ELECCIONES 2025

Jorge Macri normaliza el Instituto Electoral porteño bajo el fantasma del fiasco del voto electrónico

Con las legislativas en el horizonte, el jefe de Gobierno avaló la designación de un exlarretista en el ente. Equilibrios legislativos y rastros de Larreta.

Tras ocho años de prórrogas, el oficialismo encabezado por Jorge Macri dio el visto bueno para la designación de las nuevas autoridades del Instituto de Gestión Electoral (IGE). El ente encargado de organizar las elecciones en la Ciudad tiene por delante el desafío de continuar o desandar el sistema de voto electrónico que empañó los comicios del año pasado.

La votación que hace dos semanas designó a las primeras autoridades siguiendo el mecanismo que establece el Código Electoral nombró a Adrián González como director del organismo autárquico por los próximos seis años, quien estará secundado por Tomás Aguerre, un politólogo especialista en asuntos electorales vinculado a La Cámpora.

La designación de las autoridades puso punto final a ocho años de discrecionalidad de los diferentes gobiernos macristas que se valieron del recurso de la prórroga, contemplado en el Código, para bloquear la aprobación de autoridades en la Legislatura. Así, desde 2018, el Ejecutivo emitía cada 90 días una resolución para extender el mandato de las autoridades de un organismo creado con la aprobación del Código Electoral porteño.

¿Quién es el encargado de las elecciones porteñas?

El flamante director votado el 12 de junio fue propuesto por el oficialismo porteño y cuenta con una extensa experiencia en la administración pública y en la gestión electoral, siempre vinculado al macrismo en todas sus acepciones. Durante la presidencia de Mauricio Macri, este abogado de 51 años, además de funcionario del gobierno de María Eugencia Vidal, fue asesor de la Dirección Nacional Electoral y posteriormente escaló en el sector hasta convertirse en el director de Procesos Electorales en el Correo Argentino.

González no es un desconocido en el IGE, desde hace al menos tres años se desempeña en diferentes funciones en el ente que organiza las elecciones locales y que fue foco de las críticas el año pasado cuando falló el controvertido sistema de voto electrónico. De hecho, antes de las elecciones primarias de 2023 oficiaba como virtual vocero del organismo explicando los alcances y funciones del sistema electrónico.

La relación de fuerzas en la Legislatura

No obstante, el titular del IGE, que fue apoderado de la lista que Horacio Rodríguez Larreta encabezó en la interna partidaria, reunió los avales políticos de todas las fracciones del macrismo para su designación, traccionado por el apoyo del ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia.

Más allá de la pericia para conseguir respaldos, la designación también fue producto de movimientos políticos dentro de la Legislatura que auguran nuevas preocupaciones para el macrismo, acostumbrado a manejar a piacere durante años los tiempos legislativos. Lejos de la mayoría absoluta de los años dorados, el nombramiento de González, quien podría haber sido designado directamente por el Ejecutivo para evitar la vacancia, fue consecuencia de la presión opositora para normalizar el funcionamiento del organismo.

Además del reclamo histórico del bloque de Unión por la Patria que encabeza Juan Pablo Modarelli, en esta oportunidad se sumó la ofensiva del nutrido bloque de legisladores libertarios que además de romper la hegemonía macrista en la cámara empiezan a mostrar un juego propio en la ciudad. Algunos referentes libertarios que siguen de cerca los movimientos de la política porteña se ilusionan con que estos movimientos sean el precalentamiento de las fuerzas del cielo para jugar solos en las elecciones del año que viene y cosechar nuevas bancas que determinen nuevas relaciones de fuerza legislativas.

El fracaso del voto electrónico

Desde la llegada de Mauricio Macri a la Jefatura de Gobierno, la ciudad de Buenos Aires se convirtió en uno de los principales laboratorios para la implementación de sistemas electrónicos de votación, que fueron cuestionados de manera sistemática tanto por su transparencia como por su seguridad. Motivados por cuantiosos presupuestos para la contratación de empresas dedicadas a la provisión de esos servicios, se aplicaron diferentes modelos sin resultados exitosos.

Si bien los principales expertos informáticos del país advirtieron desde la aplicación de la boleta única electrónica sobre la vulnerabilidad de los sistemas electrónicos, el episodio más escandaloso ocurrió durante las elecciones primarias del año pasado. Por decisión del entonces Jefe de Gobierno, Rodríguez Larreta, la ciudad desacopló las elecciones locales, pero sin cambiar la fecha, lo que le permitió incorporar el sistema de votación digital que se contrató por un monto insólito. La razón político electoral del alcalde fue beneficiar a su por entonces socio Martín Lousteau, en detrimento del primo Jorge, quien a la postre terminó ganando la elección.

En aquella ocasión, el gobierno porteño contrató a la empresa MSA para que provea las máquinas y el software de recuento de votos por 29 millones de dólares, un monto muy similar al que desembolsó el gobierno nacional para el servicio de recuento de los comicios de escala nacional. El resultado en la Ciudad fue desastroso al punto de que desató la furia de la jueza con competencia electoral en el distrito, María Servini, quien ordenó que en las elecciones generales se implementara el sistema de votación con boleta en papel.

En el juzgado de Servini contabilizaron al menos 300 denuncias sobre el funcionamiento de las máquinas o la falta de privacidad de la votación y la jueza consideró que se trató de “los comicios más problemáticos y conflictivos de los últimos 30 años”. Ahora, bajo la sombra del fracaso de la experiencia electrónica, el flamante director de IGE deberá resolver qué sistema se aplicará en la Ciudad.

Javier Milei, Marcos Galperin y el Correo Argentino
larreta se sube a la ola anticasta

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