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Fernet con rosca

Los gobernadores piensan las PASO como prenda de cambio con Javier Milei

La caída del Presidente en las encuestas abre un margen a las provincias. Llaryora y sus pares, claves en la reforma electoral que se definirá en el Congreso.

Cuadernos anillados con encuestas reposan en los escritorios macizos del Centro Cívico de Córdoba. Como todos los gobernadores opositores, Martín Llaryora y sus adláteres las releen, mientras se pellizcan: Javier Milei cae. No muestran los números propios, se limitan a comentar que son estables y que La Libertad Avanza inicia su proceso reeleccionista en desventaja.

La conclusión que empieza a tomar forma en el cordobesismo es política antes que estadística: si el Presidente pierde potencia, se reabre el juego para las provincias y el debate sobre el futuro de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) se vuelve una obsesión.

Los cálculos son simples. La mejora de la microeconomía puede ocurrir, pero la Casa Rosada necesitará más de tres meses para recuperar lo que perdió. Llegará el momento clásico de la política: generar las condiciones necesarias para sellar la continuidad en el poder.

Milei va a tratar de bajar las PASO, pero no va a poder”, sentencian peronistas y algunas voces opositoras que prenden velas para que la falange violeta los toque. “Hay que ver el tamaño que tiene ese dedo”, dicen guarros peronistas.

Las PASO, la llave del '27 para Martín Llaryora

¿Por qué Milei no va a poder organizar un presente griego para el atomizado colectivo que alguna vez definió como casta? En principio, necesita mayoría absoluta a su favor en la Cámara de Diputados (129 votos) y en el Senado (37 votos) para lograr la reforma electoral. Gobernadores, sean bienvenidos a la mesa de la negociación.

Si eso ocurriese, los mandatarios provinciales que están en la vereda contraria -pero tienen que decirlo bajito para no espantar a sus votantes- ejercerán su arte. Dirán con elegancia (o no): Milei, devolvé la plata que le sacaste a mi provincia y no compliqués mi reelección.

llaryora diablo

Martín Llaryora en un evento deportivo en Córdoba

En este último plano, Llaryora imagina un escenario ideal con el alfil de Karina Milei, Gabriel Bornoroni, como retador; y con el radical Rodrigo de Loredo jugando su propia suerte.

"Las PASO sólo le sirven a la oposición, por eso nosotros en Córdoba nunca las quisimos", recuerdan en el PJ cordobés cada vez que pueden, pese a estar expuestas como recurso de ordenamiento de la oferta electoral en la Constitución provincial.

Los escenarios posibles de los gobernadores

¿El Presidente negociará con los gobernadores para facilitar su bis en el poder y complicar la oferta opositora? En el cordobesismo creen firmemente que no puede hacerlo, porque está debilitado, ni quiere hacerlo porque imagina un país y sus provincias más influyentes rugiendo en las urnas. La decisión que tome definirá el tablero en 2027.

Los gobernadores tienen varias opciones de cara a la disputa por el sillón de Rivadavia que imaginan con primarias vigentes. Se barajan al menos tres:

Nadie imagina a Juan Schiaretti en ese berenjenal justicialista que propone la última opción. Aunque en el Panal, como se conoce a la casa de gobierno cordobesa, afirman que Llaryora podría ungir a un dirigente local de su partido, para que quede claro el aporte y las distancias a expresiones que incomodan; o bien, apoyar un nombre de otra provincia.

El orden empieza por Córdoba

No es casual que el Partido Justicialista de Córdoba, que preside Facundo Torres Lima, encare su proceso de regulación de autoridades con fecha puesta el 3 de mayo. Despejar el fantasma de una intervención y dejar el sello listo para el juego son los dos objetivos de máxima.

También subyace una necesidad de definir bandos. La relación con Natalia de la Sota está tensa y ciertas picardías lo confirman. Por ejemplo, un video oficial por el 20° aniversario del Archivo Provincial de la Memoria ¿omitió? toda referencia a su creador, el exgobernador José Manuel de la Sota.

“Justamente hablamos de memoria. Es una brutalidad política que devela poca calidad institucional”, dispararon alfiles de la diputada.

La hija del tres veces gobernador mantiene vivo su armado Defendamos Córdoba, por ahora en mensaje nacional. Sola, alejada de Axel Kicillof, que tuvo una virtual experiencia de entrismo; y de Sergio Massa, que habilitó el pase de su armador, Agustín González, al gabinete llaryorista.

Admiten desde el Panal que estas conversaciones de unidad se darán en su momento. Mientras tanto, y antes del Mundial, el objetivo primordial es mostrarle al electorado libertario cordobés que, pese al contexto adverso, en la provincia puede funcionar algo parecido a la estabilidad. Esa Córdoba insular es difícil de soltar.

llaryora acosta

Martín Llaryora ordenó un exhaustivo control del gasto en Córdoba

Llaryora impuso a su gabinete una nueva dinámica de control del gasto, es decir, de las cajas chicas que maneja cada ministro. “Hay que cuidar el mango”, dicen, a pesar de que las previsiones del ministro Guillermo Acosta permiten relativa calma para algunos meses. Eso dicen otros ministros que, esta semana, tuvieron que espantar versiones de tensión entre el gobernador y el hombre que le lleva los números.

"Les molesta que un hombre de derecha esté en nuestro gobierno", le ponen el rótulo al integrante de la Bolsa de Comercio en el gobierno cordobesista.

Más allá de las chicanas, en el cordobesismo, como en otros puntos del mapa, observan una nueva oportunidad de recuperar la agenda política para ese federalismo cascoteado en octubre pasado. Cuando el poder central duda y la sociedad castiga, las provincias avanzan.

"Si no gana en primera vuelta, está complicado", arriesgan en la política cordobesa sobre el deseo reeleccionista de Milei. La semana cerró con un dato contundente: los propios mercados convalidan lo que dice la política opositora al proyectar una tasa de 8,5% para prestarle dólares a Toto Caputo en 2028.

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