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LA GUERRA DE LAS FOTOS

La Pampa: Verna y Di Nápoli hicieron una demostración de fuerza que desafía el poder de Ziliotto en el PJ

Arde la interna peronista. La pelea a dos bandas se juega en Santa Rosa y en General Pico. El retrato de Mayoral y el rol de Alonso. La réplica del gobernador.

La guerra de fotos que agita la interna del peronismo de La Pampa sumó este martes un nuevo capítulo. El exgobernador Carlos Verna y el intendente de la capital Santa Rosa, Luciano di Nápoli, hicieron una aparición conjunta que funciona como una demostración de fuerzas en la batalla por la sucesión de Sergio Ziliotto.

La producción fotográfica que sacudió el tablero se completó con el retrato de Alicia Mayoral colgado en la pared. La vicegobernadora es la preferida del ultravernismo para tomar el mando en diciembre de 2027. “Charla entre compañeros”, fue el único texto que Verna, líder de la mayoritaria Línea Plural en el bastión norteño de General Pico, colocó a la primera aparición que hace en el perfil de sus redes en lo que va del año.

Como si fuera una respuesta, Ziliotto también difundió su foto del día, en otro tono y contexto. Se juntó con el exgobernador de San Juan Sergio Uñac y el senador pampeano Daniel "Pali" Bensusán, que es su delfín para la sucesión. Días atrás, Ziliotto dio a entender que bancaría un candidato presidencial del peronismo que provenga de las provincias y que haya sido gobernador e intendente, como Uñac.

Sergio Uñac, Sergio Ziliotto y "Paly" Bensusán, en el encuentro de este martes.

"Coincidimos en la necesidad de trabajar por la unidad del peronismo y en la construcción de una alternativa electoral capaz de ofrecerle a la Argentina un proyecto soberano, productivo e inclusivo", apuntó el gobernador.

Un desafío a Sergio Ziliotto

La marcada de cancha que hacen en conjunto el exgobernador y el intendente les sube el precio a las ya cotizadas acciones que ambos tienen al interior del peronismo. Es imposible medirlo de modo concreto, pero un poco la leyenda y un poco la realidad marcan que Verna es el que más votos tiene en el norte y Di Nápoli el que cosecha en la capital. La movida no solo agita la interna del PJ pampeano, sino que desafía el actual equilibrio de fuerzas al interior del oficialismo.

Como adelantó Letra P, la última semana fue especialmente potente en puestas en escenas. Esos despliegues parecieron generar, aunque en puntas de pie, dos bandos. Un acercamiento de los soldados de Ziliotto hacia la intendenta de General Pico, Fernanda Alonso, y una aproximación entre las huestes de Di Nápoli y la tribu vernista.

Nadie esperaba para este martes semejante sorpresa, ya sin eufemismos. La gran foto de la serie la difundió Verna, muy en su estilo a la vez críptico y polisémico, cargado de mensajes que se prestan a la interpretación.

El trío más mentado de la interna del PJ de La Pampa: Sergio Ziliotto, entre el intendente de Santa Rosa Luciano di Nápoli y el exgobernador Carlos Verna. FOTO: www.radiokermes.com

El guiño entre Verna y Di Nápoli es un reto al poder de Ziliotto en el armado de las listas para el año que viene. Una posibilidad es que la sangre llegue al río y haya una elección interna para definir el reparto de la torta. Otra chance es que una mesa de dirigentes, y sobre todo los propios Verna y Ziliotto, repartan las fichas para que los distintos espacios no dejen heridos.

Unidos o dominados

La ocasión para la difusión de la foto, que se hizo en el local que la Plural tiene en General Pico, tampoco es azarosa ya que ocurre a las horas de que la Convención del radicalismo blanqueara sus intenciones de jugador a ganador y abrir la puerta a una alianza con los otros sellos opositores competitivos. Esa circunstancia fuerza al PJ a cerrar filas y, al menos, desactivar a Fuerza Pampa, el sello blue del peronismo que preside el intendente Manuel Feito, vernista como otros de sus colegas que integran el espacio, y del que también son miembros dirigentes del riñón político de Di Nápoli.

Mientras Verna y Di Nápoli muestran los dientes, no hay dirigente del peronismo que no tenga claro, a esta altura, que si en las elecciones provinciales apareciera en el cuarto oscuro una boleta con un sello filojusticialista, facilitaría la derrota del PJ. La “charla entre compañeros”, como definió Verna, también parece marcar un camino respecto del destino de la guerra fotográfica. Es un llamado a que los tironeos se resuelvan dentro del partido.

Toda la dirigencia del PJ entiende que una propuesta electoral musculosa necesita de todos los sectores. Y reina la certeza de que, hasta en el mejor de los escenarios internos, si se forma el rejunte opositor antiperonista, la pelea será mano a mano.

Luciano di Nápoli apretó el acelerador

La foto con Di Nápoli, después de la primera cumbre con flash incluido con Mayoral, deja leer que Verna juega a inclinarse por una fórmula que contenga a ambos referentes, pero en todo caso con la expectativa de una conversación con el ziliottismo. El espacio que lidera el gobernador nunca dejó de ser parte de la Línea Plural, pero hace más de un lustro en que la relación entre Ziliotto y Verna está quebrada. El ziliottismo que nuca sacó los pies del plato se hizo firme bajo el ala del gobernador sobre todo en Santa Rosa. En la capital, mientras tanto, Di Nápoli pisa fuerte, con una gestión reconocida que consigue adhesiones incluso por fuera del PJ tradicional.

El gobernador Sergio Ziliotto y su antecesor Carlos Verna tienen una tensa relación de enemigos íntimos, que resurge cíclicamente con encontronazos y reconciliaciones. FOTO: www.radiokermes.com

El riñón dirigencial de Ziliotto tiene anotado desde hace rato a su preferido para la sucesión, el senador Bensusán, vetado por Verna desde el año pasado. Suena en algunos pasillos, como posible prenda de cambio, el diputado nacional Ariel Rauschenberger. El más reciente acercamiento a Alonso, una histórica vernista, pero siempre distanciada de Mayoral, va de la mano con los resultados de algunas encuestas que ordenó el sector que responde al gobernador. La intendenta de la segunda ciudad más grande de la provincia ya dejó en claro que no irá por una reelección.

Como contó Letra P, las definiciones sobre la interna se aceleraron el día en que Di Nápoli anunció que no iría a una interna porque “no hay garantías”. Pidió por la unidad del PJ y no cerró la puerta a un arreglo, pero tampoco desechó la posibilidad de buscar una colectora. Esa declaración, entre otras cosas, abrió la puerta para que las pujas de poder se resuelvan por el camino de la racionalidad.

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