PASO 2023

Córdoba: el rugido de Milei retumbó en el pago de Schiaretti y postergó a JxC

El gobernador no pudo con la ola libertaria. Apuesta a engordar su bloque en el Congreso. Bullrich le ganó a Larreta, pero juntos hicieron la peor marca de la alianza en la provincia desde su debut en 2015.

A las 21.30 del domingo, sin datos oficiales publicados, el vicegobernador de Córdoba, Manuel Calvo y el precandidato a diputado de Hacemos por Nuestros País, Carlos Gutiérrez, reconocieron que el libertario Javier Milei era el candidato más votado en la provincia de Córdoba. “Cumplimos con el objetivo, Juan Schiaretti competirá en la general. Aquí perdió la grieta”, fue la explicación oficial que se ensayó en el búnker de Hacemos por Nuestros País.

Citaron mesas testigos y una brecha de cuatro puntos y medio. El escrutinio provisorio confirmaría una ventaja aún mayor. En su terruño, el peronista antikirchnerista cosechó un 27,55%. Quedó detrás de Milei, quien logró el 33,73% de los votos. El tercer lugar fue para Juntos por el Cambio con 25,18%: Patricia Bullrich aportó 367.441 votos y Horacio Rodríguez Larreta, 124.781 votos. Fue la peor marca de la alianza desde su debut en 2015. Unión por la Patria totalizó un 8,53%: Sergio Massa sumó 119.551 votos y Juan Grabois, 47.374 votos. Los porcentajes expuestos resultan del 94,7% de las mesas escrutadas.

Claramente, el objetivo del gobernador de la provincia era lograr su pase a la elección general del 22 de octubre, pero la expectativa estaba puesta en ser el candidato que más adhesiones recibiera de sus comprovincianos. El rugido del “león” empañó la fiesta cordobesista que debía ser una celebración del “hacer”, pese a la bronca por la inseguridad y la inflación. El impacto también se sintió con rudeza en JxC, que cayó en un vergonzoso tercer puesto en la provincia que le dio los votos suficientes a Mauricio Macri para sentarse en el sillón de Rivadavia en 2015; una salida digna en 2019; y poder en el Congreso a caballo de un millón de votos en 2021.

El gran dato del domingo electoral, que se repitió en una provincia “gemela” como Santa Fe, generó sorpresa. Sin embargo, hay elementos suficientes para asegurar que la performance del minarquista en el mayor distrito del interior del país cabía dentro de las posibilidades.

El “voto bronca” se expresó en Milei. Su mérito fue captar a esa porción de electorado que, aún enojada, se acercó a las urnas para usar al economista como medio para el mensaje a la clase política. Le bastó su nombre, una gira sin pena ni gloria en Alta Gracia y la capital; y la prédica anticasta. Se apoyó en una dudosa red de fiscalización y en ignotos aspirantes para Diputados. Economía de esfuerzos en su máxima expresión.

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No fue magia. A Milei le fue bien en los distritos donde la resistencia opositora fue opinable. Schiaretti hizo lo que pudo con un mensaje anclado en el respeto a las instituciones, en un “hacer” desde el interior profundo. En el orden del pragmatismo político, el peronista antikirchnerista ejecutó una campaña clásica. La carrera provincial de junio y la capitalina de julio dejaron la estructura peronista aceitada y al servicio de su gobernador saliente. El sucesor, Martín Llaryora, militó por el voto federal, incluso en medio de la veda electoral. Vale todo.

Esa malla de contención evitó la profundización de la brecha del “único precandidato del interior”, pero no la desazón de un fenómeno nacional, dicen fuentes peronistas para maquillar la derrota del gobernador en el tramo final de su gobierno.

Amarillos en repliegue

La alianza opositora en Córdoba pasará a la historia por protagonizar la campaña más holgazana de su historia. La excepción alcanza, en parte, a los precandidatos presidenciales que patrullaron el territorio de manera intermitente durante los comicios locales y con intensidad la quincena inmediata a las PASO. Sin embargo, las grandes figuras cordobesas que copan la pantalla caliente porteña decidieron llamarse a silencio, cobijarse bajo la declaración pretendida de neutralidad.

Luis Juez y Mario Negri dieron libertad de acción. El excandidato a gobernador mantuvo un perfil bajo; mientras que el radical se limitó a escoltar a la dupla de aspirantes en sus giras proselitistas por la provincia. El hombre de Evolución, Rodrigo de Loredo, declaró su apoyo a Larreta días después de su derrota en la capital. Se tomó una foto en la explanada del Pabellón Argentina en la Universidad Nacional de Córdoba y no se conocieron acciones públicas de campaña. Es más, no compartió en redes la clásica foto dominguera al lado de la urna y el epígrafe democrático de rigor.

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Ramón Mestre se mostró activo, colocó algunos pasacalles y movió su red en las seccionales. Cumplió con su acuerdo con el presidente de la UCR, Gerardo Morales. Con todo, la actividad de quienes integraron las listas para la Cámara de Diputados -la encabezada por el halcón, Luis Picat; y la de la paloma, Pedro Dellarossa- no generó acciones disruptivas, la atención reclamada fue escasa. El peso de la responsabilidad caía sobre las grandes figuras, como la regla general indica. No obstante, este domingo no era igual a otros: promesa de baja participación, bronca electoral macerada en salmuera, el escenario de tercios que se daría con Milei en la competencia, el fallo sistemático de las encuestas, la inflación, el dólar, las víctimas de la delincuencia. Era con todos. Juntos por el Cambio durmió la siesta. Schiaretti salvó la ropa y Milei comió de los nidos amarillos.

Bullrich y Larreta, en diferentes intensidades, sintieron que no tenían que rivalizar con el "dueño de casa".

El día después del rugido

Con el triunfo halcón en la interna de JxC, Schiaretti ya daba por descontado que el acuerdo de gobernabilidad que imaginaba con Larreta, con Bullrich, sería inaplicable. La estrategia asoma previsible: el cordobesismo insistirá en engordar la cosecha en el electorado de centro no kircherista que quedó boyando, a la espera que el mensaje en las urnas que expresó Milei sea un llamado de atención y no una tendencia que se mantendrá en octubre.

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Schiaretti felicitó a Milei por expresar mejor la bronca “hacia la situación del país”. Celebró el cuarto puesto de Unión por la Patria en la provincia y giró su discurso hacia dentro de sus fronteras. Adelantó la agenda de inauguraciones y dejó flotando la pregunta: ¿Schiaretti trabajará sólo para apuntalar su presencia en el Congreso? ¿Aguardará la reconfiguración de JxC a la espera de un nuevo trato?

El peronismo es enfático: aspira a un frente de cinco en Diputados. No quieren jugar al tetris electoral si es Massa, Bullrich o MIlei la próxima autoridad nacional. El cordobesismo eligió festejar el segundo puesto y encasillar el fenómeno en una ola nacional.

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