Vos porque sos K y trabajás en TN

Por Bruno Bimbi*

 No hay semana en la que no haya alguien, en Twitter o Facebook, que no me diga que claro, a vos porque te paga el gobierno K. No hay semana en la que no haya alguien, en Twitter o Facebook, que no me diga que claro, a vos porque te paga el grupo Clarín. A veces, inclusive, me dicen ambas cosas, distintas personas, como respuesta a lo mismo. Así de locos estamos. Y a veces lo que yo había dicho ni siquiera era a favor o en contra del gobierno, sino que estaba hablando de otra cosa.

 

Sí, existen otras cosas.

 

Hace unos días, hice dos preguntas en Twitter: 1) ¿Qué pensarían mis amigos K sobre minería, periodismo y represión si en Catamarca gobernara Macri y Julio Bazán trabajara en Página/12?, 2) ¿Qué pensarían mis amigos anti K sobre minería, periodismo y represión si en Catamarca gobernara Macri y Julio Bazán trabajara en Página/12? La primera pregunta fue retwitteada por un grupo de gente y la segunda por otro grupo. Era una provocación y estaba preparado. Recibí puteadas por ambas, de distintos grupos. Hubo unos pocos que notaron que eran dos preguntas y no una, y entendieron: ¡Gracias! Quería conocerlos.

 

Ayer critiqué las críticas al aumento salarial de los diputados y senadores, por candidez (algunas) e hipocresía (otras), y me dijeron que claro, a vos porque te paga el gobierno K. Hoy recomendé —apenas eso, recomendé— leer una nota del historiador Luis Alberto Romero sobre Malvinas, publicada —¡por Dios!— en La Nación, y me dijeron que claro, a vos porque te paga el grupo Clarín. Buuuuuuu… el Gruuuuuupo… ¡Qué mieeeeeedo! Otra que me dicen mucho es: “Tu sueldo te lo pagamos todos”. Gracias, no sabía. Yo pensé que me lo pagaban mis empleadores.

 

Una persona que en otras épocas elogiaba mis notas me dijo, por recomendar la nota de Romero: “Vos, desde que trabajás en TN, cambiaste de opinión”. ¿En qué quedamos? ¿Quién me paga? Otro directamente me acusó: “Te vendiste por unos pesos”. No, querido: dólares en un trabajo y reales en el otro. No cobro nada en pesos. Más fuerte, uno dijo “cipayo” y “vendepatria”, aunque no quedó claro si lo decía por Romero, por mí o por los dos. Me sonó a “Los argentinos somos derechos y humanos. Si quieren venir, que vengan. Que traigan al Principito. Estamos ganando. ¡Hic!”.

 

Los que aseguran que cambié de opiniones supongo que en el pasado me habrán leído decir lo contrario a lo que dice Romero sobre Malvinas. ¿No? Claro, ni les importa si alguna vez dije algo sobre Malvinas. “Cambiaste de opinión”, en realidad, significa: “Con otras cosas que dijiste antes estaba de acuerdo y con esta no. Ahora trabajás en TN. Debe ser por eso”.

 

No se puede trabajar en TN y no ser un enemigo —o un amigo—, de unos o de otros. Porque los periodistas son lo mismo que los dueños de diarios y los bancarios son lo mismo que los banqueros y el capitalismo y la plusvalía no existen. Que Carlos Marx está muerto y enterrado, cantaría Serrat. Quiero participar en los lucros de la empresa, entonces.

 

Pero el mundo real es más complejo que el sistema binario que les permite a algunos vivir en paz con sus certezas. Trabajo en TN, voté a Cristina en 2007, y festejé su triunfo en 2011, aunque no pude votarla, porque me robaron el DNI unos días antes de las elecciones —pero dije públicamente que la votaría, como digo siempre mi voto antes de cada elección— y, perdón, no soy peronista ni antiperonista. Todos los que me conocen saben que pienso que el de Cristina y el de Néstor fueron los mejores gobiernos que me tocó vivir a mis 33 años. Todos los que me conocen saben, también, que critico muchas cosas de este gobierno. Sí: no es necesario adherir ciegamente a todo o rechazar ciegamente todo. Uno vota, apoya y hasta milita no por fe, sino por ideas, y es difícil que encuentre una opción política con la cual coincida en TODO. Eso no significa que no pueda militar, apoyar o votar porque coincide en una serie de cosas relevantes, prioritarias, significativas, y también porque cree que los otros candidatos lo harían muy mal.

 

Pero para quienes ven la política como una religión, sin embargo, se trata de una cuestión de fe. O encontraste a Jesús o sos un instrumento del Demonio. En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Yo soy ateo. Y peco mucho. La vida es más interesante pecando.

 

El único Magnetto al que conozco es el de los X-Men. Y no creo que lea mis notas.

 

Si conociera al otro, le propondría escribir en Clarín una columna que se dedicara exclusivamente a defender las cosas de este gobierno que me gustan. Y, al mismo tiempo, le propondría a Szpolski, a quien sí conozco, hace una en Tiempo Argentino dedicada exclusivamente a criticar las cosas de este gobierno que no me gustan. Publicaría las dos el mismo día de la semana, y que los panelistas de 678 no sepan si invitarme al piso o destrozarme en un informe. O destrozarme en un informe e invitarme al piso para comentarlo.

 

Sería divertido.

 

*Bruno Bimbi (33) es periodista, profesor de portugués y máster en Letras por la Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro. Actualmente cursa el doctorado en la misma universidad y coordina la campaña por el matrimonio igualitario en Brasil. Es activista de la FALGBT y autor del libro “Matrimonio igualitario” (Planeta, 2010). Escribe el blog Tod@s en la web de TN.

 

Javier Milei y Sergio Massa en el debate presidencial 2023.
La Unión Cívica Radical cumplió 133 años. Foto AGLP, archivo.

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