León XIV mueve primero y sacude el tablero del Vaticano
Convocatoria a los cardenales e inicio real del pontificado. Expectativa por la hoja de ruta. Pulseada con la “casta” curial. Gabinete y nombres argentinos.
El inicio formal del pontificado de León XIV quedará sellado con el consistorio extraordinario que reunirá a los cardenales los días 7 y 8 de enero en el Vaticano. El nuevo papa presentará su programa pastoral y evalúa reformar la Curia, con la continuidad de Tucho Fernández como una de las incógnitas.
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A ocho meses de su elección y tras cerrar el Año Jubilar, Robert Prevost se prepara para encarar una etapa clave. Con una Curia ratificada provisoriamente y un modelo de conducción aún en construcción, el consistorio será su primer acto de poder institucional genuino. En esa instancia buscará marcar un rumbo propio, sin romper con el legado del papa Francisco, pero tomando distancia de su estilo más confrontativo.
El consistorio como hoja de ruta
No se trata de una formalidad litúrgica. El consistorio extraordinario, previsto por el Código de Derecho Canónico, se convoca cuando las “necesidades particulares de la Iglesia” así lo exigen. Y esa necesidad, para León XIV, es la reorganización del gobierno eclesial, la restauración de una colegialidad efectiva y el inicio de una nueva etapa de reformas estructurales.
En ese marco, se espera que el papa plantee los ejes de su programa pastoral, redefina funciones clave y active cambios pendientes. Los primeros movimientos se darán sobre la Secretaría de Estado, pero no se descartan reemplazos o relocalizaciones en dicasterios como el de Vida Consagrada, en el que Simona Brambilla ha sido blanco de sectores ultraconservadores, y el de Doctrina de la Fe, a cargo del cardenal argentino Tucho Fernández.
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Tucho Fernández junto a uno de los "papables" de la Iglesia
Captura de redes
El pontífice ya advirtió en mayo, en su primer encuentro con los purpurados, que deseaba “un tiempo de reflexión, oración y diálogo” antes de confirmar o renovar cargos. El consistorio será, también, el espacio para evaluar quiénes acompañarán ese nuevo ciclo.
Ultraconservadores sin candidato y con heridas
La convocatoria ocurre en un contexto delicado. Los grupos de derecha eclesial, que no lograron imponer un candidato propio en el cónclave que eligió a Prevost, intentan rearmarse desde la periferia del poder. Son los mismos sectores que resistieron la reforma de Francisco y ahora observan con recelo a un papa que, sin confrontar, ha empezado a desplazar figuras de su confianza.
La salida del cardenal Timothy Dolan como arzobispo de Nueva York, y su reemplazo por Ronald Hicks, amigo personal de León XIV, fue leída como una advertencia. Lo mismo ocurrió con la decisión de sostener a Brambilla -la primera mujer al frente de un dicasterio vaticano- pese a las presiones internas.
El caso de Fernández es aún más sensible. En el seno de la Curia hay quienes presionan para que sea trasladado a otro dicasterio. El prefecto argentino, impulsor de documentos como Fiducia supplicans, encarna el ala más progresista del último pontificado.
León XIV no ha tomado aún una decisión definitiva sobre su continuidad. Pero su silencio habla tanto como sus gestos.
Un gabinete púrpura o un nuevo C-9
Más allá de los nombres, lo que está en discusión es el modelo de gobierno. León XIV evalúa dos caminos: institucionalizar un gabinete papal con reuniones periódicas con los prefectos de los dicasterios o retomar la figura del Consejo de Cardenales, el antiguo C-9 instaurado por Francisco en 2013.
Ambas opciones buscan ordenar una estructura que, tras años de reformas, aún arrastra tensiones internas. Un órgano asesor permanente permitiría mayor coordinación, evitaría superposiciones y otorgaría respaldo colegiado a las decisiones del pontífice. De avanzarse en la idea de reeditar el C-9, el nombre del cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba, aparece como opción natural. Su pertenencia a la Compañía de Jesús, su cercanía al papa anterior y su mirada pastoral lo convierten -explican en Roma- en un perfil confiable.
Rossi Córdoba
Ángel Rossi, uno de los "candidatos" a presidir la Iglesia bergogliana.
Vatican Media
Fuentes vaticanas consultas por Letra P aseguraron que la decisión final dependerá de la dinámica del consistorio. Si percibe voluntad de colaboración, avanzará con una propuesta formal. Si detecta resistencias, mantendrá el actual círculo estrecho por más tiempo.
La casta curial resiste
La Curia romana no se rinde fácilmente. Aunque los sectores más conservadores quedaron debilitados tras el cónclave, su capacidad de presión no desapareció. En los pasillos vaticanos circulan informes, se activan contactos diplomáticos y se intenta condicionar la agenda mediante filtraciones a medios afines. El objetivo es claro: limitar el margen de maniobra del nuevo papa y frenar una eventual segunda ola de reformas.
El caso Becciu, el debate por las finanzas, las resistencias al liderazgo femenino y los ataques a figuras como Fernández forman parte de esa pulseada permanente. El consistorio permitirá también identificar qué cardenales están alineados con el nuevo rumbo y quiénes responden al viejo orden.
Robert Prevost León XIV
El papa León XIV encara la reforma financiera en el Vaticano
A diferencia de su antecesor, León XIV evita los gestos disruptivos. No busca titulares, sino decisiones duraderas. Su perfil agustiniano se traduce en un liderazgo reflexivo, orientado a la síntesis más que al choque. Pero eso no implica inmovilismo. Bajo su aparente parsimonia, ya puso en marcha un rediseño del mapa financiero vaticano, modificó la política de inversiones y desarticuló comisiones creadas por Francisco.
La reforma no será un salto, sino un proceso. El consistorio será apenas el inicio visible de una transformación más profunda. Una que, si se consolida, podría redibujar el poder eclesial para los próximos años.