LA ERA LIBERTARIA

Santiago Caputo amplía su poder en la AFI y enfrenta a Diana Mondino

El asesor estrella de Javier Milei extiende sus tentáculos. Quiere monopolizar el nombramiento de espías en el exterior sin consensuarlo con la Cancillería.

En la Cancillería existe una regla no escrita mediante la cual la AFI puede designar 35 personas en el exterior, que se suman a los 33 que tiene la Casa Rosada para personal que no viene de la carrera diplomática. "Antes había un dialogo entre ambos (en relación a Sívori y Mondino) para ocupar esos espacios. Ahora no", afirmó una fuente vinculada al mundo de la inteligencia argentina y conocedora de la situación.

Este tipo de nombramientos, que desplazan muchas veces a diplomáticos de carrera, tienen una vital trascendencia no sólo por cuestiones vinculadas a la seguridad nacional. En algunas ocasiones los enviados de la AFI en las embajadas se encargan de velar por los intereses del país y adelantan posibles movimientos de otras naciones en materia comercial.

Un ejemplo: en los inicios de la explotación de Vaca Muerta, Cristina Fernández de Kirchner fue alertada por estos contactos sobre el interés que tenía su par de los Estados Unidos, Barack Obama, por el gas no convencional. La entonces presidenta apuró el acuerdo entre YPF y Chrevron.

"Esos informes, por historia, caen siempre en el escritorio del Presidente. Pero acá caían en el de Posse y él no los compartía con (Santiago) Caputo", agregó otra fuente conocedora de los entre telones del mundo del espionaje.

Sobre el final de la gestión de Alberto Fernández creció un malestar dentro del Palacio San Martín por el uso que se le dio a los 35 nombramientos de la AFI: el reproche era que los cupos se habían ocupado con militantes o amigos del poder de turno. En conjunto con Sívori, Mondino buscó ordenar esa situación para enviarle además un "guiño" a los diplomáticos de carrera que acusaban que eran reemplazados por personas sin experiencia en el rubro.

Los tentáculos de Santiago Caputo

Con la salida de Posse del primer piso de la Casa Rosada, Caputo se consolidó como el vértice del triángulo que administra el poder del Gobierno, junto al Presidente y El Jefe, Karina Milei. La secretaria general de la Presidencia y el asesor comenzaron en los últimos días una indisimulada purga de funcionarios que respondían al exjefe de Gabinete.

El tridente comparte la sospecha de que los todavía leales a Posse emprendieron un plan para "lastimar" la gestión de LLA en la peor semana del Gobierno, que vivió la crisis que se generó por la retención de alimentos en Capital Humano, el acuerdo opositor para aprobar una fórmula de movilidad jubilatoria y el impacto en los mercados.

En un juego de desconfianzas, típico del mundo del espionaje, motivó a Caputo a extender sus tentáculos por toda la administración.

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