Javier Milei logró un triunfo en la Cámara de Diputados: con apoyo de los aliados habituales, fue aprobado el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que impide al organismo financiar al Tesoro. Los gobernadores garantizaron los votos y no lograron un acuerdo para tener directores propios.
De esta manera, Santiago Bausilli seguirá al frente del organismo junto a su Directorio, que no variará. Ninguno tuvo el acuerdo del Senado y puede ser removido si una mayoría de la Cámara alta.
El oficialismo consiguió una victoria holgada. Hubo 144 votos a favor, 102 en contra y nueve abstenciones. Apoyaron el bloque La Libertad Avanza, el PRO, la UCR, Argentina Federal (Misiones y Salta), Independencia (Tucumán) y una porción de Provincias Unidas. Se abstuvieron por esa bancada Juan Brügge, Mariela Coletta, Pablo Juliano y Martín Lousteau.
El otro sector de este bloque se abstuvo, al igual que Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica). Sólo votaron en contra los bloques fUnión por la Izquierda, el Frente de Izquierda, Miguel Pichetto (Encuentro Federal), Natalia de la Sota y Marcela Pagano. La sesión se complicó cuando el peronismo trató de que la votación fuera por artículos y no por títulos.
Rápido de reflejos, Martín Menem puso una moción a mano alzada y la dio por ganada sin contar los brazos arriba. La sesión estuvo paralizada unos minutos, con las autoridades de UP en el estrado. Finalmente, el riojano se salió con la suya y se consideraron los artículos por sistema. El título I fue aprobado con 138 votos y el II, con 142. Sólo el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) cambió de voto. El resto de los partidos provinciales prefirió no diferenciarse. El peronismo creía que, si se votaba por artículo, la historia hubiera sido otra.
El nuevo Banco Central
La reforma del Banco Central alimentará el relato de la campaña presidencial. En el oficialismo hablan de la ley de su legado. El proyecto señala que el objetivo único del organismo es sostener la moneda, tal como estaba escrito hasta la modificación de la ley en 2012, cuando se incorporaron otros propósitos, como fomentar el empleo, el desarrollo económico y la equidad social.
El objetivo es prohibir que el BCRA financie a los gobiernos nacionales y locales. Para eso, no se permiten los adelantos transitorios al Tesoro y la emisión de letras intransferibles. Tampoco podrá girar al Presidente las ganancias producidas por la suba del precio del dólar o del oro. No podrá comprar bonos del Gobierno en el mercado primario, aunque sí en el secundario.
“Cuando decimos que el Banco Central fue utilizado durante mucho tiempo como una herramienta de saqueo de la política, como fue cada vez que metieron mano”, señaló el diputado fueguino Santiago Pauli.
La iniciativa también endurece las condiciones para remover al Directorio del Banco Central. Podrá seguir siendo nombrado por el Presidente, con acuerdo del Senado, pero para su remoción se requieren dos tercios de los presentes en ambas cámaras. Este artículo fue objetado por la oposición porque la mayoría especial sólo se aplica si la impone la Constitución. De lo contrario, otra ley podría corregirla con simple mayoría.
El bloque de Catamarca -que se abstuvo-, el MID y Argentina Federal querían sumar un artículo para garantizar un director con experiencia de trabajo en las provincias. Con la votación por títulos, no prosperó.
Poca oposición
El debate duró cinco horas, con el peronismo y la izquierda al frente del rechazo. “Las cosas no marchan acorde al plan”, ironizó el diputado de Unión por la Patria Itai Hagman.
“Vendría a blindar una política cuyos resultados no fueron los que el oficialismo esperaba. ¿Cuál ha sido el costo de esta política monetaria que llevó adelante el Banco Central?”, se preguntó y enumeró bajas de empleo y de industria.
Pichetto fue otra voz opositora al proyecto. “Un país como la Argentina, que está viviendo una crisis profunda y que hay que recuperar al país, va a requerir posteriormente también el cambio nuevamente de la Carta Orgánica. No estoy de acuerdo con el criterio de rigidez” sostuvo.
Los aliados de Milei se turnaron para defenderlo. “Es momento de ordenar las reglas y garantizar que el Banco Central deje de ser una fuente de financiamiento del déficit”, agregó el radical Lisandro Nieri.
Últimos cruces
Ferraro, un habitual opositor al Gobierno, fue más contemplativo. “La anterior reforma de la Carta Orgánica derivó en un descontrol absoluto. Todos sabemos que provocó la inflación”, señaló.
Pero cuestionó los nombramientos en comisión de los directores, que es cuando el Senado no considera los pliegos y permanecen en sus cargos. El diputado de la Coalición fue uno de los más insistentes en votar por título, justamente, para modificar estas condiciones. No lo logró. “No le mintamos a los argentinos. El Banco Central, con esta sanción, no queda blindado, porque sigue existiendo la posibilidad de que se dicten Decretos de Necesidad y Urgencia”.
Santiago Santurio fue uno de los libertarios más duros. “Poner un kirchnerista a cargo del Banco Central es lo mismo que poner a Yiya Murano a cargo de una panadería: solo te envenena”.