Paritaria política: el lápiz K y la primaria como atajo de Scioli

Por: Pablo Ibáñez (*)

La codificación oficial que publicita el 7-D no cita otra fecha primordial para el proyecto K: el 22 de junio de 2013. Ese día, a medianoche, vence el plazo para registrar las listas para las primarias del 11 de agosto, anticipo de la general del 27 de octubre.

 

Al margen de los rumores de retoques del cronograma electoral -que en Casa Rosada niegan-, Cristina de Kirchner enfrentará el año próximo la última escala certera donde podrá ejercer, en plenitud, el manejo de la lapicera que define las candidaturas del FpV.

 

De acuerdo con la legislación vigente, la general es el cuarto domingo de octubre y la primaria el segundo domingo de agosto. La inscripción de postulantes, para todos los partidos, opera 50 días antes. De esa grilla irrumpe, como frontera, el 22-J.

 

El cristinismo que se aglutina en Unidos y Organizados (U&O) dictamina, como dogma, que en 2013 se replicará, magnificado, el sistema que rigió en 2011. Por entonces Cristina de Kirchner diseñó a su antojo las boletas nacionales e intervino en las listas provinciales.

 

Es argumento es lineal: la Presidente, sostienen, en la jefa política del dispositivo K, condición que la valida para diagramar según su criterio cuáles son las figuras que mejor representan al FpV. En la galaxia oficial, Cristina es el demiurgo.

 

Cobertura

 

Pero en el ring, frente a las pretensiones expansivas de Unidos y Organizados, aparecen otros actores. El esquema del unicato que postula a la Presidente como portadora de un lápiz todopoderoso convive, a las trompadas, con los que sugieren mitades o tercios.

 

El dato de más peso empezó a circular en estas horas. La usina es la cima del sciolismo y plantea que el gobernador «necesita» quedarse con la mitad de las listas del FpV de 2013. No es azaroso que el planteo recurra, en su fundamento, a la necesidad.

 

Tras una cosecha acotada en 2007 y la casi nula obtención de legisladores propios en 2009, en 2011 el sciolismo consiguió, con forceps, incluir un puñado de nombres propios. Así y todo, es ultraminoritario en el ajedrez del Parlamento bonaerense.

 

El kirchnerismo, en cambio, anudó bloques numerosos y se quedó con las butacas más relevantes del engranaje legislativo. Ese formato, dicen los sciolistas, fue un tormento para el gobernador, que soportó más presiones y desplantes de los K que de la oposición.

 

Nadie lo menciona, pero subyace otro temor: con un número imponente de legisladores K… ¿qué certeza tiene Scioli de que no avance, patrocinado por la Casa Rosada, un juicio político en su contra? ¿Acaso, en el desquicio de la crisis del aguinaldo, no se fantaseó con esa alternativa?

 

Sobre ese pánico se montan teorías osadas. Por caso, que ante la hipótesis de no conseguir, como pretende, ubicar el 50% de los candidatos en las listas de diputados y senadores provinciales, el sciolismo se lance a competir en las primarias en el tramo seccional.

 

Es decir: replicar, hacia arriba, la lista de diputados nacionales que en teoría encabezará Alicia Kirchner, pero anotar candidatos propios por las bancas para el Parlamento provincial, dominio donde el gobernador pretende espantar riesgos críticos.

 

Aparece, en el cajón de arena sciolista, como un atajo para coronar la ambigüedad de competir con el cristinismo pero sin enfrentarse a Cristina de Kirchner. Sumaría votos para la boleta de Alicia desde las listas sciolistas, al igual que las seccionales con sello K. A su vez, dirigentes del PJ bonaerense agitan su propia solución: establecer un régimen para el armado de las listas de 2013.

 

El borrador segmenta tres niveles: la lista de diputados nacionales queda, de punta a punta, a criterio de Cristina; las boletas provinciales son negociadas por tercios entre los K, el sciolismo y el poder territorial, y a nivel local se otorga libertad de competencia en las primarias.

 

Es lo que piden los intendentes para no tener que incluir en sus listas nombres sponsoreados por La Cámpora. «Vamos todos a las primarias y medimos quién tiene más», torean.

 

Tanto en la variante sciolista como en la del PJ bonaerense aparece el recurso de ensanchar las bases para evitar fugas hacia formatos opositores.

 

(*) periodista de Ambito Financiero

 

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