LA PROTESTA

Mientras la CGT no tiene fecha de paro, el nuevo frente combativo le mete presión con gremios del transporte

El Frente Sindical Unido cerró su primer plenario con Maturano y Biró adentro: propone huelga por tiempo indefinido. Desafío político de Máximo Kirchner.

La CGT no convocará un nuevo paro general por ahora. Después de la marcha del Día del Trabajador, la central obrera dejará pasar las próximas semanas sin acelerar un plan de lucha contra el gobierno de Javier Milei, mientras el frente de gremios combativos le mete presión y suma músculo con gremios del transporte.

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La conducción cegetista no tiene reunión de Consejo Directivo convocada en el horizonte cercano y el triunvirato integrado por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello prefiere "construir consensos" antes de lanzar una nueva medida de fuerza. A eso se suma la proximidad del Mundial de Fútbol, que achica el margen para un paro con impacto real.

La situación judicial complica el panorama. La Cámara del Trabajo revirtió la cautelar que frenaba la reforma laboral y el expediente pasó al fuero Contencioso Administrativo, donde el gobierno espera condiciones más favorables. La gran apuesta de la CGT contra la ley quedó así debilitada, sin certezas sobre el resultado final.

Frente de gremios combativos

A pocas horas de una movilización que no colmó la plaza, a la conducción de la CGT le apareció un desafío abierto. El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) realizó su primer Plenario Nacional en el camping de la Unión Obrera Metalúrgica en Pilar con más de 1.600 delegados de todo el país, que aprobaron por unanimidad un programa de diez puntos bajo el lema "Unidad, lucha y rebeldía para recuperar la Patria".

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El espacio lo conducen Abel Furlán, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, Daniel Yofra, de Aceiteros y Rodolfo Aguiar, de la Asociación de Trabajadores del Estado. Lo completan Pablo Biró, de la Asociación de Pilotos, Hugo Yasky, de la CTA de los Trabajadores y Hugo Godoy, de la CTA Autónoma. En el plenario, Yofra fue el más duro: planteó que "un día de huelga y un par de movilizaciones no alcanzan" y llamó a una huelga "por tiempo indefinido".

La gran novedad política del plenario fue el desembarco de Omar Maturano, secretario general de La Fraternidad, el sindicato de maquinistas ferroviarios. Su incorporación al FreSU le suma al espacio un gremio de alto poder de daño en cualquier conflicto de transporte y cierra una pinza con Biró, de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas.

El paro como herramienta

Maturano llegó a Pilar con una carga política precisa. El Gobierno le aplicó a La Fraternidad una multa de 21.241 millones de pesos por adherir al cuarto paro general de la CGT, y la conducción cegetista no salió a defenderlo públicamente. En el plenario lo dijo sin vueltas: "La multa que nos aplicaron nos la pusieron por orden de la CGT, no porque La Fraternidad hizo un acto fuera de la ley, pero no nos salen a defender". Y agregó: "Dejémonos de marchitas de mierda, hagamos como los bolivianos, cinco días de paro y así cambiaron un montón de cosas".

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La presión sobre el triunvirato no viene solo de afuera. Semanas antes de la marcha, Luis Barrionuevo, secretario general de los Gastronómicos, Omar Maturano y Roberto Fernández, de la Unión Tranviarios Automotor, se reunieron en la sede de la UTA y acordaron pedir por escrito al triunvirato la convocatoria a un plenario de secretarios generales para discutir un plan de lucha. Maturano fue explícito: "¿Qué carajo vamos a hacer en la CGT si no hace nada?"

Esa presión interna tampoco obtuvo respuesta. El sector dialoguista, con Gerardo Martínez, secretario general de la UOCRA, a la cabeza, frenó el reclamo con el argumento de que las paritarias son responsabilidad de cada gremio. Maturano amenazó con renunciar a la CGT si no hay respuesta positiva del triunvirato.

El desafío político de Máximo Kirchner

El desafío a la CGT tiene también una dimensión política. El 1° de mayo pasado, Máximo Kirchner encabezó un acto en Cañuelas y disparó contra la conducción cegetista por no haber nombrado a Cristina Fernández de Kirchner ni a Néstor Kirchner en sus discursos de la plaza. "Necesitamos que los compañeros de la CGT recuperen el coraje para defender a los trabajadores y las trabajadoras argentinos", dijo.

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El mismo día, mientras Kirchner hablaba en Cañuelas, los triunviros Cristian Jerónimo y Jorge Sola participaron de la cumbre de Parque Norte convocada por el peronismo federal, un espacio que excluye explícitamente a Kicillof, Sergio Massa, Juan Grabois y al propio Máximo Kirchner. La presencia cegetista en ese encuentro fue el dato que disparó el reclamo del dirigente kirchnerista.

Desde la Casa Rosada no hay contactos previstos con secretarios generales mientras el conflicto por la reforma laboral siga activo en la Justicia. La postura oficial es tajante: "Judicializaron todo". En ese escenario, la CGT enfrenta lo que viene con la reforma en vigencia, el frente combativo consolidado y la presión de un sector interno que ya no confía en que la paciencia alcance.

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