LA INTERNA RADICAL

Maximiliano Pullaro se mueve entre el equilibrio y el tiempismo en una UCR detonada

El santafesino no firmó la carta de los gobernadores contra su amigo Lousteau, pero evita roces a nivel nacional. Su opinión del DNU. La gestión, prioridad.

Los cruces entre Javier Milei y Martín Lousteau pusieron en tensión a la Unión Cívica Radical en los últimos días y en una posición incómoda al presidente del partido centenario tras votar por el rechazo del DNU 70/23 en el Senado. El choque puso en el foco por defecto a Maximiliano Pullaro.

Es que Lousteau se respaldó en la posición de la convención partidaria, mientras que cuatro de los cinco gobernadores de la UCR y los jefes de bloque de ambas cámaras firmaron el comunicado titulado: "Queremos un cambio en el país y una UCR moderna". El único gobernador que no firmó fue el santafesino, a pesar de un detalle que pocos conocen: el mandatario cree que el DNU no debe ser rechazado por el Congreso.

Tres claves: Martín Lousteau, seguridad y Javier Milei

Esta aparente contradicción tiene una amplia gama de matices. Pullaro pertenece a Evolución Radical, el sector de la UCR que lidera el senador porteño, con quien tiene un profundo agradecimiento. "En las instancias más complicadas, fue el que creyó en mí y me bancó", repite cuando le preguntan por ese vínculo en las mesas de la política y en las charlas con el periodismo.

Por otra parte, Pullaro intenta mantenerse lo más alejado que puede de la política nacional. Sólo está dispuesto a meterse en el campo de batalla si el gobierno nacional se metiese con intereses directos de la provincia, como ocurrió en enero con las retenciones y los biocombustibles en la ley ómnibus. De lo contrario, se dedicará a cuidar su capital político, que se superpone en Santa Fe con el de Javier Milei. De ahí la necesidad de ambos de evitar cortocircuitos innecesarios que, a la larga, desgastan a las dos partes.

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Otra cuestión que pesó en la decisión de no firmar aquella carta es que en esos días de la polémica por el voto y la argumentación de Lousteau en el Senado, el gobernador estaba al frente de la crisis de seguridad en Rosario.

De hecho, suspendió toda actividad o atención de cuestiones diferentes de su rol de gobernador para atender personalmente la crisis de seguridad desde el jueves 7, día que asesinaron al chofer de la línea K. Recién este lunes retomó recorridas y otros asuntos.

Maximiliano Pullaro, hartazgo y equilibrismo

Con la angustia y el temor que vivía Rosario por esos días, a Pullaro ni se le cruzó por la cabeza evaluar la conveniencia de estampar o no la firma en un comunicado de un sector de la UCR por una votación que ni siquiera definía nada, porque la diferencia a favor de la oposición era holgada y estaba sentenciada de antemano. Además, todavía falta la Cámara de Diputados.

Hay un estado de ánimo que también influye en los posicionamientos de Pullaro con respecto a lo que ocurre fuera de la provincia y en la interna grande del radicalismo. El propio gobernador repite en rueda con periodistas, con el empresariado y otras figuras de la política que no es momento para entretenerse en comunicados a favor de unos u otros, que el país está harto de los enfrentamientos de la política nacional. Hasta ahí, bastante parecido a lo que se espera escuchar de cualquier mandatario. Luego remata: "Yo mismo estoy harto de los quilombos de la política nacional".

José María Carambia, senador del bloque de Santa Cruz, cercano a Claudio Vidal.
El diputado provincial Bruno Sarubi, referente de Evolución en Entre Ríos, junto a Martín Lousteau.

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