Elecciones 2023

Los votos son míos: Juan Schiaretti resiste el asedio de Patricia Bullrich y respira Sergio Massa

La caza del voto anti-K ya empezó. El gobernador ratificó que competirá en octubre. La candidata de JxC le pidió que se baje si quiere un acuerdo. UP apuesta a que la pelea reste potencia a Córdoba.

“Tal como lo expresé el domingo pasado seré candidato a presidente en las elecciones generales del próximo 22 de octubre”. Así arranca el posteo con el que Juan Schiaretti, por enésima vez desde que fracasó el intento larretista de sumarlo al armado amplio de Juntos por el Cambio, confirma que peleará por la Presidencia de la Nación. “Niego la versión que circula en algunos medios de comunicación sobre un supuesto 'acuerdo político' de unidad con candidatos de otras fuerzas para enfrentar a Javier Milei”, escribió Schiaretti para referirse a algunos rumores que señalaban un acuerdo con la candidata de JxC que pudiese implicar una declinación antes de octubre.

“Juan Schiaretti pide armar un gobierno de unidad nacional para ganarle a Javier Milei en octubre” es el título de la nota publicada en Clarín que Schiaretti salió a desmentir luego de que la propia Patricia Bullrich haya descartado la posibilidad de un acercamiento. “Si quiere un gobierno de unidad, que se baje”, fue la sugerencia de la exministra que quiere convertirse en la próxima presidenta.

Para el ala triunfalista del PRO, las declaraciones del cordobés respecto a un gobierno de unidad no se condicen con sus críticas abiertas a la coalición opositora y, mucho menos, con la decisión de mantener su candidatura. “Confunde a la gente”, afirman. A la animadversión de Bullrich para con Schiaretti, que quedó expuesta durante la previa a la elección cordobesa, se suma una relación entre el gobernador y Mauricio Macri que quedó desgastada tras todo lo ocurrido durante el 2023. Para colmo, los dichos del expresidente contra Guillermo Seita el pasado domingo, también pegaron de lleno en el corazón de los armadores estratégicos del modelo de exportación cordobesista.

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La reacción de Bullrich a la versión que sugiere un acuerdo con Schiaretti tiene una doble lectura que descubre una estrategia, pero también esconde una necesidad. La jefa del PRO necesita fortalecer el acompañamiento del electorado opositor en la provincia mediterránea, aunque sabe que el perfil antikirchnerista de la campaña del cordobés podría contener a votantes que, en otras circunstancias, cruzarían a JxC si Schiaretti no apareciese como una opción.

Teniendo en cuenta ese perfil electoral histórico en la Córdoba contemporánea, la negación de una posible alianza también es vista con cierto alivio desde los tinglados de Sergio Massa. Con el gobernador y Bullrich en pie de guerra, Unión por la Patria apuesta a la neutralización del principal bastión electoral del interior del país que, para colmo, es refractario al peronismo nacional.

De los 515.456 votos que recibió Juntos por el Cambio en Córdoba, la provincia que Schiaretti gobierna y sobre la que tiene una incidencia directa, 130.771 fueron para Horacio Rodríguez Larreta. Además de las 978 mil personas que no fueron a votar, esa fracción de voto antikirchnerista que optó por el perfil más “dialoguista” del macrismo es el lugar al que el cordobesismo apunta para poder hacer crecer sus chances de dar vuelta la elección en la provincia, ganarle a Milei y asegurarse las tres bancas en la próxima Cámara de Diputados de la Nación.

El plan

Enfocado en esa tarea, el schiarettismo trina por las versiones que de uno y otro lado intentan instalar una declinación de la candidatura del líder cordobesista y se preparan para una campaña en la que la territorialidad volverá a ocupar un papel fundamental. Por eso despliegan el mapa provincial, observan los territorios pintados de violeta y entienden la necesidad de recuperar el trabajo que tuvo su expresión más potente en la elección que ganó Daniel Passerini en la capital provincial. Allí tiene el cordobesismo el ejemplo más fuerte de que es posible hacer valer lo construido durante los últimos veinte años. Aunque también el llaryorismo tiene la oportunidad de salir a recorrer la provincia y apuntalar la base de lealtades que empezarán a regir a partir del 10 de diciembre.

Como viene detallando Letra P, la intención de Schiaretti es fortalecer el perfil antigrieta que viene construyendo desde hace un par de años y que tiene una expresión concreta en el Congreso de la Nación. La idea original de fortalecer ese espacio como herramienta para canalizar los proyectos emanados de un gobierno de unidad nacional sigue tan firme como al principio y nunca estuvo en los planes del cordobés correrse de esa carrera, a pesar del resultado del domingo.

“Los argentinos reclaman un cambio de verdad, serio y con experiencia de gestión, y eso es lo que nosotros proponemos”, cierra el comunicado de Schiaretti para quien las posibilidades de un acuerdo amplio depende de la incorporación de los puntos presentados oportunamente como base de un plan de gestión que deberá conversarse luego del 22 de octubre.

Del otro lado. Bullrich con Luis Juez y Rodrigo de Loredo. Schiaretti la acusa de fomentar la grieta. 
Ignacio García Aresca, Carlos Gutiérrez y Natalia De la Sota en la Cámara de Diputados. El schiarettismo quiere sumar otras dos bancas. 

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