La gestión del intendente Ramón Lanús en San Isidro está bajo cuestionamiento por los reclamos vecinales sobre seguridad, atención en los centros de salud municipales y recolección de residuos. Los problemas abren interrogantes sobre sus posibilidades de reelección y alimentan la disputa entre el oficialismo, el possismo y el peronismo de cara a la próxima contienda electoral.
Lanús buscará un nuevo mandato con una eventual alianza entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA). Sin embargo, el escenario local también está atravesado por la posible candidatura de Gustavo Posse, exintendente del distrito durante 24 años, quien manifestó su intención de volver a competir con la boleta de Acción Vecinal San Isidro, su partido.
Ramón Lanús y los cuestionamientos a la gestión municipal
El exjefe comunal mantiene sus vínculos con el radicalismo y su actividad en la estructura partidaria junto al dirigente radical Maximiliano Abad. En paralelo, pone el foco en la administración del intendente y cuestiona la calidad de los servicios públicos, la seguridad, la atención sanitaria y distintos aspectos administrativos que, según su espacio, generan malestar entre los vecinos.
Gustavo Posse y Ramón Lanús
El possismo cuenta con cuatro concejales en el Concejo Deliberante: dos pertenecientes a Acción Vecinal San Isidro y dos a la Unión Cívica Radical (UCR). Esa representación constituye una base política para disputar protagonismo en el distrito, aunque el resultado de una eventual candidatura dependería de la evolución del escenario electoral.
El peronismo analiza sus posibilidades
El peronismo también observa con atención las dificultades atribuidas al gobierno municipal y evalúa cómo podrían repercutir en la próxima elección. La estrategia del espacio depende, en parte, de las decisiones de sus adversarios y de la posibilidad de que el oficialismo y el possismo compitieran por separado.
En los comicios intermedios mencionados por dirigentes del sector, el espacio de Posse obtuvo el 15% de los votos y terminó en el tercer puesto, detrás de LLA y Fuerza Patria. A partir de ese resultado, referentes peronistas especularon con que una división del oficialismo podría abrirles una oportunidad para acercarse a los 28 puntos.
Pese a esas expectativas, la dirigencia reconoce que San Isidro representa un distrito complejo para el peronismo. No obstante, valora la unidad interna y la coordinación entre el massismo, el kirchnerismo que conduce Teresa García y otras agrupaciones del espacio.
El Frente Renovador y las posibles candidaturas
Sebastián Galmarini, dirigente del Frente Renovador (FR), está enfocado en la discusión nacional y es mencionado como una posible alternativa de ese espacio para competir por la Gobernación bonaerense. Su eventual participación en la contienda municipal dependería de cómo se configure el escenario político general.
La política local también representa una posibilidad para Galmarini. Entre las alternativas del peronismo figuran, además, el concejal Federico Meca y otros nombres que todavía no sumaron centralidad pública. El peronismo tiene siete concejales en el distrito: cuatro del Frente Renovador, dos del kirchnerismo y Manuela Schuppisser, una exintegrante de La Cámpora que se había incorporado a un sector del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
Con ese panorama, los cuestionamientos a los servicios municipales y las decisiones de los principales espacios políticos quedan entre las variables que podían incidir en la disputa por la intendencia. La definición de alianzas y candidaturas terminaría de delinear la competencia por el gobierno de San Isidro.