En silencio, Javier Milei y Toto Caputo terminaron de desmontar el esquema de subsidios para la compra de garrafas de gas que había creado el kirchnerismo y lo reemplazó con una nueva y limitada “ayuda económica focalizada” que podría dejar afuera a un 25% de los casi cuatro millones de hogares que integran actualmente la lista de beneficiarios.
El Programa Hogar, vigente durante casi una década, estaba orientado a brindar asistencia económica “a los titulares de hogares de bajos recursos o de viviendas de uso social” de todo el país que consumen gas en garrafas y residen en zonas no abastecidas por redes o que aún no están conectadas al servicio de gas natural.
Podían acceder al programa los hogares cuyos ingresos no superaran el equivalente a dos salarios mínimos, vitales y móviles (SMVM) o los correspondientes a la categoría C del monotributo.
Subsidios, ¡afuera!
El subsidio —que se pagaba por medio de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES)— cubría una cantidad determinada de garrafas por mes según la composición del grupo familiar, la localización geográfica y la época del año.
Según los últimos datos disponibles del Programa Hogar, Buenos Aires era la provincia que concentraba la mayor cantidad de beneficiarios, con 1.012.352 hogares de bajos recursos. Luego se ubicaban Chaco, con 284.865 hogares; Córdoba (282.726), Santa Fe (281.334), Misiones (248.708) y Corrientes (245.582).
Hasta diciembre de 2023, el subsidio promedio representaba alrededor del 80% del precio real de las garrafas en el mercado.
Reintegros por billeteras virtuales
Ahora, el nuevo sistema de asistencia estatal alcanza sólo a usuarios residenciales que no están conectados al servicio de gas por redes y que se encuentran inscriptos en el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF).
Sólo pueden acceder los hogares con ingresos inferiores a tres canastas básicas totales (CBT), además de aquellos habitados por personas con discapacidad y veteranos de la Guerra de Malvinas.
El nuevo mecanismo contempla para todos los hogares inscriptos en el ReSEF una compensación equivalente a dos garrafas por mes entre abril y septiembre y una entre octubre y marzo.
A diferencia del Programa Hogar, el valor del subsidio ahora se reintegra a quienes compren las garrafas en comercios adheridos mediante las billeteras virtuales BNA+ y MODO.
modo billeteras virtuales
Las personas usuarias deben abonar el valor total de la garrafa y luego reciben una devolución de $9593, que cubre entre el 45% y el 50% del precio real de venta registrado a nivel nacional.
La administración mileísta justificó la implementación de la nueva metodología con el argumento de que “fortalece la transparencia y eficiencia en la asignación de los subsidios, al tiempo que impulsa la inclusión financiera y el uso de medios de pago digitales, garantizando que los beneficios lleguen de manera directa y oportuna a los hogares que más lo necesitan”.
Las trabas para reinscribirse
Una de las principales restricciones que enfrentan las personas usuarias es la reducida cantidad de comercios habilitados para canalizar los reintegros: no superan los 2000, apenas un 10% del número total de puestos de venta que deberían estar disponibles en todo el país, según estiman especialistas del sector.
Otro escollo significativo que podría reducir el padrón inicial en casi un millón de hogares es la obligación de reinscribirse en el ReSEF.
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Garrafas: Javier Milei y Toto Caputo quitan subsidios a un millón de hogares vulnerables
Captura de redes
El titular de Defensa de Usuarios y Consumidores (DEUCO), Pedro Bussetti, alertó que “muchos de los 3.898.032 usuarios que integran la lista de beneficiarios del esquema anterior no consiguen reinscribirse en el nuevo mecanismo del ReSEF”.
Explicó que “al intentar hacer la nueva declaración jurada, el sistema no la acepta y pide modificar la que estaba vigente con el código otorgado al momento de inscribirse en el Programa Hogar. Como la mayoría de la gente no conservó ese dato, ahora le resulta imposible hacer el trámite para mantener el subsidio”.
Tras destacar que “aún no se terminaron de pagar los subsidios correspondientes al año pasado”, Bussetti advirtió que “el objetivo del Gobierno es avanzar con una fuerte reducción para bajar la cantidad de beneficiarios a alrededor de tres millones de hogares”.