entrever la llegada de Ferraro, privaría a Gray de tallar en el círculo de decisiones que vienen adoptando los intendentes de la Tercera Sección Electoral en cerrada competencia por asumir el liderazgo de la región más importante en términos electorales. Su discreta oposición a que Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados, corone su pretensión de ser el sucesor oficial a suceder a Scioli  parece, en ese sentido, un verdadero aporte testimonial.

 

(*) periodista

 

atraso cambiario: por que milei niega la realidad y esquiva la discusion
Javier Milei rinde homenaje a Carlos Menem. Castas y castas.

También te puede interesar