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Círculo Rojo

Para la Fundación Mediterránea, el riesgo electoral ya tiene precio y amenaza el modelo de Javier Milei

El investigador del IERAL Gustavo Reyes mostró en Córdoba que buena parte de la brecha de tasas entre bonos argentinos explica que 2027 ya llegó.

El mercado le puso precio a las elecciones de 2027. Gustavo Reyes, economista jefe del IERAL Cuyo de la Fundación Mediterránea, mostró en Córdoba que la diferencia de rendimiento entre dos bonos argentinos con vencimientos antes y después de los comicios permite dimensionar cuánto pesa hoy el riesgo electoral en las expectativas sobre la continuidad del programa de Javier Milei.

El dato apareció durante la exposición “¿Es sostenible la dinámica de la economía de Javier Milei?”, que Reyes brindó este martes en el tradicional almuerzo de trabajo de la Fundación Mediterránea.

El encuentro reunió a unos 150 empresarios, autoridades y referentes de distintos sectores en el Hotel Quinto Centenario, en el marco del 49° aniversario de la institución.

Entre los asistentes estuvo también el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de Córdoba, Fernando Sibilla, quien participó de un conversatorio previo con el Consejo de Administración de la Fundación y luego fue presentado durante el almuerzo como “un amigo de la casa”.

Fernando Sibilla, ministro de Producción del Gobierno de Córdoba

El funcionario recogió la definición y aseguró que quiere “seguir siendo amigo de la casa”, porque le interesa especialmente la construcción público-privada.

Pero el dato que concentró la atención sobre la coyuntura financiera fue el que llevó Reyes al terreno de los bonos.

Los bonos, el precio de las elecciones y el pánico de los mercados

Para medir cuánto pesa la política sobre las cotizaciones, Reyes comparó dos títulos argentinos: el Bonar 2027 con vencimiento anterior a las elecciones presidenciales, y el Bonar 2028, cuyo pago se produce después de los comicios. El primero tiene una tasa de rendimiento inferior al 5% en dólares, mientras que el segundo, toca el 9%.

La diferencia de rendimiento entre ambos no puede atribuirse solamente a que uno vence más tarde que el otro. Al descontar el efecto de la duración, Reyes estimó que alrededor de 4,9 puntos porcentuales de la brecha responden al riesgo electoral. La conclusión del economista fue contundente: prácticamente toda la diferencia de tasas que queda una vez corregido el efecto del plazo está vinculada con la incertidumbre política. “Casi toda la diferencia de tasa tiene que ver con esto”, afirmó Reyes.

La lectura es que los inversores no están mirando solamente si el Gobierno consigue sostener el equilibrio fiscal, bajar la inflación o acumular reservas. También están tratando de anticipar qué sucederá con el programa económico después de las elecciones de 2027.

“¿Qué quiere decir? Que los mercados, más que pensando en la caída, están pensando en el riesgo, en el tema eleccionario, entran en pánico”, sostuvo.

La macro mejoró, pero la prueba todavía no terminó

El análisis de Reyes no fue una crítica general al programa económico. Por el contrario, destacó varios cambios positivos respecto de la trayectoria de la economía argentina durante las últimas décadas.

La inflación núcleo, señaló, se ubica “un poquito debajo del 2%” mensual. Además, sostuvo que la estabilidad cambiaria tuvo un efecto directo sobre la desaceleración de los precios.

Marcelo Capello, economista

También destacó la mejora de la productividad, uno de los grandes problemas estructurales de Argentina. Según el economista, entre 1950 y 2023 el peor desempeño correspondió a la eficiencia de la economía. En los últimos dos años, en cambio, ese factor aparece como uno de los cambios más favorables. “Lo que se destaca es la productividad, por la eficiencia de la economía”, dijo.

A eso se suman el equilibrio fiscal y un sector externo fortalecido, con agro, minería y energía como los principales motores de la generación de divisas.

Una economía que crece a dos velocidades

El problema es que esa recuperación no alcanza de la misma manera a toda la economía. “Claramente lo que se destaca es el agro y la minería”, describió Reyes al analizar la dinámica sectorial. En el otro extremo aparecen la industria, el comercio y la construcción. “Industria no es que tenga caída libre, pero está claramente estancada”, advirtió.

La construcción, después de una fuerte contracción, comenzó a recuperarse, aunque todavía se encuentra por debajo de los niveles de partida. El consumo tampoco muestra una dinámica contundente: las ventas de automóviles, supermercados y shoppings presentan recuperaciones intermitentes.

“Hay gente a la que le fue bien, a otros no les va bien con esta macro”, resumió. Para Reyes, el mapa sectorial tiene una explicación: los sectores que mejor funcionan son aquellos que generan divisas, mientras que los que dependen más del mercado interno continúan enfrentando dificultades.

El empleo, el crédito y la inversión: las cuentas pendientes

En ese punto aparece uno de los principales desafíos para que la estabilización pueda convertirse en crecimiento sostenible: el empleo y la recuperación salarial "que es todavía muy moderada".

La otra variable que debería acompañar la recuperación es el crédito. Reyes señaló que una baja sostenida de la inflación y una mejora de los salarios podrían permitir una reducción de las tasas y una mayor expansión del financiamiento.

“Si sigue bajando la inflación y se mantiene la recuperación de los salarios, durante ya un poquito más, las tasas tienen que caer, como le pasa la inflación, y la tranquilidad cambiaria se debería consolidar”, sostuvo.

La pregunta que queda después de las elecciones

El análisis de Reyes parte de una comparación con los últimos 75 años de la economía argentina. Para el economista, el país tuvo un problema recurrente: las crisis y la dificultad para sostener períodos prolongados de crecimiento.

Luis Toto Caputo, ministro de Economía de Javier Milei

Por eso, la pregunta sobre la sostenibilidad de la economía de Milei no se agota en la inflación o el resultado fiscal. “Para ver si es sostenible, como mínimo tenemos que mirar las cosas que nos pasaron en los últimos 75 años y eran básicamente dos: uno, reducir las probabilidades de crisis y otra, acelerar la recuperación y generar sustentabilidad macro”, explicó.

La Argentina logró avances importantes en varios de esos frentes. Pero mientras el Gobierno busca consolidarlos, el mercado ya está mirando el próximo gran examen: las elecciones de 2027. Y los bonos, según la lectura de Reyes, están hablando antes que las urnas..

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