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NUEVO GOBIERNO | SANTA FE

Estilo Juan Pablo Poletti: hiperactividad sin perder la esencia

Sin querer dejar de ser un outsider, el intendente busca mostrar gestión y trabajo full time. Conduce, pero le escapa a la rosca. Cercanía, la palabra clave.

Gestión, trabajo 24/7 y mucha calle son parte del ADN político que Juan Pablo Poletti quiere imprimirle a su figura de intendente de la ciudad de Santa Fe. En su primer mes al mando del Municipio, en medio de una doble crisis hídrica y económica, dio señales sobre cómo busca mostrarse en el poder y el tinte que le quiere dar a su gestión. El exdirector del hospital Cullen no quiere perder la esencia del outsider: múltiples recorridos y cara a cara con la ciudadanía.

“Hacer y moverse”, es una de las premisas que el polettismo quiere proyectar como sello propio. El intendente se rodeó de funcionarios y funcionarias que estén disponibles los siete días de la semana y a toda hora. Esa impronta de “hiperactividad” -similar a la que le intenta dar el gobernador Maximiliano Pullaro- se empezó a ver desde el primer día. Asumió el sábado 9 de diciembre, el domingo tuvo su primera reunión de gabinete, en esa misma jornada se conformó el Comité de Crisis y el lunes envió al Concejo un proyecto para que se declare la Emergencia Hídrica (que se aprobó el martes 12 de diciembre).

En su primer mes de gestión, una pieza clave del equipo de Poletti le dijo a Letra P que el trabajo se centró en “ordenar internamente el Municipio y ponerlo en la calle”. Tendió puentes con el gobernador Pullaro y puso en marcha distintos trabajos coordinados. El intendente necesita de la provincia, pero la Casa Gris necesita hacer pie en la capital. Un ejemplo de esto es lo que se está llevando adelante para buscar disminuir los índices de inseguridad: “Estamos implementando intervenciones focalizadas en cuatro sectores de la ciudad. Hicimos reuniones con el Ministerio de Seguridad, de Desarrollo Social y otras áreas”, comentó un funcionario.

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El doctor” llegó al sillón del Palacio Municipal explotando su “cualidad” de ser alguien alejado de la política y haciendo uso de su experiencia como director en el hospital más importante de la capital provincial. Logró una relevancia pública muy importante durante la pandemia y desde ese momento su popularidad escaló a tal punto que destronó al exintendente Emilio Jatón, otro outsider. Quiere cuidar y atesorar todo eso que lo llevó a ganar, sabiendo que la gestión desgasta.

En su espacio creen que es alguien que le da "frescura" a la política y “con buen tacto para tratar con la gente”. Con la intención de conservar esa “cercanía”, para las fechas de las fiestas decidió, junto a otros funcionarios y funcionarias y la vicegobernadora Gisela Scaglia, visitar al personal de salud que estaba de guardia y también a los empleados y empleadas del Municipio que estaban trabajando en operativos en distintos puntos de la ciudad. A su vez, se dispuso a saludar y conversar con la mayoría del personal municipal y pidió “revalorizar” su trabajo. Lejos de la rosca y en cuestiones más cotidianas, es parte de lo que busca mostrar.

Poletti se muestra escurridizo ante las confrontaciones políticas partidarias. La relación con Jatón y la transición tuvo varios traspiés y cortocircuitos, y la relación se vio afectada. Al cumplirse un mes de su llegada al poder decidió lanzar algunos dardos al exmandatario y se quejó sobre la Municipalidad que encontró y enumeró diferentes situaciones: “nos encontramos sin stock de luminarias”, “un cementerio abandonado”, “trabajos pendientes en taller”, entre otras cuestiones. “Las condiciones en que se recibió la Municipalidad son lamentables, de un abandono absoluto en infraestructura, en rodados, en equipamiento básico que tiene que tener un municipio para responder a las necesidades ABL”, describió un alfil polettista.

Sus relaciones políticas y todo lo que tiene que ver con las negociaciones se las delega en gran parte a sus espadas políticas: el secretario General, Alejandro Boscarol, que pertenece al sector radical de Mario Barletta, y al militante del PRO, Sebastián Mastropaolo, el actual secretario de Gobierno. “Quien maneja el timón político termina siendo Poletti”, aclaran en su círculo. Por otra parte, las relaciones con el sector del ucerreísta José Corral también son buenas y parte de eso se puede observar en el acuerdo que llevó a la concejala Adriana Molina a la presidencia del Legislativo. En el Concejo local Unidos tiene mayoría absoluta y hasta el momento aprobó todo lo que envió el mandatario. Sin fisuras políticas por el momento.

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El tiempo dirá si su inexperiencia en la política - lo que en su círculo tildan de positivo - le puede afectar o no. En la actualidad y en el horizonte deberá enfrentar problemas de gestión, tales como el transporte público, paritarias, crisis hídrica y una situación económica que promete agravarse. “El doctor” deberá demostrar qué tanta muñeca política tiene para llevar las riendas de la capital provincial.

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