Trump le arruina la fiesta a Milei

El dato positivo de la inflación de agosto llenó de entusiasmo a Javier Milei y a Toto Caputo, aunque, como se sabe, tiene contrapartidas espinosas, como niveles de actividad y de consumo popular difícilmente compatibles con un proyecto electoral. Convencido de que a la hora de que se abran las urnas "desinflación mata baja actividad", el Gobierno acelera con su receta, pero una amenaza externa se alza en medio de ese camino: un nuevo coletazo de la crisis que Donald Trump se desató a sí y al mundo mismo en Medio Oriente.

Se comprende: el 1,7% es el más bajo en 14 meses, perforó a la baja el piso duro del 2% y se acercó al próximo reto del 1,5%.

Siempre hay un pero…

Sin embargo, como señaló Lorena Hak en una nota publicada en Letra P, la mitad llena del vaso "contrasta con una suba del 2,6% en las canastas Básica Alimentaria y Total, con las que se miden la pobreza y la indigencia".

Además, la inflación núcleo –que anticipa tendencia por excluir los precios estacionales y los regulados– se mantuvo en el mismo 1,8% del mes precedente, señalando probablemente que –décima más o menos– ese sea el escalón esperable en los próximos meses.

La estacionalidad que jugó en contra para el 2,1% de julio, jugó a favor en agosto, pero la pelea contra el monstruo inflacionario es extensa en todos los lugares en que se libra y muy especialmente en la Argentina, que ha convertido ese problema en una cronicidad.

Es de esperar que el Presidente no recaiga en el error de proclamar victorias definitivas ni en ponerle fecha al objetivo del "cero coma", especialmente cuando el mundo tira para abajo por culpa de los errores de cálculo del amigo americano.

El viejo aviso de desPertar

Vos, que leés desPertar todas las mañanas, no te comiste las mil curvas que el jefe de la Casa Blanca dibujó con sus pronósticos sobre una "guerra breve" con Irán, un "picnic" que duraría "cuatro semanas" y, al final, con sus repetidas promesas sobre un acuerdo inminente.

El último cese del fuego por 60 días, anunciado el 17 de junio, está recontravencido y la República Islámica nunca aceptó congelar y poner su programa nuclear bajo escrutinio internacional, entregar los 440 kilos de uranio enriquecido al 60% que ya almacena, desmantelar sus estructuras de producción de misiles y drones, ni ninguna otra demanda.

Ni bien se conoció el anuncio rimbombante de la tregua, este newsletter se preguntó, intencionado, "¿qué pasaría si las negociaciones no prosperaran (y) si Irán entendiera que está en sus manos patear el tablero, volver a encender un fuego que –sabe– lo quema pero no lo mata y convertir a Trump en un pato rengo sin esperanza en la previa de las midterms?". Bueno, así ocurrió, y la crisis vuelve a ponerse al rojo vivo cuando ya corre la cuenta regresiva hacia las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre.

Irán sufrió, y muy duramente, con bombardeos israelo-estadounidenses masivos y con la eliminación física de toda la primera plana de su régimen, empezando nada menos que con el anterior líder supremo Alí Jameneí. Sin embargo, resistió y mantuvo capacidad de respuesta.

Puntualmente, mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz –paso tradicional del 20% del flujo mundial de petróleo– y consiguió que sus aliados hutíes de Yemen –también chiitas– se apoderaran de localidades estratégicas en la costa del mar Rojo, cerrando otra vía para el comercio del crudo.

Fuente: Google Maps.

Fuente: Google Maps.

El retorno de la violencia, que incluye ataques a barcos cargueros que se atreven a intentar pasar por el estrecho de Ormuz, pega fuerte en los mercados financieros y la Argentina teme un contagio inoportuno.

Aunque sea menos perentorio, acá también hay un reloj electoral que vuela.

Guerra, mercado y elecciones

Los últimos días fueron un tobogán para el mercado accionario de Nueva York, y un ascensor en alza para las tasas de interés y, sobre todo, para el petróleo. Trump hace un fondo blanco de cicuta electoral.

Guerra en el Golfo, energía más cara, perspectivas de más inflación, tasas de interés mayores para combatir esa perspectiva, inversores que corren de la renta variable a la renta fija, destrucción de riqueza, y trabajadores y consumidores enojados. Esa es la secuencia.

Fuente: Market Watch.

Fuente: Market Watch.

Repasemos unos pocos datos:

  • La inflación mayorista saltó en agosto 0,4% mensual y alcanzó al 5,4% interanual, demasiado para Estados Unidos. Y eso fue antes de la más reciente disparada del costo de la energía…
  • El barril de crudo WTI, de referencia en ese país, subió 17% solamente en lo que va de septiembre y ayer finalizó a casi 104 dólares por barril. Como parámetro, basta recordar que el mismo cotizaba a 67,30 dólares justo antes de la guerra.
  • Eso implica combustibles más caros: la nafta común cuesta hoy, en promedio nacional, 4,277 dólares por galón –3,78 litros–, 41,7% más que antes del ataque a Irán.
Fuente: AAA Gas Prices.

Fuente: AAA Gas Prices.

  • El rendimiento de los Bonos del Tesoro estadounidense a diez años se disparó a 4,95%, un máximo en 52 semanas. Esto encarece las hipotecas que afrontan millones de familias, cuyo costo en los créditos a 30 años superó el 7% anual por primera vez en más de un año.

Todo eso implica menores ingresos disponibles para la población, lo que hace temer al Partido Republicano una paliza electoral.

La nueva meca del populismo

Trump ya no habla de un paseo por el campo y entiende, por fin, que Irán descubrió el daño político que puede infligirle al incidir sobre el precio del petróleo, incluso cuando eso supone también un mayor sufrimiento propio.

Ahora promete que la guerra terminará –y la nafta bajará– cuando pasen las midterms, aunque The Wall Street Journa l reveló que sus asesores le advirtieron que el tormento podría acompañarlo hasta el final de su mandato.

Donald Trump juega con el mundo. (Imagen generada con inteligencia artificial).

Donald Trump juega con el mundo. (Imagen generada con inteligencia artificial).

Eso sería una picardía de la historia: así como en 1980 la teocracia iraní entonces naciente condenó el intento de reelección de Jimmy Carter y, al beneficiar a Ronald Reagan con la "crisis de los rehenes" tomados en la embajada norteamericana en Teherán, dio inicio a la llamada "revolución conservadora", ahora podría incidir en en sentido opuesto en contra de la nueva derecha.

Desesperado, Trump organizó una Convención Republicana en Dallas –Texas–, algo completamente inusual en la previa de una elección de mitad de mandato. Con eso pretendió recaudar fondos para hacer campaña, alinear a todo el partido detrás de su figura y movilizar a la militancia de su movimiento MAGA –Make America Great Again–.

La convención se realizó, pero unos cuantos candidatos republicanos al Congreso no se dejaron ver, lo que demuestra que consideran al presidente una suerte de salvavidas de plomo, tal como sugieren las encuestas nacionales.

Las encuestas más recientes registran elevados niveles de rechazo a Donald Trump en Estados Unidos. (Fuente: RealClearPolitics).

Las encuestas más recientes registran elevados niveles de rechazo a Donald Trump en Estados Unidos. (Fuente: RealClearPolitics).

Consciente de lo arriesgado que resulta convertir las elecciones legislativas en una suerte de referendo sobre su mala presidencia, el jefe de la Casa Blanca quemó todos los libretos de la política estadounidense y, como un populista sudamericano, prometió, "como haría cualquier empresa exitosa, enviar dividendos por 5000 dólares a todos los ciudadanos adultos si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado". Sí: el hombre salió a comprar votos.

Cuando lo dijo, Scott Bessent fue tomado por las cámaras aplaudiendo, pero la indignación cunde en el establishment político, mientras que los especialistas se preguntan por las consecuencias de un gasto público semejante cuando la inflación viene en alza.

Tal vez no deban preocuparse: todas las proyecciones apuntan a un triunfo demócrata por paliza para la Cámara Baja y señalan que el premio mayor al que puede aspirar el oficialismo es retener la Alta con lo justo gracias a que los estados que renuevan bancas son mayormente rojos.

¿Importando inflación?

La coyuntura internacional resulta sensible para la Argentina de Milei. Petróleo más caro y su impacto en commodities como la soja –que se disparó a casi 490 dólares por tonelada, su mayor valor desde 2024– implicarían un mayor superávit comercial y un ingreso de divisas más copioso.

Sin embargo, también entrañan mayores riesgos, justamente, en materia de inflación tanto por vía de precios de la energía como de los alimentos. La Argentina paleolibertaria importa de todo, hasta inflación.

Aquí el crudo de referencia no es el WTI, sino el de Brent –mar del Norte–, que alcanzó ayer un pico de casi 110 dólares, sin precedentes en casi cuatro meses.

Fuente: Investing.

Fuente: Investing.

Pese a eso, según escribió Sofía Diamante en La Nación, "los precios de los combustibles casi no se movieron desde el 14 de mayo, cuando Horacio Marín, presidente y ceo de YPF, anunció un aumento de apenas 1% luego de que los valores acumularan una suba de alrededor del 25% desde el inicio de la guerra, a fines de febrero. Desde entonces, la inflación acumulada ronda el 6% y el tipo de cambio pasó de 1400 a 1515 pesos, una suba del 8%".

¿Seguirá, pese a esas presiones, el congelamiento en los surtidores? Probablemente porque al Gobierno le va la vida política en que la buena noticia de ayer del IPC no se diluya de inmediato. Sin embargo, eso supone, por caso en términos de tarifas, mayores subsidios y creciente erosión de un superávit fiscal que se sabe en buena medida ficticio.

A las acechanzas económicas del contexto internacional se suman las financieras: con tasas más altas en Estados Unidos, el riesgo argentino no tiene condiciones de bajar hasta un nivel que haga posible el regreso al mercado voluntario y los vencimientos de deuda del año electoral se sostienen como un escollo grande.

Y sobre llovido, mojado: ¿un Trump golpeado, necesitado de poner en caja la inflación y acaso amenazado con un juicio político por un Congreso hostil, sería tan solícito en 2027 como en 2025 para sacarle las papas del fuego a su peón argentino en caso de que la campaña presidencial agite peligrosamente al dólar?

Como dijo Juan Perón, "la verdadera política es la política internacional". Hoy, más que nunca.

Que tengas un excelente fin de semana. Hasta el lunes.

Alice Wiedel y Ulrich Siegmund, felices rostros visibles de la extrema derecha alemana tras las elecciones del domingo.
A Javier Milei, el traje de malvinero le queda grande. (Imagen generada con inteligencia artificial).

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