El intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, comenzó a proyectar su futuro político más allá del municipio tras dos mandatos al frente de una de las ciudades más importantes del sur de Santa Fe, una reelección con más del 83% de los votos y su llegada a la conducción nacional de la Unión Cívica Radical (UCR).
Chiarella abrió interrogantes sobre su próximo destino. Desde que asumió en 2019, planteó que su ciclo al frente del municipio duraría ocho años. Con ese horizonte, la dirigencia local comenzó a ordenar la sucesión mientras el intendente transita el tramo final de su segundo mandato. Entre las alternativas para su futuro aparecen una candidatura legislativa nacional y un eventual lugar en el Ejecutivo provincial.
La relación política con el gobernador Maximiliano Pullaro alimentó las especulaciones sobre un posible salto de escala. En el oficialismo santafesino, algunos dirigentes contemplan incluso la posibilidad de que Chiarella ocupe, si Pullaro logra su reelección, la jefatura de Gabinete, una figura habilitada por la nueva Constitución provincial. Por ahora, el intendente combina la gestión municipal con la conducción partidaria nacional.
Leonel Chiarella y su vínculo político con Maximiliano Pullaro
La sintonía entre ambos quedó expuesta en febrero de 2026, durante la apertura de sesiones de la Legislatura santafesina. Pullaro eligió mostrarse junto a Chiarella y Gisela Scaglia, dos dirigentes con proyección nacional. La escena excedió el protocolo institucional y reforzó la imagen del intendente como una figura de confianza del gobernador.
La llegada a la conducción nacional de la UCR amplió ese horizonte. Chiarella se propuso recorrer el país y acercar la estructura partidaria a las experiencias de gestión. Según el balance de su entorno, durante los primeros diez meses de esa etapa visitó doce provincias, desde Formosa hasta Tierra del Fuego, y más de 40 localidades.
El desafío partidario consiste en recuperar el protagonismo del radicalismo y consolidar un perfil propio dentro de la oposición al gobierno del presidente Javier Milei. Esa responsabilidad también le permite ampliar sus vínculos con gobernadores, legisladores y dirigentes de distintos distritos, más allá de su base política en el sur santafesino.
El vínculo con Pullaro se apoya en una experiencia compartida de construcción territorial y en una narrativa de gestión centrada en la obra pública, la presencia estatal y la seguridad. En Venado Tuerto, Chiarella convirtió la videovigilancia y los reclamos a jueces y fuerzas de seguridad en ejes de su administración, con planteos que también ocupan un lugar central en la agenda provincial.
La gestión municipal y el escenario de 2027
El trabajo conjunto con Lisandro Enrico, dirigente del sur santafesino, también contribuyó a fortalecer la presencia de Chiarella dentro de Unidos. La articulación territorial amplió su peso político y lo ubicó entre las figuras asociadas a la renovación generacional del oficialismo provincial.
Mientras las especulaciones sobre 2027 ganan espacio, el intendente se esfuerza por mantener el foco de su discurso en los proyectos municipales. Entre las iniciativas centrales figuran el cierre del basural, el desarrollo del Área Recreativa Norte y las obras provinciales en la ciudad, incluida la avenida de Circunvalación.
La estrategia apunta a sostener el ritmo de gestión y llegar al final del mandato con resultados que respalden la continuidad del modelo local.
El nombre para la sucesión en Venado Tuerto
Mientras el futuro del intendente comenzó a discutirse en una escala mayor, en Venado Tuerto tomó fuerza la pregunta por su sucesor.
Juan Ignacio Pellegrini junto al intendente Leonel Chiarella
El nombre que aparece como natural es el de Juan Ignacio Pellegrini, presidente del Concejo Municipal y dirigente que en 2021, encabezó la lista del modelo Venado Tuerto, la primera prueba exitosa del frente de frentes anti-PJ. En aquel momento, la coalición UCR-PRO-socialismo arrasó con el 50,6% de los votos en la ciudad.