El reloj sigue corriendo y el oficialismo partidario de la UCR en Córdoba decidió marcar la cancha. Con la prórroga de mandatos desaprobada y un cronograma electoral que apura los tiempos, el sector que comandan Rodrigo de Loredo y Marcos Ferrer buscará una mesa de acuerdo. Del otro lado, Ramón Mestre se muestra a favor del diálogo.
Si no se logra el consenso, el radicalismo cordobés se encamina inevitablemente a resolver sus diferencias en las urnas el próximo 20 de septiembre.
Con tres nombres apuntados para disputar el control de la lapicera con la mirada puesta en el armado hacia 2027, la Casa Radical ingresa en dos semanas febriles donde el reparto de casilleros en el Comité y en el Congreso provincial definirá si hay fumata blanca o batalla electoral.
Rodrigo de Loredo, entre el consenso o interna
La búsqueda de una lista común, aseguran en el entorno de De Loredo, no obedece a un síntoma de debilidad, sino al pragmatismo de evitar un desgaste en el interior provincial, donde intendentes y dirigentes territoriales cuestionan el gasto y la logística que exige una contienda de este tipo.
Sin embargo, el sector del exdiputado nacional y del actual presidente del partido e intendente de Río Tercero pretende entrar a la negociación haciendo valer su peso. En el campamento deloredista recuerdan que en el último Congreso partidario alcanzaron el 65% de los apoyos, rozando los dos tercios requeridos para la prórroga.
Rodrigo de Loredo y Matías Gvozdenovich buscan rearmar la UCR rumbo a 2027
Por eso, la condición del oficialismo para desactivar la puja del 20 de septiembre es retener la presidencia del Comité Provincial, la presidencia del Congreso y la mayoría absoluta en los organismos de conducción.
En caso de que la negociación fracase por pretensiones mayores de la oposición, el deloredismo ya tiene listo su plan B: ir a las urnas con el jefe de la bancada radical en la Legislatura, Matías Gvozdenovich, como el candidato bendecido para dar la batalla.
Para el núcleo de Ramón Mestre "todo es conversable”
En el sector del exintendente de la ciudad, Ramón Mestre, recogen el guante de la unidad, pero rechazan de plano un acuerdo que implique una rendición incondicional.
En la oposición al deloredismo consideran que el hecho de no haber alcanzado los dos tercios en el Congreso demostró, precisamente, que el esquema de de Loredo y Ferrer "perdió el apoyo para continuar" de manera hegemónica.
Diego Mestre y Ramón Mestre
Sin embargo, para evitar el choque, en el mestrismo abren la puerta al diálogo: "Si hay consenso, mejor, pero son ellos los que tienen que hablar. Son ellos los que conducen y los que se tienen que abrir", retrucó en Letra P Diego Mestre, exdiputado y referente del espacio.
Para Mestre la responsabilidad de levantar el teléfono y convocar a la mesa de acuerdo es de la conducción actual. Avisan que "todo es conversable", pero dejan una advertencia: si el oficialismo no cede espacios reales de representación y pretende quedarse con todo, la única salida será medirse en las urnas el 20 de septiembre.
El futuro de la UCR Córdoba
Con las condiciones sobre la mesa, de Loredo y Mestre coinciden en el diagnóstico principal. A nadie le conviene una interna sangrienta a meses de empezar a definir los armados para las elecciones provinciales de 2027. La diferencia radica en el precio de la paz.
En los próximos días, antes del vencimiento del 6 de agosto para registrar alianzas entre núcleos y del 11 de agosto para la oficialización de listas, la sede de la calle Salta será escenario de roscas febriles para determinar si la UCR de Córdoba logra encauzar una conducción compartida o si la falta de acuerdo termina empujando a los afiliados a las urnas.