Jorge Capitanich avisó que no quiere volver a ser gobernador de Chaco.
Jorge Capitanich avisó a sus compañeros que no buscará un cuarto mandato en Chaco y activó un debate que ya tiene a varios anotados para quedarse con la candidatura del peronismo en 2027. El tres veces gobernador enumeró tres razones para justificar su corrimiento e inmeditamente puso en marcha una discusión que empieza a tomar calor de cara a la contienda que enfretará al PJ con el mandatario Leandro Zdero.
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En un encuentro en Presidencia de la Plaza, Capitanich se reunió con los dirigentes de su partido y les avisó que no quería ser candidato. Así, habilitó a un lote de figuras con intenciones de jugar, entre los que aparecen intendentes, exfuncionarios de los gobiernos coquistas y figuras que buscan representar una renovación en el peronismo provincial. Uno de ellos es Diego Bernachea, el entonces anfitrión, muy cercano a Capitanich. Fue su ministro de Desarrollo Social en la segunda gestión coquista y también ocupó lugares en la Lotería Chaqueña.
De la vieja guardia surgió el nombre de Antonio Penci Morante, que también ocupó una larga lista de cargos de la mano de Capitanich. Fue ministro de Salud Pública, presidente del Instituto de Seguridad Social, Seguros y Préstamos de Chaco y diputado.
Del otro lado, hay dos jóvenes que asoman: uno es Javier Martinez, intendente de Margarita Belén desde 2019; el otro es Santiago Pérez Pons, de Presidencia Roque Sáenz Peña, un economista que trabajó con Martín Guzmán y fue el ministro de Economía del tres veces gobernador. Antes, había tenido un paso por el gobierno de María Eugenia Vidal.
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Jorge Capitanich junto a la intendenta de Barranqueras, Magda Ayala, una de las que se anota para ser candidata a gobernadora.
Quienes también se anotan son algunos de los intendentes que motorizaron el espacio interno que le plantó resistencia a Capitanich en el río revuelto post derrota de 2023. Una de ellas es Magda Ayala, alcaldesa de Barranqueras en uso de licencia ya que está ejerciendo su cargo de diputada. La intendenta fue, además, la elegida para acompañar a Ricardo Quintela en la frustrada patriada contra CFK por la conducción del PJ.
De ese grupo, también aparece Juan Manuel García, mandamás de Machagai, uno de los que tenía cargo en el PJ chaqueño y supo marcar sus diferencias con Capitanich en los choques de hace dos años.
La decisión de Jorge Capitanich
Los candidatos peronistas afloraron ante el paso atrás de Capitanich. El entorno del exgobernador dice que los números de las encuestas le sonríen más que a cualquier otro peronista, pero que la decisión luce rotunda. “Coqui” tampoco quiere bendecir a ningún postulante porque siente que sería igual que involucrarse como candidato. Quienes hablan con el senador dicen que pretende que el candidato peronista en esa provincia del Norte Grande sea alguien que demuestre ganas y lo gane “en la cancha”.
Hay tres razones que el exgobernador le enumeró a su entorno para justificar su decisión. En primer lugar, dice que no quiere ser un obstáculo para la renovación de caras en el peronismo chaqueño. En segundo lugar, tiene una mirada crítica de la gestión de Leandro Zdero pero cree que el electorado le tiene paciencia, algo que a él, por tener más experiencia en el cargo, no le van a tener. En tercer lugar, porque siente que es una etapa cerrada y que su legado ya está construido.
La diáspora del PJ chaqueño
El peronismo chaqueño viene en levantada tras el golpazo que significó la derrota contra Zdero en 2023. Ese revés que dejó a Capitanich sin reelección tuvo como secuela una temporada de diáspora de dirigentes. El exgobernador se refugió como director del Bapro gracias a su amistad con Axel Kicillof. Paralelamente, los intendentes que lideraba Ayala hacían rancho aparte. Como si fuera poco, por otro lado se agruparon el exgobernador Domingo Peppo, el exdiputado José Mongeló y el exintendente de Resistencia Gustavo Martinez.
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Jorge Capitanich junto a Domingo Peppo, ambos exgobernadores del Chaco.
La tarea de reunificación continuó, apalancada por el hecho de que, sumados, Chaco Merece Más, el armado coquista, y Primero Chaco habían sacado prácticamente los mismos votos que el armado entre radicales y violetas que auspició Zdero. El corolario fue el cierre de listas nacionales, cuando finalmente Ayala y Capitanich sellaron la unidad, compartieron fórmula para el Senado y enfrentaron al oficialismo. Perdieron, pero por tan solo 2 mil votos. Ese resultado le hizo volver a sentir al peronismo que estaba vivo y que tenía chances de ganar en 2027.
Así las cosas, también instiga esa sensación los números que manejan en el laboratorio justicialista, que afianzan la convicción de que hay una posibilidad. En el peronismo creen que la alianza electoral que Zdero selló con el gobierno, que le sirvió para triunfar en 2025, ahora se le volvió en contra. “La imagen de Javier Milei y la del gobierno provincial se caen a pedazos”, dicen, aunque marcan que la imagen de Zdero “cae de a poco, pero cae”. Se aferran a un dato estadístico histórico que señala que nunca un gobierno provincial que sacó menos de 50% en las intermedias logró reelegir.