La renuncia "indeclinable" de Emeterio Farías al Consejo Federal de la AFA se leyó en Córdoba como un portazo de dignidad institucional. Sin embargo, en los pasillos del organismo que comanda Chiqui Tapia respiran ese aire de alivio de quien se libera de una carga pesada.
La tensión por la licencia otorgada a Argentino Peñarol para jugar el Torneo Regional Federal Amateur fue la excusa perfecta para el quiebre.
Cerca de Tapia y de su mano derecha, Pablo Toviggino, la narrativa es opuesta a la que intentó instalar “El tío Cacho”, como se conoce al empresario deportivo y cuartetero. Para la cúpula de AFA no hubo un avasallamiento sobre la Liga Cordobesa de Fútbol (LCF), sino una decisión política de ampliar la participación deportiva y, de paso, dejar de validar un esquema de gestión que consideran agotado y desconectado de la realidad de sus clubes.
El reproche a Chiqui Tapia
Farías acusó una violación a la autonomía local. El entorno de Tapia recuerda que se cansaron de hacerle “favores” al cordobés de 87 años y que, ante la primera negativa, pegó el portazo este lunes.
No hay mal que por bien no venga, pareciera ser la actitud que siguió a la trifulca. Sucede que no es novedad que la administración de la LCF en cuestionada entre la dirigencia deportiva de esta provincia que no puede moverse sin la venia de Farías. “Es un vocal más”, relativizan el impacto de la renuncia.
emeterio farías chiqui tapia toviggino
Emeterio Farías, Pablo Toviggino y Chiqui Tapia
Mientras Tapia avanza con un plan de expansión territorial, la gestión de Farías en Córdoba era vista como un "feudo" que prioriza los estados contables por sobre la competitividad y el crecimiento de las instituciones de barrio. “Es una liga rica, con clubes mendigos”, grafican en los pasillos del poder del fútbol provincial.
Al caso de Farías, se suma de otro amigo de Tapia. Como contó Letra P, el presidente de Estudiantes de Río Cuarto, Alicio Dagatti perdió el favor del presidente de la AFA cuando decidió unilateralmente sancionar a los jugadores del "León del Imperio" por mal rendimiento. Incumplió con la regla del bajo perfil que había pedido, en especial, porque la situación deportiva del club del sur cordobés era irreversible.
Un cambio de orden en el fútbol de Córdoba
La renuncia, que entienden como un capricho injustificado, generará cambios en las relaciones de AFA con el fútbol cordobés.
Farías supo ser el embajador de Tapia en el interior. Durante años, fue el nexo necesario para que el jefe de AFA hiciera pie en la provincia, pero esa relación se desgastó por los desaciertos de gestión de Farías, conocido como el zar del cuarteto, y la aparición de nuevos emergentes en la conducción deportiva.
También, por la proximidad de Farías con Andrés Fassi, el presidente del Club Atlético Talleres. En medio de la guerra de Tapia contra las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), ahora en franca tregua, los gestos de distensión entre ambos fueron leídos en Buenos Aires como un juego doble.
andrés fassi y emeterio farías
Andrés Fassi y Emeterio Farías en el predio deportivo de Talleres de Córdoba
Más allá de esos vínculos, para la AFA, la LCF es una suerte de tapón para el desarrollo deportivo, más allá de que Farías fue uno de los primeros en salir a bancar a Tapia en medio de la investigación judicial que lo atraviesa. El caso Peñarol sentó un precedente que muestra que la AFA está dispuesta a usar su facultad de invitar clubes y otorgar licencias para saltear aduanas locales si considera que el mérito deportivo está siendo bloqueado por burocracias liguistas.
Quién es Emeterio Farías
Hablar de Farías es hablar del último "dueño" del fútbol cordobés. Con décadas de permanencia en el poder, Farías construyó un perfil que oscila entre el dirigente deportivo tradicional y el operador político de alto vuelo.
Exfuncionario de José Manuel de la Sota, dueño de una radio emblemática vinculada al cuarteto y la cultura popular como lo es Radio Suquía, supo amalgamar el sentimiento de la Córdoba profunda con las estructuras del poder político.
También es conocido por sus negocios privados de alto rendimiento no sólo en el mundo del espectáculo. Se lo vincula a una offshore en Miami y recientemente fue noticia porque la Municipalidad de Córdoba extendió la licencia a su expresa familiar Braver para la gestión de las paradas inteligentes. Un negocio estimado en $2.300 millones anuales.
Durante años fue el “cónsul” de la AFA en territorio mediterráneo. Su lealtad a la gestión de Tapia y su cercanía con Toviggino le permitieron administrar la LCF con una autonomía casi total. Hasta hoy.