Política

La salida de Espinoza, nuevo culebrón que conmueve la Tercera Sección Electoral

Por Daniel Bilotta (*)

Si Fernando Espinoza dejase de ser intendente de La Matanza, al menos de forma temporal, la trama del culebrón por entregas que protagonizan los más prominentes de la Tercera Sección Electoral cobraría un golpe de efecto inesperado que habrá que ver cómo asimila el resto de los anotados en la carrera por la disputa de la gobernación bonaerense: Martín Insaurralde y Rubén Darío Giustozzi.

 

La novedad, que podría confirmarse a fines de este verano, plantearía algún cambio sustancial en la estrategia de los jefes comunales de Lomas de Zamora y Almirante Brown. Con Espinoza al frente de una cartera con recursos ¿tendrá el mismo sentido ocupar un lugar en la lista de diputados nacionales del oficialismo para proyectarse hacia el 2015?

 

¿Aceptarán sus aliados, a quien cedió áreas en el Municipio, para institucionalizar un liderazgo endeble, la suplencia de Verónica Magario, primer concejal, o se adelantarán los tiempos de una disputa que pondría en peligro el camino que creía allanado a la presidencia del PJ bonaerense, con esa precaria unidad de garantía?.

 

Alguna de esas preguntas con demasiadas respuestas posibles demoraría un desembarco más efectivo de Sergio Massa. El intendente de Tigre dio órdenes expresas de esperar definiciones “por respeto” a sus pares en Lomas y Brown bajo la sospecha que en las legislativas del 2013 el afán totalizante del oficialismo se resquebrajará y ya no habrá candidaturas capaces de satisfacer la expectativa de todos.

 

Lo que no obstruirá la concreción de la cita pactada  para el 10 de enero entre Osvaldo Mércuri y Juan José Álvarez, viejos conocidos de la Unión Celeste y Blanca de Francisco De Narváez, alicaído aliado de Daniel Scioli a través de su hermano José. Tampoco que Fernando Galmarini, su suegro, arrime a Jorge Villaverde luego de hacer las paces con Carlos Acuña merced a los buenos oficios de Luis Barrionuevo.

 

Acuña lidera el sindicato de Obreros de Estaciones de Servicios alineado con la CGT Azul y Blanca que lidera el gastronómico, nexo entre Villaverde y Carlos Saúl Menem en 1989. Acuña y el viejo caudillo vienen de disputar el cargo de senador provincial en las internas abiertas del 2011.

 

Esa  no es la única alternativa  que baraja Massa que espera sumar desahuciados del oficialismo, como parte de una armonización de intereses que se expresarán en la política pero que reconocería otros afluentes. Voceros informales dicen que el reclutamiento por goteo es constante.

 

Entre los festejados se encuentra el de Alejandro Valle en San Vicente, candidato a intendente del Nuevo Encuentro de Martín Sabatella y víctima de la poda a los gastos redundante en personal ejecutado por Nora De Lucía cuando reemplazó a la pro camporista Silvia Gvirtz en la Dirección General de Escuelas.

 

Más que el modesto 8 por ciento de  votos obtenidos en los últimos comicios generales, de Valle cautiva el alto valor simbólico de causarle una baja al partido del titular de la Afsca, de quien se descuenta que la lealtad  y el desgaste que le provoca a su imagen pública tendrá por premio la habilitación de una lista para disputar en las Primarias Abiertas y Obligatorias (PASO).

 

La virtual hegemonía de Massa en la Primera Sección Electoral tiene bolilla negra en Morón con el liderazgo de Sabbatella y una zona gris en  la que se desplazan con comodidad Hugo Curto de Tres de Febrero, Raúl Otahecé en Merlo y Alberto Descalzo en Ituzaingó.

 

Bajo la adhesión formal a la candidatura presidencial de Scioli, el antiguo lugarteniente de Lorenzo Miguel en la UOM es parte de la trama que urde junto a Otahecé y Descalzo y a la que adhieren Julio Pereyra de Florencio Varela y Giustozzi en la Tercera: no objetar el deseo de Espinoza de acceder a la presidencia del PJ pero exigir a cambio de respaldo espacios generosos que reflejen la historia ligada al destino del peronismo bonaerense que están seguros de representar.

 

Una reformulación sincrética de la continuidad con cambios que postula el gobernador bonaerense y que facilitaría, en sus cálculos, el posicionamiento de Giustozzi quien, como Insaurralde, se sienten como legítimos tributarios del oficialismo a sucederlo.

 

Se sabe, igualmente, que la disputa del PJ está mediatizada a lo que ocurra en los comicios de octubre y que, fiel a su costumbre, desde la Casa Rosada no se desalentarán las versiones que lo benefician y se omitirán referencias a las otras, que al menos en número, son mayores.

 

Entre las primeras, se asiente que Massa y Sabatella serán invitados a participar en las PASO. Por terceros, Massa hace saber que solo competiría si “Cristina se lo pide” y con una lista propia. “No está dispuesto a compartir espacios con Carlos Kunkel o Edgardo Depetris”, afirman en su entorno donde, se acepta que su lugar en los sondeos crece“en 20 puntos” cuando se acerca a la Presidente.

 

Esa disyuntiva volvería solo una “hipótesis de máxima” a “ir por afuera del PJ” con el Frente Renovador, la herramienta electoral con la que viene articulando su armado político y que es uno de sus principales activos. Alberto De Fazio, dirigente de la Juan Domingo y enfrentado a Francisco “Barba” Gutiérrez en Quilmes, ya habría hecho saber su voluntad de cerrar filas con el de Tigre si existe un acuerdo de Scioli con Cristina.

 

Lo mismo habría hecho correr Daniel Barrera de La Matanza. ¿Se sumarán los dos senadores a los serpenteantes movimientos de José Luis Pallares, Ricardo Bozzani y Jorge D’Onofrio? Además de evitar un desaire a Juan Gabriel Mariotto, máxima autoridad de la Cámara, cuando se avecinan tiempos electorales, apuntaría a provocarle una nueva herida a Cristina Fioramonti.

 

Enredada hasta hace poco en una controversia con María Azucena Ehcosor esposa de Luis Acuña, intendente de Hurlingham y aliado de Massa, a quien pretendió expulsar de la bancada que preside pero sometiendo la decisión al visto bueno del vicegobernador, Fioramonti es, para quien no lo recuerde, la esposa de Kunkel: ultra K anoticiado de los acuerdos que ligan ahora a Mariotto con Scioli.

 

Los frecuentes encuentros entre Alberto Pérez y Álvarez no alcanzaron para diluir los mutuos reparos entre el gobernador y el intendente. Como a José Manuel de La Sota en el 2003, el ex diputado de De Narváez es sospechado de un ecumenismo que no es bien digerido en el PJ. Del otro lado, desconfían de que le cuenten todo sobre los acuerdos con la Casa Rosada.

 

La misma sensación embarga a los dirigentes de la Juan Domingo, quienes condicionan el respaldo a las movidas del gobernador a cambio de definiciones. Lo vivió en carne propia Mariano Cascallares, titular del IPS, forzado a mostrarse en Almirante Brown como una referencia de la DOS, con el módico soporte de cuatro micros de línea enviados desde Quilmes por Federico Scarabino y la presencia de Cacho Álvarez.

 

Giustozzi devolvió gentilezas a la presión y se hizo representar por Eduardo Fabián, jefe del bloque oficialista de concejales y promotor de Marioso en el distrito. El lanzamiento de Cascajares está en sintonía, de acuerdo a fuentes partidarias, de lo que ya negociaría Solí con Cristina: legisladores de las  secciones Primera, Tercera y Octava, claves para definir una elección y donde Massa tiene centrada sus aspiraciones de ser protagonista este año que comienza.

 

(*) Periodista. Analista político.

 

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