Ante la tala de subsidios nacionales dispuesta por Javier Milei, Rosario Romero reseteó el sistema de transporte urbano de pasajeros en Paraná. Después de un largo proceso, resultó ganadora la Unión Transitoria de Empresas ( UTE) misionera conformada por Transporte San José SA y Kenia SA. Sin embargo, la oposición en el Concejo se bajó a último momento.
Con grandes expectativas de la ciudadanía, que sufre un servicio deficiente que hizo caer la cantidad de personas usuarias a niveles récord, para el municipio la clave para el repunte está en mejorar el sistema y recuperar pasajes. Sin recursos nacionales, la capacidad para recaudar más sin que el precio del boleto se dispare está exclusivamente en aumentar el volumen de pasajeros, que hoy son unos 624.000 mensuales. Entre los interesados proyectan esos números y hablan de una recaudación mensual que superaría los mil millones de pesos.
En el entorno de la intendenta entienden que para eficientizar el sistema tienen que ir de a poco. Festejaron el anuncio del ganador de la compulsa, pero saben que el proceso para ganarse la confianza ciudadana es largo y requiere cumplir paso a paso objetivos de calidad del servicio.
El desafío político de Rosario Romero
Voceros del municipio explican que podrían haber pateado todo para adelante, prorrogando el contrato vigente con ERSA. Sin embargo, aprovecharon el vencimiento del acuerdo como excusa para avanzar y resetear el sistema. En el camino, se impuso la realidad. Hasta la llegada de Javier Milei, los subsidios cubrían el 50% del costo del servicio, porcentaje que era compartido en parte casi iguales con la provincia. El presidente libertario cortó el chorro y el gobierno provincial reformuló el esquema, subsidiando ahora a la demanda.
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El pleno del gabinete de Rosario Romero en la presentación del nuevo sistema de transporte en Paraná.
La decisión supone un desafío. Aunque la vara está baja y los usuarios están acostumbrados a un mal servicio, este proceso también reseteó las expectativas de quienes suben a los bondis.
Para mejorar el sistema hay condiciones de base que se verán desde el 7 de diciembre, cuando la adjudicataria se hará cargo del negocio. Durante los primeros meses de gestión deberán seducir a quienes no utilizan colectivos y a quienes dejaron de hacerlo por un servicio ineficiente. “Más que hacer anuncios, queremos que la ciudadanía note los cambios en la calle”, resumió entusiasmado pero cauto un funcionario.
El toma y daca entre la empresa y la UTA
El contrato firmado, validado por el pliego que votó el Concejo Deliberante por unanimidad, dio la garantía al ganador de no estar obligado a hacerse cargo del pasivo laboral. Ahora comienza la etapa de negociaciones con el sindicato para incorporar al personal.
Entre las partes involucradas hay coincidencia en que la mayoría de las fuentes de trabajo están garantizadas, porque es más razonable contratar a la plantilla actual -unos 120 operarios- que conformar una nueva y capacitarla. Los representantes de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) guardan por estos días un llamativo silencio. Desde que ERSA, empresa con la que tenían una connivencia manifiesta, se retiró de la compulsa, no aparecieron en la escena pública.
El silencio evidencia que comenzó la hora del toma y daca. Con poco para hacer en el medio, la gestión municipal tratará de correrse del eventual conflicto.
La oposición frigerista quitó el apoyo
El pliego fue acompañado por la oposición durante todo el proceso y votado por unanimidad en el Concejo Deliberante. Fue nutrido en el camino por iniciativas de organizaciones sociales, vecinales y profesionales. Sin embargo, al momento de firmar la finalización del trámite, los representantes de Juntos que formaron parte de la comisión evaluadora decidieron no adherir, como sí lo hizo La Libertad Avanza y el oficialismo.
El argumento que esgrimió la oposición para retirarse a último momento fue que faltó claridad respecto del financiamiento del sistema y que no se especificó la articulación con un nuevo sistema de estacionamiento medido. A la gestión de Romero no le cerró esa justificación. Debido a que acompañaron todo el proceso, en el Ejecutivo municipal resultó suspicaz que el frigerismo retirara el apoyo días después de que el gobierno provincial renovase la concesión del servicio del transporte en el área metropolitana del Gran Paraná a ERSA, la misma que había abandonado la compulsa a los gritos en Paraná.
El nuevo servicio que promete Paraná
Según el proyecto aprobado, las nuevas unidades estarán equipadas con aire acondicionado y rampas para personas con discapacidad, con motores de bajo impacto ambiental con un 20% de ellos funcionando a GNC. Contarán con GPS, para controlar las unidades y permitr a los usuarios conocer la frecuencia del servicio. Al sistema SUBE se incorporarán otros sistemas de pago.
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Los colectivos que va a traer a Paraná la Unión Transitoria de Empresas (UTE) misionera conformada por Transporte San José SA y Kenia SA., ganadora de la compulsa.
El contrato que rige para el servicio vigente exige algo más de 140 unidades en la calle. Sin embargo, incluso en horarios pico, difícilmente llegan a las 80. Desde diciembre habrá un total de 77 colectivos. En el municipio destacan que, aunque sean menos, la frecuencia será mucho mayor porque los recorridos serán más directos y por vías ligeras, como avenidas.