La industria metalúrgica no logra subirse al boom de Vaca Muerta, la minería y el agro. Mientras esos sectores baten récords de producción y exportaciones, las pymes proveedoras de maquinaria, insumos y bienes de capital siguen en retroceso y reclaman una reacción de la UIA frente a un modelo que no derrama sobre las cadenas industriales.
Los datos muestran una paradoja. La cosecha 2026 fue récord, las exportaciones mineras marcaron un máximo histórico en el primer cuatrimestre y Vaca Muerta encadena nuevos hitos productivos. Sin embargo, la maquinaria agrícola, la cadena metalúrgica vinculada a la minería y los fabricantes de caños, válvulas y otros insumos para el petróleo continúan en caída y acumulan un retroceso del 6% en el año.
Para los industriales, los sectores más dinámicos del modelo económico de Javier Milei y Toto Caputo no están traccionando el desarrollo de los proveedores nacionales. La apuesta por las exportaciones de recursos naturales no alcanza para impulsar a la metalurgia, una actividad clave para la fabricación de bienes de capital y el entramado pyme que abastece a la producción.
“No hay una política nacional que esté pensando en cómo hacer desarrollo local con los recursos primarios y eso se traduce en un proceso de desindustrialización”, dijo a Letra P Elio Del Re, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA)
Los números del derrumbe del sector metalúrgico, considerado madre de industrias, surgen del relevamiento de ADIMRA, en el que también se consigna que siete de cada diez empresas consultadas “no esperan cambios positivos en su producción para los próximos tres meses”.
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Elio del Re, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA)
ADIMRA es un socio relevante en la Unión Industrial Argentina (UIA), a la par del sector alimenticio que representa COPAL. Del Re es uno de los referentes que sube el volumen de las críticas al Gobierno por encima de la estrategia dialoguista del presidente dela entidad fabril, Martín Rappallini.
Rappallini enfrenta una presión creciente dentro de la UIA para endurecer el tono frente al Gobierno. El principal reproche interno apunta a que la estrategia de diálogo no consiguió respuestas para la industria. "Somos dóciles y no obtenemos ninguna solución", sintetiza el empresariodo. Aun así, otros dirigentes defienden la cautela, al asegurar que "salir a criticar a Milei es hacerle el juego al peronismo" y al reconocer que "el gorilismo contiene las críticas".
Vaca Muerta, el agro y la minería no derraman
Mientras Argentina logró una cosecha récord de 163,2 millones de toneladas, quienes fabrican tractores, maquinarias y herramientas agrícolas cayeron -9,5%.
Mientras la minería argentina alcanzó un récord histórico de exportaciones en el primer cuatrimestre de 2026, impulsada por el litio, el oro y otros minerales, la cadena de valor que abastece al sector se contrajo un 5,6%.
El mismo desacople se observa en Vaca Muerta. El yacimiento neuquino marcó en abril un nuevo récord de producción, con 628.924 barriles diarios, y el país podría cerrar el año con un máximo histórico de extracción de crudo. A contramano de ese boom, las empresas que fabrican maquinaria, caños y válvulas para petróleo y gas registraron una caída del 3,5%.
La Cámara de Empresas, Industria y Servicios de Añelo (CEISA) resaltó su preocupación por la pérdida de participación de empresas nacionales en la cadena de valor de Vaca Muerta.
Leonardo Brkusic, presidente del Grupo Argentino de Proveedores Petroleros (GAPP), advirtió: “No se puede comprar productos chinos por precio, las máquinas se van a frenar y el negocio de Vaca Muerta va a ser solo importador, y se va a perder la capacidad industrial instalada y el valor agregado nacional”.
El bajón metalúrgico golpea en el centro del país, donde vive el 70% de la población argentina: la actividad cayó -5,9% en Buenos Aires, 5,1% en Santa Fe, -4,1% en Córdoba, -3,8% en Entre Ríos y -2,4% en Mendoza.
Es la industria que se cae
El deterioro se inscribe en una crisis más amplia de la industria argentina. Entre enero y abril de 2026, la producción manufacturera retrocedió un 2,4% interanual y quedó un 15% por debajo del nivel máximo registrado en noviembre de 2017, el punto más alto de la última década.
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La consultora Industria y Desarrollo (I+D) advierte que la industria está 15% por debajo del mejor momento de la última década.
Según el informe de la consultora Industria y Desarrollo (I+D), del ex economista jefe de la UIA Diego Coatz, en el último año se perdieron 79.200 empleos industriales directos e indirectos —seis empleos industriales por hora— y cerraron 1800 pymes industriales. I+D proyecta que todo empeorará hacia fines de 2026: “La industria cerraría el año con una caída en torno al 1,9% anual”, estima.
Es el mismo país sobre el que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pronosticó que el PBI crecerá 3,8%, lo que permitiría que Argentina se convierta en la economía con mayor expansión de América Latina.
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La industria metalúrgica se contrajo un 6% en 2026 y en dos años perdió 22.000 puestos de trabajo.
En diálogo con Letra P, Del Re advirtió que la caída del sector se explica por dos razones: “Existe una fuerte caída demanda fuerte y hay un aumento de las importaciones que sustituyen a los productos nacionales”.
“Las fábricas de maquinaria agrícola importan máquinas terminadas o aumentan la cantidad de piezas del exterior en la maquinaria que fabrican en el país, para intentar mejorar sus costos”, agregó.
“La mayoría de las importaciones provienen de China, donde el nivel de subsidio que tiene la industria es muy fuerte; les subsidian la materia prima, tienen acceso a créditos del Estado sin costo financiero, y les pagan por cada exportación, cuando esos productos llegan al país, dejan a la industria nacional en desventaja absoluta respecto de la política Argentina”, graficó.
El RIGI impulsa las importaciones y niega el desarrollo local
El dirigente empresario sostuvo que el Gobierno diseñó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para potenciar sectores como el agro, la minería y el petróleo y gas, pero dejó de lado a la industria. "Si existiera la misma definición política para el sector industrial, estaríamos tapados de laburo", aseguró.
En ese sentido, cuestionó que "la industria instalada está pagando el RIGI y el súper-RIGI para que lleguen proyectos con reducciones impositivas y beneficios que no tiene el resto de la economía".
El debate volvió a cobrar fuerza la semana pasada, cuando Lundin Mining y BHP, titulares del proyecto cuprífero Vicuña, en San Juan —que promete convertirse en una de las cinco minas de cobre más grandes del mundo—, anunciaron que el complejo habitacional Batidero, destinado a alojar a 4500 trabajadores, será provisto íntegramente desde China por la empresa PowerChina.
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En Santa Fe cerraron 343 sólo en los primeros meses del año. Entre los sectores más afectados, se encuentran la industria, el agro, el comercio y la construcción.
El emprendimiento adhirió al RIGI, que otorga beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios por 30 años sin establecer exigencias relevantes de integración de proveedores locales ni de contratación de bienes y servicios nacionales.
El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción Modular Industrializada (CACMI), Juan Pablo Rudoni, sostuvo que la diferencia entre la oferta de la empresa argentina que perdió la licitación y la de PowerChina se explica "exclusivamente por los subsidios del gobierno chino y por las exenciones impositivas y aduaneras que el Gobierno argentino concede a través del RIGI".