Al menos durante los 15 minutos del discurso sobre Malvinas que pronunció en cadena nacional el jueves por la noche, el presidente Javier Milei hizo una propuesta al país con ribetes de estadista y jefe de Estado.
El autor celebra el giro del Presidente y espera que no se agote en los 15 minutos de la cadena nacional. No es "oportunismo", sino "oportunidad", sostiene.
Al menos durante los 15 minutos del discurso sobre Malvinas que pronunció en cadena nacional el jueves por la noche, el presidente Javier Milei hizo una propuesta al país con ribetes de estadista y jefe de Estado.
1) Adoptó, por primera vez, un compromiso claro con la “Causa Nacional” por antonomasia, la única, hasta ahora, que no tiene discusión ideológica.
2) Propuso la unidad nacional, por encima de nuestras controversias -reconociendo la validez de la diversidad-.
3) Marcó como prioridades geopolíticas el Atlantico Sur y la Proyección Antártica, dejando de lado, por esos 15 minutos, el “alineamiento” con los Estados Unidos.
4) Reflotó el demorado proyecto de una base de la Armada en Tierra del Fuego, que debería existir desde hace muchos años considerando la importancia estratégica de nuestro posicionamiento austral.
5) Ese mismo día, cerró un conflicto que estaba creciendo con Chile, reconociendo expresamente la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes (falta que Chile cumpla con el compromiso que adoptara el presidente José Antonio Kast de “no facilitar logística” al ocupante británico de nuestras islas Malvinas, tema delicado considerando que sigue funcionando el corredor de abastecimiento entre Punta Arenas y Puerto Argentino.
6) Se comprometió a enviar un proyecto al Congreso que convalide estos ejes a partir de la creación de un “Consejo de Seguridad Nacional” como organismo especializado para ejecutarlos.
Algunas voces acusan al Presidente de “oportunista”. No concuerdo. Creo que tuvo un gran sentido de la oportunidad, que no es lo mismo. La alta visibilidad del tema Malvinas -el despliegue de la consigna “las Malvinas son Argentinas “ en la semifinal del Mundial de futbol y la referencia de Donald Trump a “estar considerando la posibilidad de revere la posición Norteamérica sobre las islas” marcaron un momentum muy especial para poner foco en el tema.
Mas allá de cualquier resultado a mediano y largo plazo, en lo inmediato ya cayó el precio de las acciones de las compañías petroleras comprometidas con el inicio de la exploración petrolera al Norte de nuestras islas. Estoy seguro de que nadie les financiará esa aventura en el medio de la disputa revitalizada. Quizás algunos creyeron que habiendo un presidente argentino admirador expreso de Margaret Thatcher no había riesgo de respuesta argentina. Confundieron peras con manzanas.
Esperemos que esos 15 minutos de extrema lucidez se extiendan a otros temas -incluyendo salir de su obsesivo recurso de la escatología- para consolidar ese enorme espacio del centro a la derecha que hoy poblamos un 70% de los argentinos.
Que el “milagro Malvinas” nos ilumine y nos permita, así, honrar la memoria de nuestros héroes -los de Malvinas y los muchos otros que pueblan nuestra historia- y nos permita, integrados a nuestros vecinos, alcanzar el destino que nos merecemos.