El efecto Vaca Muerta ya se siente en Entre Ríos. La provincia registró en los últimos dos años un crecimiento exponencial de la producción de arenas silíceas que se destina al fracking en el yacimiento neuquino. En la Casa Gris, la expectativa es de un incremento al que nadie se anima a ponerle techo.
Según datos oficiales, hasta junio de 2026 la provincia registró la producción de 2.700.000 toneladas de arena. La proyección para este año es rozar los seis millones. Esta cifra representa un aumento aproximado del 75% respecto de 2025, cuando se registró un total de 3.600.000 toneladas. Las estadísticas muestran un crecimiento sostenido del sector, que en 2024 había producido un total de 2.500.000 toneladas.
El tren de Vaca Muerta
Como adelantó el año pasado Letra P, el impulso del polo petrolero patagónico ya había despertado las expectativas en el gobierno de Rogelio Frigerio cuando el presidente de YPF, Horacio Marín, había anunciado que el yacimiento priorizaría la arena entrerriana por su calidad para las tareas de fractura hidráulica. Desde entonces, los pronósticos se cumplieron y se renuevan año a año.
Aunque la cuestión logística sigue siendo el gran desafío, la provincia es la mejor posicionada para proveer al gigante neuquino del mineral que, por sus características naturales, permite el mejor rendimiento del pozo. Según explican especialistas, la arena neuquina o rionegrina baja la productividad del pozo hasta un 20%. Este es el dato alentador en el que se asientan las expectativas locales.
De acuerdo con lo que precisó una voz con conocimiento del negocio, el costo de la arena representa un millón y medio de dólares, frente a los 60 millones de dólares de ganancia que da el pozo. “Es lógico que pidan a los geólogos buscar arena más cerca, pero por ahora no apareció ninguna que reemplace a la de Entre Ríos”, apuntó.
Aumento en la recaudación en Entre Ríos
El crecimiento de la producción se tradujo en la recaudación fiscal. En 2024, en concepto de guías mineras, la provincia recaudó alrededor de 1000 millones de pesos. En 2025, esa cifra se elevó a 4000 millones. Para este año, la expectativa es duplicar esa cifra.
Funcionarios del área explican que la multiplicación en la recaudación se debió a dos factores: el ordenamiento de las guías y la optimización en la fiscalización. Aseguran que, desde que el sector disparó su producción, el gobierno provincial se encargó de ordenar la actividad y controlar a las empresas. El “desorden” en la producción arenera había sido reconocido incluso por el exgobernador Gustavo Bordet, cuando en 2022 la extracción despuntó su crecimiento.
Como ejemplo, cuentan que entre 2022 y 2023 no se registró una sola acta ni multa a ninguna empresa. En la actualidad, la guía minera, que es la herramienta que provee la trazabilidad de la producción, representa el 80% de la recaudación fiscal. El resto proviene de multas o del derecho de otorgamiento de permisos de extracción, el tributo que las empresas que extraen arenas de los ríos en dominio público deben pagar en función de la capacidad de los buques que salen.
RINI y nuevas empresas
En el ambiente petrolero, el potencial de la arena entrerriana es indiscutido. Ese potencial, confirmado por Marín en sus declaraciones de 2025, promovió la llegada de nuevas empresas a la provincia.
Según fuentes oficiales, hay alrededor de 130 compañías que se dedican a la minería en general. Unas 100 son areneras y otras 30 operan en el río. En los últimos dos años, el aumento fue de un 10%. Entre ellas, se produjo el arribo de Tecpetrol a la localidad de Diamante.
El gobernador Frigerio en el puerto de Ibicuy.
La subsidiaria de Techint desembarcó en 2025. Según informa en su página web, la planta produce más de 20.000 toneladas por mes y provee el 35% de la arena necesaria para la estimulación hidráulica de los pozos en los yacimientos no convencionales en Vaca Muerta.
En el gobierno entrerriano, la expectativa está puesta en el Régimen de Incentivo a Nuevas Inversiones (RINI), el RIGI local que creó Frigerio para los desembolsos menores a los 200 millones de dólares exigidos por la normativa nacional. En ese plano, piensan entre otros proyectos en plantas de cemento, para aprovechar la hidrovía y los mercados cercanos como Rosario y Buenos Aires. En la actualidad, una planta de vidrio bonaerense extrae arena local. Los funcionarios piensan que esa fábrica podría localizarse en la provincia y ahorrarse el costo logístico.
Estudio del Conicet
Para promover las condiciones geológicas de la arena local, Letra P pudo saber que el área de Minería provincial trabaja en la firma de un convenio con el Conicet para generar un estudio geoeconómico que deje sentadas las características de las sustancias minerales que se encuentran en Entre Ríos. “Necesitamos esos parámetros básicos para promocionar el potencial minero de la provincia en el mundo”, apuntó un funcionario.
De la mano de esa oferta minera podrían llegar inversiones a través del RINI o del RIGI. Entre las más ambiciosas, podrían desembarcar plantas cuyo insumo central se focalice en el basalto.