SEGUNDO SEMESTRE

Javier Milei buscó una foto con la familia militar en un desfile que lo relegó a un segundo plano

El Presidente tuvo un tibio recibimiento entre el público, que no festejó las alusiones libertarias de los locutores. Fuerte reivindicación a las Fuerzas Armadas.

Después de más de dos horas del desfile de las Fuerzas Armadas por el Día de la Independencia, Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel abandonaron el palco y se subieron a un tanque de guerra: recorrieron unos cien metros de la Avenida Libertador saludando a los asistentes. Con ese gesto, el Presidente buscó dejar una foto para la posteridad en una jornada que marcó el regreso de la "familia militar" a las calles gracias a un enorme despliegue oficial, pero en el que su figura estuvo lejos del protagonismo imaginado por un sector del gobierno.

La marcha de Milei y Villarruel sobre un Tanque Argentino Mediano (TAM 2C) frente a la Plaza Uruguay fue la imagen de cierre del mayor desfile militar de los últimos 40 años, organizado por presidencia, como parte de las celebraciones del 9 de Julio, tras el tedeum en la catedral metropolitana y la firma del Pacto de Mayo en Tucumán. Fue un despliegue marcial con 7 mil soldados, aviones y tanques en las calles sin precedentes desde el regreso de la democracia, con el que el mandatario envió otro gesto hacia los sectores que reivindican el rol de las Fuerzas Armadas, en el marco la solapada pulseada política que libra la vicepresidenta, una exponente fiel de esos círculos.

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Respaldo a las Fuerzas Armadas

La jornada, en las veredas, tuvo mucho de demostración de respaldo a las FF.AA. y poco de mensajes políticos hacia Milei o Villarruel. Apenas resaltó una única bandera, en las cuadras de asistentes, con la leyenda "Los carapintadas tenían razón", que un grupo colocó a pocos metros del palco presidencial, junto a estandartes de reivindicación a la soberanía argentina sobre Malvinas. El mensaje en apoyo a los grupos sublevados que protagonizaron intentos de golpe en 1987 y 1990 pasó desapercibida para la mayoría de la audiencia y solo estuvo exhibida en el arranque del desfile.

El palco presidencial sí dejó algunas escenas con lectura política. Milei estuvo rodeado Karina Milei, y sus padres. Detrás, el gabinete en pleno con excepciones, como la ausencia de la titular de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien tampoco había participado del tedeum de la mañana. Se mostraron juntos los ministros Toto Caputo y Federico Sturzenegger, para apaciguar los rumores de una interna salvaje entre amos. También destacó la presencia del Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, que había acompañado a Milei en Tucumán y más temprano en la misa.

Sin ovación para Javier Milei

En medio de un inmenso operativo que interrumpió el tránsito en buena parte del barrio de Recoleta y con una temperatura que apenas superaba los 2 grados, el evento convocó a familias que desde las 9 empezaron a llegar a Avenida del Libertador y se apostaron sobre las vallas a lo largo de las más de 20 cuadras que separaban el palco presidencial, donde comenzaba la marcha, hasta el final del desfile militar.

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La mayor concentración estuvo en la zona entre Pueyrredón y Plaza Francia, donde la gente se agolpaba para ver el paso de los miles de efectivos del Ejército, la Armada Argentina y la Fuerza Aérea, junto a columnas de la Policía Federal, la Prefectura Naval, Gendarmería Nacional, la Policía de la Ciudad y Bomberos. Con banderas argentinas, escarapelas y chicos disfrazados de Granaderos, las familias se mezclaban con grupos de retirados que paseaban con ropa de fajina, exhibiendo condecoraciones.

Si bien la asistencia fue la esperada, según fuentes policiales, el desfile no marcó un hito de convocatoria que algún sector del gobierno imaginó en la previa. El "baño popular" para el Presidente, después de la foto con la casta de la medianoche, quedó a mitad de camino.

"Viva la Patria", "Vivan los héroes de Malvinas", "Honor y gloria", fueron las principales consignas que se escucharon desde el público en el arranque del desfile.

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Milei, que llegó al palco ubicado en Libertador y Austria poco antes de las 11, fue recibido con un tibio aplauso del público. Villarruel, la figura del oficialismo más cercana a los círculos militares, reivindicadora de la actuación de las Fuerzas Armadas en la década del setenta y al borde del negacionismo de los crímenes de la dictadura, tampoco tuvo un reconocimiento especial.

Eso pese a que desde los altavoces, los locutores del evento buscaron permanentemente lograr esa sintonía. Por ejemplo, como durante el paso de los aviones de la Fuerza Aérea, que fue presentado como "Las fuerzas del cielo", en alusión al pasaje bíblico tan repetido por Milei. O cuando hablaron de la tarea del Ejército "defendiendo los principios de la libertad".

La convocatoria había sido apuntalada en los últimos días desde el ministerio de Defensa, que lidera Luis Petri, y los cuerpos de las Fuerzas Armadas, con un llamado a la ciudadanía a presenciar el desfile con banderas argentinas. En el Gobierno había mucha expectativa por el retorno de una tradición que no se realizaba desde la administración de Mauricio Macri, en 2019. Con la foto del paseo arriba del tanque, Milei se garantizó la postal que quería.

Javier Milei en el tedeum por el 9J
Javier Milei junto a gobernadores en Tucumán.

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