¿Quién le cree al Javier Milei malvinero? Es la pregunta que se hace la política argentina desde la cadena nacional. Los resultados de una encuesta muestran que, pese al alto impacto que tuvo el anuncio sobre la soberanía de las Islas Malvinas, la mayoría mira con desconfianza la nueva postura del Presidente. Seis de cada diez personas creen que ese giro se debe a una conveniencia política.
Según el relevamiento de la consultora Management & Fit (M&F), elaborado entre el 4 y el 6 de septiembre sobre 1.000 casos, la cadena nacional tuvo un altísimo nivel de conocimiento público: el 90,3% dice haber visto, leído o escuchado sobre el discurso presidencial. Sin embargo, la masividad del mensaje no se tradujo en credibilidad ya que el 61,1% opina que la nueva postura responde a un oportunismo político más que a una convicción ideológica.
La nueva bandera de Javier Milei genera desconfianza
En un intento por retomar la agenda, Milei anunció el jueves pasado una serie de medidas en defensa de la soberanía sobre las Islas Malvinas, entre ellas sanciones a las empresas que intenten explotar en las inmediaciones del archipiélago y la creación de una base naval integrada en Tierra del Fuego. Además, llamó a "dejar de lado las diferencias políticas y mantener una postura en común" en torno al reclamo argentino. Sin embargo, sus palabras no alcanzaron para convencer a la opinión pública.
El sondeo de M&F reveló que el 51,6% no le cree ni confía en Milei en ese planteo, apenas el 29,5% dijo creerle y un 12,1% afirmó confiar "algo". Es decir, la desconfianza supera a la confianza por casi 15 puntos porcentuales. La grieta política también atraviesa esa percepción. Entre quienes desaprueban la gestión presidencial, el 90,1% asegura que no le cree al Presidente en su convocatoria a una unidad nacional por Malvinas.
La bandera nacionalista que levantó Milei, el admirador de Margaret Thatcher, sorprendió -o no- porque se contradice con la postura que sostuvo durante años, incluso antes de llegar a la Presidencia. Esa contradicción tampoco pareció pasar inadvertida entre las personas que respondieron la encuesta que realizó la consultora inmediatamente después del discurso presidencial.
¿Soberanía o marketing electoral?
El estudio también indaga sobre el verdadero objetivo de la cadena nacional y las respuestas muestran a una sociedad dividida en dos: el 35,9% opina que Milei buscó defender la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, mientras que un 34,5% interpreta que el objetivo principal fue hacer marketing o buscar un posicionamiento electoral.
Ese empate desaparece al cruzar los datos por valoración del Gobierno. Entre quienes aprueban la gestión libertaria, el 81% entiende que el discurso tuvo como finalidad defender la soberanía. Entre quienes desaprueban al Presidente, el 61% cree que fue una estrategia de marketing político.
La percepción de oportunismo también aparece cuando se consulta sobre el impacto del anuncio: para el 43,7% la imagen de Milei no cambió, mientras que el 36,5% sostiene que empeoró y apenas el 17,9% dice que mejoró.
Como viene contando Letra P, la imagen positiva del jefe de Estado viene cayendo en picada desde hace meses en un contexto de una fuerte preocupación de la sociedad por la economía. Si bien esa caída no se traduce en votos, enciende un alarma en la cúpula libertaria de cara a las elecciones del próximo año.
Del "control británico" al Javier Milei malvinero
La encuesta incorpora un elemento que explica buena parte del escepticismo: recuerda las declaraciones que Milei realizó en 2024 a la BBC, cuando sostuvo que "las islas estaban bajo control británico porque Argentina había perdido la guerra" y también dijo que la recuperación debía darse mediante "una negociación de largo plazo".
Frente al nuevo discurso, que contempla sanciones económicas, medidas legales y una mayor presencia estratégica en el Atlántico Sur, la mayoría interpreta que hubo un cambio motivado por razones electorales ya que en más de una oportunidad Milei dijo que en 2027 buscará la reelección.
De hecho, entre quienes votaron a La Libertad Avanza y el PRO, la respuesta sobre la motivación del cambio de postura presidencial no es unánime: el 54,2% habla de convicción, pero un significativo 32,9% también atribuye el cambio a conveniencia política.