19N SEGUNDA VUELTA

Martín Llaryora remarcó su distancia con Sergio Massa y abrazó el cordobesismo duro de Juan Schiaretti

El gobernador electo frenó la versión de un acuerdo con el ministro-candidato. El armado de una fuerza nacional desde el interior, sin vuelta atrás. Neutralidad, hasta que duela.

Sergio Massa se equivoca si cree que en Córdoba va a ganar votos ninguneando a Juan Schiaretti, que tiene 70 puntos de imagen positiva”. Con esas palabras, en el entorno de Martín Llaryora descubren la incomodidad que generó el movimiento que propuso la construcción de una agenda conjunta con el gobernador electo, sin contemplar el peso que en el espacio tiene el mandatario y excandidato presidencial de Hacemos por Nuestro País.

En ese tono, patean la pelota para adelante y ratifican su posición: “Somos un partido nacional de siete puntos, no nos van a venir a apurar. El 10 de diciembre nos sentaremos con quien gane la elección, garantizaremos gobernabilidad a cambio de una agenda federal en serio, y en el 2025 vamos a seguir haciendo crecer a nuestro propio espacio político”.

“No nos vamos a mover ni un ápice de la postura de nuestro partido”, dicen en el llaryorismo bajándole por completo el precio a la expectativa que el massimo conservaba respecto a un posicionamiento a favor del ministro candidato. A diferencia de Schiaretti, el sanfranciqueño no tiene la certeza de que Massa sea “un kirchnerista”, y de hecho no lo llama de ese modo, como sí lo repite el gobernador. Sin embargo, sabe que el armado del tigrense, a quien conoce desde finales de los noventa, trae consigo “el lastre” de ese sector político al que no sólo es refractario el schiarettismo, sino la mayor parte de la sociedad cordobesa.

Allí, tal vez se esconda otra de las razones que Llaryora analiza para quedarse parado en el lugar que está: la representación de un electorado que lo eligió y del que no quiere divorciarse antes de empezar a gobernar.

Hoja de ruta

El plan de Llaryora, entonces, se concentrará en “esperar” a que la elección se resuelva para luego sentarse a “negociar” con el ganador e imponer condiciones a cambio de una agenda que contemple los reclamos federales de Hacemos por Nuestro País, fuerza a la que seguirán nombrando de esa manera para posicionarse en todas las discusiones nacionales. Incluso, con la expectativa puesta en sumar apoyos en las legislativas del año 2025, la nueva plataforma desde donde el cordobesismo 3.0 espera posicionarse para la elección del 2027.

A la luz del debate del presente, todo parece demasiado lejos. Pero Llaryora se dedicará a gobernar primero para proyectarse después, el otro trabajo lo hará Schiaretti, a quien necesita activo y que salvo algún sorpresivo timonazo que vuelva a desacomodar el mapa político argentino, no ocupará ningún cargo luego de abandonar la gobernación.

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Posicionamientos individuales

Descartado cualquier postura pública por parte del mandatario nacional a favor de alguno de los candidatos que participarán de la segunda vuelta, hay algo que surge de las charlas del entorno del sanfrancisqueño en que se comparten lecturas con el massismo: la elección se define por la llegada de los candidatos a la gente y no por la foto con los dirigentes.

La coincidencia incluso comparte la contradicción, porque así como existe un gran esfuerzo por parte del oficialismo nacional para sumar referentes que manifiesten su apoyo a Massa, también hay una insistente necesidad del llaryorismo por advertir que los apoyos que el ministro de Economía recibe por parte de dirigentes con origen en el peronismo cordobés responden a posturas individuales. “Algunos hasta parece que piden perdón”, agregan los comentarios más picantes al respecto.

Lo que si dejan en claro, exponiendo cierto enojo, es que no se van a dejar “apretar” por los movimientos del peronismo nacional que busca “vender apoyos que no existen”. “Martín habla con todo el mundo y lo va a seguir haciendo porque forma parte de una fuerza con proyección nacional y tiene que gobernar la segunda provincia más importante del país”, dicen mientras advierten que eso no debería generar ningún tipo de suposición respecto a las preferencias electorales del heredero del cordobesismo que fundaron José Manuel de la Sota y Schiaretti.

En ese sentido también le esquivan a las acusaciones que desde UP empezaron a surgir el martes por la mañana y que lo empiezan a ubicar en el lote de dirigentes que “juegan para Javier Milei”.

Cuando Milei venga a Córdoba y diga alguna barbaridad, le vamos a contestar, pero que no nos vengan a presionar. Los votos los tienen que conseguir ellos, y saben muy bien las razones por las cuales tuvieron que venir a pedirle disculpas a los cordobeses. Nosotros, estamos afuera de ese debate”, aclaran. Y bajan la persiana.

¿Hay vuelta?

Massa y Giuliano reunieron en Río Cuarto a representantes de los siete principales municipios de Córdoba. 
Massa en Córdoba. Foto de Leo Latorre (@leo_latorre73)

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