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Reforma del Banco Central: el Gobierno logró un acuerdo con aliados y Miguel Boggiano casi lo arruina

El economista criticó a todos los gobiernos anteriores. Fue necesario un perdón de LLA a la UCR, el PRO y el MID para juntar las firmas y dictaminar. Se aprueba el 26.

Luego de una semana de traspiés legislativos, Javier Milei logró este miércoles un triunfo en Diputados: el Gobierno consiguió dictaminar el proyecto que reforma la carta orgánica del Banco Central, eje de la batalla cultural libertaria. Pero la victoria estuvo en riesgo, porque aliados estuvieron cerca de no firmar tras ser atacados por los economistas Miguel Boggiano y Ramiro Castiñeira.

El despacho, finalmente, fue firmado por La Libertad Avanza, la UCR, PRO y partidos provinciales aliados de la Casa Rosada. Sumaron 42 firmas, que fueron posibles por una disculpa a los aliados por parte del jefe de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni; y de su compañera Silvana Giúdici. Sólo se opusieron la izquierda y Unión por la Patria, que se fue de la reunión en protesta por los oradores libertarios.

El proyecto se aprobará en la próxima sesión, que sería el 26 de agosto. No quisieron pedir perdón los diputados que estuvieron a cargo de la convocatoria: Bertie Benegas Lynch y Santiago Pauli, a cargo de las comisiones de Presupuesto y de Finanzas. Fueron quienes invitaron a los oradores que casi arruinan el dictamen.

Boggiano empezó su discurso culpando, sin excepción, a todos los gobiernos anteriores por la inflación. Acusó a "radicales, macristas, militares y desarrollistas usaron al Banco Central para estafar a la sociedad argentina hasta destruir el valor de su moneda". Castiñeira fue más duro: delante de los diputados dijo que la carta orgánica "es una perimetral para la política para que nunca más saqueen las reservas".

La provocación llegó justo cuando el radical Lisandro Nieri repasaba la versión final del proyecto, que tuvo cambios menores. Los aliados saltaron de sus sillas. Fernando D'Andreis, del PRO, fue hasta las sillas de La Libertad Avanza a pedir explicaciones. Eduardo Falcone, del MID, se negó a firmar. "¡Hubo oradores nuestros que pretenden que esto no suceda!", protestó Nieri.

La pelea por el Banco Central

Boggiano y Castiñeira permanecieron sentados para escuchar a sus colegas Héctor Rubini y Aldo Abraham, pero la reunión se descontroló, porque el peronismo se encargaba de interrumpir una y otra vez para recriminar a los anteriores oradores. Agustín Rossi y Germán Martínez se fueron hasta el estrado a pedir que se callaran.

Desde su silla, Itahí Hagman exigió que se fueran: "¡Estamos escuchando a personas que no son funcionarios públicos! ¡Falta que traigan al Gordo Dan!", protestó. "Las ideas se rebaten", se defendió Benegas Lynch. La massista Jimena López aportó información sobre familiares de los economistas polémicos, algunos con pasado en la justicia.

Fuera de la sala, las autoridades libertarias acumulaban reproches. Eduardo Falcone (MID) anunció que no firmaría el dictamen por los discursos de los economistas. "(Arturo) Frondizi recibió el Gobierno con inflación y se fue con deflación", recordó. Giudici pidió la palabra para disculparse con la UCR, el MID y el PRO. "Terminemos y firmemos el dictamen", pidió. El desconcierto fue tal, que diputados libertarios que estaban en otras comisiones corrieron por si faltaban firmas.

Las peleas finales

Benegas Lynch le puso más leña al fuego, cuando reconoció al PRO por ser aliados. "El respeto se construye cuando alguien dice en privado lo mismo que en público. A mí me pediste perdón. Recién no lo hiciste", le recriminó De Andreis. El libertario insistió en que respeta los discursos de los economistas.

Tan bizarro era todo, que diputadas libertarias le pedían a Nicolás del Caño (Frente de Izquierda) que iniciara su discurso para apaciguar la pelea entre oficialistas y aliados. Fue necesaria la intervención de Bornoroni para cerrar el asunto. "Pido disculpas al PRO, la UCR y el MID. No compartimos las expresiones vertidas", dijo el cordobés.

Sólo Unión por la Patria y la izquierda presentaron despachos en contra. El texto quedó igual al enviado por Milei, con dos modificaciones técnicas menores. Se habilita a los bancos a sostener sus encajes con depósitos propios y se elimina un artículo de la ley general de presupuesto para garantizar que el BCRA no pueda darle adelantes transitorios al Tesoro.

Las nuevas reglas

El proyecto, justamente, busca impedir esos mecanismos. Para eso, reforma el artículo tres de la Carta Orgánica del BCRA y señala que el objetivo único del organismo es sostener la moneda. Era el texto que existía hasta 2012, cuando fue cambiado por una ley que ahora se intenta modificar. "La reserva federal de Estados Unidos tiene más objetivos", chicaneó Falcone.

Se prohíben los adelantos transitorios al Tesoro y emisión de letras intransferibles. Además, el Banco sólo podrá repartir utilidades al Estado si son reales y líquidas. Así se prohíbe pasarle al Gobierno las "ganancias" que surjan por la suba del precio del dólar o del oro. Sólo se podrá aportar divisas para deuda pública. Tampoco se podrá comprar bonos del Gobierno en el mercado primario, aunque sí en el secundario. Abraham y Rubini pidieron cambiar ese artículo. El dictamen ya estaba firmado.

También protegen a las autoridades. Seguirán propuestos por el Presidente y designados por el Senado. La práctica habitual es que, si el trámite parlamentario se demora, los funcionarios asuman en comisión. La novedad del proyecto está en la remoción: deberán intervenir las dos cámaras con dos tercios de los presentes. Se trata de una mayoría sólo exigible por la Constitución, porque cualquier ley puede cambiarla. Nadie quiso hacer esa corrección.

Por una demanda contra la casa de la Moneda, el Banco Central le reclama 30 millones de dólares a siete aseguradoras.
Laura Rodríguez Machado, del bloque La Libertad Avanza, cercana a Patricia Bullrich. 

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