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En el aniversario de La Plata, Hugo Barros Schelotto contó sus recuerdos de la ciudad

En el 130° aniversario de la ciudad, el médico ginecólogo, pero más conocido como “el padre de los mellizos” conversó con Letra P acerca de los recuerdos de esta ciudad en la infancia, y aseguró que la misma y todos los aspectos en general fueron muy gratos.

Hugo Barros Schelotto conversó con este portal con motivo de homenajear a la ciudad que vio nacer a sus padres, a sus familiares, a él, a su esposa y a sus cuatro amados hijos, en ese sentido hizo un breve recorrido por su niñez y afirmó que la decisión de estudiar medicina y a su vez, postularse como presidente del Club de Gimnasia y Esgrima de La Plata, fue “devolverle un poco a la localidad todo lo que me dio”.

 

Al comenzar la charla, explicó que “mi familia son todos de La Plata y de toda la vida, yo nací accidentalmente en Capital, porque la
asistencia médica la efectuaba un doctor de Capital, pero toda la vida viví en esta ciudad” y prosiguió a relatar cuestiones vinculadas a los recuerdos, de la niñez y remarcó que “La Plata durante mi infancia era una ciudad tranquila, que se podía andar por todos lados, jugábamos en las plazas”.

 

A continuación, sostuvo que “fui a la Escuela Normal nº3, luego pasé por el San José y me recibí de Bachiller en el Sagrado Corazón y por último, medicina en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata”. No quiso olvidar que eligió esa carrera porque los números no le agradaban demasiado y por otro lado, le gustaba la idea de acercarse a las personas y “devolverle a la sociedad un poco de lo que me dio”.

 

Luego de un silencio interrumpió el relato y dijo “lo primero que se me viene a la cabeza al pensar en La Plata de mi infancia, son los amigos de la Escuela, del barrio”. También remarcó “las prácticas deportivas amateur que uno hacía, los paseos, los partidos de fútbol, algunos en la plaza, otros en el barrio, en algún Colegio, en los Intercolegiales; la tranquilidad sobre todo; las quermeses; los parques de diversiones que se instalaban en los clubes de Estudiantes y de Gimnasia; los carnavales con sus respectivos corsos en calle 7, en la 12 y en las distintas zonas; siempre caracterizada por estar llena de estudiantes, muchos provenientes de distintos puntos del país”.

 

Particularmente, Barros Schelotto mencionó que en el colegio Sagrado Corazón, “anhelaban los recreos largos, de una hora, para jugar un partido de fútbol entre todos los compañeros que se habían portado bien, y por eso se los habilitaba para participar en el mismo. Y también señaló que tenían compañeros peruanos que venían a estudiar y que los unían a sus grupos, los integraban a los partidos de fútbol”.

 

Luego, por curiosidad se le preguntó acerca de su relación con el deporte, porque si bien los que desempeñaron una carrera como deportista se pudo detectar que a lo largo de todo el relato, Hugo mencionó en cada historia, al fútbol y al respecto señaló que “toda mi vida hice deporte de forma amateur, pasé por el fútbol pero también jugué en La Plata Rugby Club y en el Universitario; y después en el colegio y en los barrios”.

 

Y sobre aquello que lo incentivó a practicarlo expresó que su familia no practicaba deportes, pero sus amigos fueron incentivándolo a participar en distintas disciplinas y oportunidades, “además me gustaba mucho el ejercicio físico, no como un atleta, pero si la
necesidad de moverme”.

 

Más tarde, recordó su barrio, la zona de Plaza Rocha, que si bien es céntrica y todo indicaría que no cambió demasiado, el contó que al ver fotos viejas, puede señalar algunas diferencias, al menos en su modo de funcionar. Así, dijo “el empedrado y las vías del tranvía siguen intactos, pero cuando estudiaba, pasaba el tranvía y nos veía estudiando, y cuando hacía la ronda, volvíamos a saludar al motor man que lo manejaba; ahora es todo más complicado, hay más actividad, más tráfico y se ha perdido un poco la lógica de pueblo grande que tenía la ciudad”.

 

Paralelamente habló sobre su relación con el Club donde sus hijos comenzaron a jugar al fútbol y señaló que “siempre intenté ayudar como pude, si bien yo soy ginecólogo, muchas veces me acerqué al cuerpo médico para dar una mano” y que “me postulé para la presidencia del club con ese mismo sentido, acercarme, ayudar y aportar todo lo que pueda”.

 

Finalmente, recalcó que está muy orgulloso de sus cuatro hijos y agradecido porque todos, a pesar que sus trabajos fueron llevándolos por distintas ciudades, están radicados en la ciudad, la que Hugo tanto ama.

 

Por Shalom Jaskilioff
@shalomjaskiliof

 

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