El nuevo PJ de Neuquén administra las tensiones de siempre y reconstruye su unidad para 2027
José Carlos Assad apuesta a bajar la conflictividad interna y reconstruir el partido. Diálogo entre sectores enfrentados, ruido por la reforma laboral.
"Peronismo Territorial", la liga de intendentes en Neuquén del PJ.
La conducción de José Carlos Assad en el Partido Justicialista (PJ) de Neuquén se propone descomprimir, ordenar y reconstruir. Tras una interna que dejó heridas abiertas, el nuevo esquema muestra una baja en la tensión y la apertura de canales de diálogo entre sectores que hasta hace poco competían cabeza a cabeza.
En el arranque de la flamante gestión, la conflictividad bajó varios decibeles. Dirigentes de distintos espacios coinciden en que empezó a consolidarse una lógica más dialoguista, con acuerdos básicos para evitar nuevos quiebres.
El equilibrio de fuerzas empuja en esa dirección. Sin mayorías contundentes, la conducción necesita negociar cada paso. En ese esquema, la figura de Oscar Parrilli ya no tiene el mismo peso ordenador que en otras etapas, lo que abre un escenario más horizontal, aunque también más inestable.
Uno de los primeros movimientos será la constitución del Congreso partidario, órgano central para institucionalizar la nueva etapa. La tarea obliga a acuerdos permanentes para que ningún sector tenga el control total. Cualquier definición requerirá negociación, aunque en el kirchnerismo aseguran tener clara diferencia en un cuerpo de 72 integrantes.
El calendario marca un punto relevante el próximo 6 de abril, cuando asuma el Consejo del PJ en la capital neuquina. La jornada funcionará como una primera foto de la nueva etapa, pero también como un escenario en el que las internas quedarán en evidencia.
El sector kirchnerista, por ejemplo, ya avisó que impulsará una actividad centrada en la discusión sobre la reforma laboral. La movida apunta a fijar posición y marcar identidad dentro del partido, unas horas antes de que asuma el consejo.
Reforma laboral y ruido
La iniciativa no pasa inadvertida. El debate sobre la reforma laboral expone tensiones que exceden al PJ y alcanzan al vínculo con el oficialismo provincial.
El respaldo de representantes del gobierno neuquino a la propuesta libertaria generó incomodidad dentro del peronismo y fue parte de la campaña en la interna partidaria. La posición adoptada por el Ejecutivo provincial abrió cuestionamientos y dejó al descubierto diferencias políticas.
PJ-Neuquen
En el peronismo referenciado en el gobernador, el tema genera contradicciones. No sólo por el contenido de la reforma, sino por el impacto que tiene en la estrategia de reconstrucción partidaria.
Permanentemente la boleta que auspiciaba Parrilli le recordaba al ahora oficialismo aquel movimiento. Ya lejos de aquella votación, los reproches continúan.
Perfil bajo y reconstrucción
En este contexto, Assad opta por una hoja de ruta con avances graduales. Hasta julio, la conducción mantendrá un perfil bajo y se concentrará en normalizar la estructura partidaria. El objetivo es ordenar antes de discutir.
Recién en una segunda etapa se abrirá el debate político de fondo. La intención es recuperar una agenda más cercana a la realidad social y salir de discusiones que, hacia adentro, reconocen como desconectadas del día a día.
Fuentes del peronismo advirtieron que habrá novedades una vez finalizado el Mundial de fútbol en Estados Unidos, México y Canadá.
Peronismo en transición
Con todo, el PJ neuquino transita una etapa de redefinición. Sin liderazgos dominantes y con una estructura fragmentada, la apuesta pasa por reconstruir desde adentro y generar condiciones para volver a ser competitivo.
La tregua interna ofrece una ventana de oportunidad, pero la irrupción de temas sensibles como la reforma laboral, demuestra que las tensiones siguen latentes.
Entre el intento de orden y las diferencias que persisten, la nueva conducción empieza a recorrer un camino que tiene su horizonte en 2027 pero que se juega, paso a paso, en el presente.