En Salta, el partido de 2027 ya se juega sin disimulo. Pero más que una carrera electoral clásica, lo que empieza a definirse es una negociación de poder entre Gustavo Sáenz y la estructura nacional de La Libertad Avanza, con Javier Milei como árbitro de última instancia y una protagonista inesperada que altera todos los cálculos: María Emilia Orozco.
En medio de la discusión por los acuerdos legislativos nacionales que necesita la Casa Rosada y las pactos de gobernabilidad que ensayan los gobernadores, las particularidades provinciales exponen un problema que podría repetirse en otros distritos. Los acuerdos no depende sólo de las voluntad entre el partido nacional de Karina Milei y los gobiernos provinciales.
En Salta, el pacto de no agresión entre la Provincia y el mileísmo amenaza con quebrarse a partir de la centralidad cada vez más incómoda de la senadora Orozco. Su crecimiento electoral, con triunfos resonantes en la Capital tanto en elecciones provinciales como nacionales, la convirtió en una dirigente con legitimidad propia dentro del universo libertario. Y ahí aparece el problema, puesto que su construcción política no responde del todo a la lógica de acuerdos que impulsa la conducción nacional, y que además, conlleva a ataques permanentes a la gestión de Sáenz.
Mientras el entorno de Karina Milei busca sostener puentes con gobernadores como Sáenz, Orozco mantiene una postura que tensiona ese vínculo. Esa contradicción ya generó roces internos y llamados de atención. El mensaje que bajó desde Buenos Aires fue directo y pidió no poner en riesgo acuerdos estratégicos por disputas locales. Pero la política no siempre responde a las órdenes. Y en Salta, Orozco juega con una ventaja: los votos.
La reciente reforma electoral no puede leerse aislada de ese contexto. La ley que habilita la acumulación de votos entre listas de un mismo frente y que reaviva el fantasma de la Ley de Lemas funciona, en los hechos, como una herramienta para fortalecer la posición negociadora del saencismo. Ordena la competencia interna y le permite al gobernador ofrecer un esquema competitivo amplio sin necesidad de ceder el control del armado.
Nacho Jarsún Gustavo Sáenz y Flavia Royón
Gustavo Sáenz prepara el escenario para salir al terreno electoral en Salta.
Lo cierto es que la nueva normativa habilita múltiples listas dentro de un mismo espacio y la sumatoria de sus votos. Traducido a la lógica política, sería que quien logre armar el frente más grande y contener más sectores, parte con ventaja. Ahí aparece el primer movimiento de Sáenz, puesto que con un sistema sin PASO y con acumulación de votos, el oficialismo puede absorber aliados, ordenar internas y, al mismo tiempo, negociar desde una posición de fortaleza frente a cualquier actor nacional, incluidos los libertarios.
Por eso, mientras el saencismo lo presenta como ampliación de la participación, la oposición lo denuncia como un retroceso institucional. Pero uno de los datos relevantes se encuentra en que la reforma le da al gobernador una herramienta clave para sentarse a negociar con la Casa Rosada sin quedar rehén del armado libertario en la provincia.
La interna de La Libertad Avanza
La tensión entre en la escuadra libertaria salteña es tal que en los últimos días circuló con fuerza un rumor sobre un supuesto desplazamiento de Emilia Orozco. La reacción fue inmediata, los diputados nacionales Carlos Zapata y Julio Moreno salieron a desmentir la versión, la relativizaron con ironía y recomendaron “chequear las fuentes”.
Pero el dato político no está en la veracidad del rumor, sino en su circulación. Que el corrillo haya ganado volumen habla de un clima interno en tensión y de una disputa que todavía no encuentra síntesis. Orozco aparece cada vez más como una variable que condiciona la negociación entre Sáenz y la Casa Rosada, y lo que está en discusión detrás de los gestos públicos y las declaraciones cruzadas, es el reparto de poder hacia 2027.
En los ámbitos políticos salteños ya circulan distintos escenarios posibles. Uno de ellos replica una lógica que el mileísmo evalúa en varias provincias: ceder o disputar capitales mientras acuerda gobernaciones. En ese marco, aparecen hipótesis que combinan nombres y cargos. En todos esos escenarios, el rol de Orozco es determinante, dado que puede ser candidata, articuladora o, directamente, un obstáculo para cualquier entendimiento.
La discusión 2027 en Salta
Con la reforma electoral ya sancionada, Sáenz sabe que llega mejor posicionado a la mesa de negociación. Tiene estructura, reglas de juego favorables y capacidad de armado. Pero no tiene control total del escenario. El gobernador necesita diferenciarse políticamente sin romper el acuerdo que le garantiza gobernabilidad. Y en ese equilibrio inestable, el crecimiento de los libertarios en la provincia con Orozco como figura central introduce un factor de incertidumbre adicional.
Mientras tanto, La Libertad Avanza enfrenta su propio dilema: priorizar la estrategia nacional o potenciar liderazgos locales que crecen con autonomía. En este tramo, la política salteña entra así en una fase donde todo se negocia, sean las leyes, las candidaturas y el poder territorial.