El presidente de la Auditoría General de la Nación (AGN), Juan Manuel Olmos, encontró en el oro del Banco Central (BCRA) una oportunidad para fortalecer su perfil político. Con la escenificación montada este jueves a partir del informe 2025 del organismo, incomodó al gobierno de Javier Milei justamente con el icono de campaña que el León prometía envolver en llamas.
La controversia estalló cuando el organismo de control aprobó los estados contables de 2025 del BCRA y reveló pérdidas por U$S1023 millones en operaciones vinculadas al metal precioso. Olmos, hombre fuerte del PJ porteño con aspiraciones federales a partir de la deriva del peronismo a nivel nacional, convirtió ese dato técnico en una denuncia política contra la administración libertaria y hasta consiguió una respuesta del propio presidente.
Juan Manuel Olmos convirtió la auditoría en una ofensiva política
El titular de la AGN aprovechó la información para cuestionar la gestión de la autoridad monetaria que conduce Santiago Bausili. En una presentación leída, el dirigente que otrora tuvo su mayor fortaleza en la habilidad para operar en las sombras y hoy asoma la cabeza rumbo a 2027, sostuvo que el Central había realizado operaciones financieras “especulando con una determinada trayectoria para el precio internacional del oro” y que “erró el cálculo y perdió U$S1023 millones”.
La afirmación excedió las conclusiones del informe técnico, que describió las transacciones como instrumentos de cobertura y no como maniobras especulativas. Sin embargo, esa diferencia no impidió que el dirigente peronista instalara una discusión sobre el manejo de las reservas y colocara al Gobierno a la defensiva.
La jugada le permitió a Olmos pararse más allá de su función institucional. Con el respaldo de los números de una auditoría, construyó un cuestionamiento de fuerte impacto político y buscó ocupar un espacio de protagonismo opositor frente a la gestión libertaria, en un terreno particularmente sensible para el discurso económico presidencial.
Como contó este medio meses atrás, Olmos analiza la ausencia de presidenciables capaces de ordenar la interna del PJ y fantasea con salir del backstage y probarse el traje de candidato. La movida de este jueves sintoniza con esa exploración.
La respuesta de Milei y los números del Banco Central
El informe aprobado por la AGN registró una ganancia de $8.002.500 millones por la revalorización del oro y una pérdida de $1.469.155 millones por derivados asociados al metal. De los U$S1023 millones cuestionados, U$S960,2 millones correspondieron a resultados negativos por opciones y U$S62,8 millones, a primas pagadas.
El BCRA respondió que la conducción del organismo había actuado “con fines puramente políticos” y que pretendía “desprestigiar a la conducción" de la entidad. También recordó que operaciones similares se habían realizado desde 2007. La controversia terminóz, así, por desplazar el debate técnico hacia una discusión abierta sobre la utilización política de los mecanismos de control.
La autoridad monetaria rechazó la interpretación política y aseguró que su posición en oro, incluidas las coberturas, había producido una ganancia neta de U$S2505 millones. Además, explicó que esos instrumentos funcionaron como un seguro frente a posibles caídas de cotización y que sus costos debían analizarse junto con la valorización del activo protegido.
Milei intervino personalmente. El Presidente compartió el comunicado del Central y escribió en mayúsculas “A LA MENTIRA SE LA COMBATE CON INFORMACIÓN”. La reacción presidencial amplificó el episodio y le otorgó a Olmos una visibilidad que difícilmente habría conseguido con la sola publicación del dictamen contable.
La firma de Mariano Piazza y el vínculo con los Menem
Como si fuera poco, el episodio incorporó un ingrediente incómodo para el oficialismo. La Resolución 205/2026, fechada el 8 de octubre, también llevó la firma del auditor Mariano Martín Piazza, identificado políticamente con el sector de Martín Menem y Lule Menem dentro de La Libertad Avanza (LLA).
Piazza llegó al organismo impulsado por el oficialismo y mantiene vínculos políticos con el presidente de la Cámara de Diputados y con uno de los operadores más cercanos a Karina Milei. Su participación en la resolución le aportó a Olmos un elemento adicional para sostener la relevancia institucional del documento frente a los cuestionamientos libertarios.
De todos modos, la resolución dejó asentadas disidencias parciales de Piazza, Mónica Almada, también de LLA, y Luis Naidenoff, de la Unión Cívica Radical (UCR), aunque sin reproducir sus fundamentos. Por eso, la firma del auditor cercano a los Menem no implicó necesariamente que hubiera compartido la interpretación política difundida por el presidente del organismo.