ver más
LETRA PEPE

Peronismo 2027: la unidad se negocia en Buenos Aires

Sergio Massa descongeló sus apariciones y Axel Kicillof aceleró su lanzamiento. Versiones sobre la gobernación. CFK espera por la definición de la ONU.

Las definiciones del peronismo se aceleraron en las últimas semanas. Axel Kicillof sumó otra provincia a su gira federal y anunció en privado que el sábado 19 en Avellaneda dará una señal inequívoca de su candidatura presidencial. Sergio Massa volvió a aparecer en público para proclamar la importancia de la unidad y las cuentas de la cúpula archivaron definitivamente la teoría de que las elecciones 2027 podían funcionar como una remake de 2003.

Aquella era una idea demasiado arriesgada, pero que resolvía un problema que la política, por ahora, no puede solucionar. Con la interna estallada y las PASO en riesgo, a más de un dirigente le entusiasmaba la posibilidad de que el peronismo compitiera en 2027 con dos listas separadas que se midieran entre sí para saber cuál estaba en condiciones de pelear contra Javier Milei en la segunda vuelta. Kicillof, por un lado, y Massa, por el otro.

Así llegó Néstor Kirchner a la segunda vuelta en 2003 y se consagró como presidente con apenas el 22% de los votos, cuando Carlos Menem desistió de competir. Pero las condiciones son otras y el riesgo de perder en primera vuelta contra Milei es demasiado grande. “De casualidad al balotaje, en vez de Néstor, no llegó Ricardo López Murphy. Está descartado, es suicida”, dice un hombre que dialoga seguido con Cristina Fernández de Kirchner.

Las cuentas del peronismo dicen que los oficialismos nunca cosechan menos de 30 puntos y Milei tiene un piso de entre 35 y 38 puntos que lo acompañará pase lo que pase. Es el voto antiperonista conservador que no tiene otras opciones para migrar y se abroquelará detrás del Presidente, por amor o por espanto. De ahí a los 40 puntos que garantizan un triunfo en primera vuelta hay un paso.

Axel Kicillof acelera

Descartada la opción de las listas separadas, al peronismo se le hace más fuerte la necesidad de sostener a toda costa las PASO. El Gobierno todavía no consiguió los votos para eliminarlas, pero todavía subsiste la posibilidad de suspenderlas o de hacerlas no obligatorias. Todo se definirá más cerca de fin de año, como parte del paquete general que la Casa Rosada pone a disposición de los gobernadores, que incluye jueces, reforma política y Presupuesto 2027.

De eso le habló Kicillof este jueves a Hugo Passalacqua, a quien visitó en Misiones en una nueva parada de su gira federal. El misionero quedó impactado por la buena recepción que su par bonaerense tuvo en su provincia, en especial en el contacto mano a mano con la gente. El exministro le pidió ayuda para sostener las elecciones primarias en el Congreso. Quiere competir en la interna del peronismo. Piensa que será la mejor forma de ponerle fin a la discusión sobre la conducción. Se tiene fe para ganarle a Massa o a quien CFK designe como candidato en su contra.

En el kirchnerismo ya hay cierta resignación sobre la imposibilidad de bajar a Kicillof de su sueño presidencial sin que medie una acción dañina que, finalmente, perjudicaría a todo el espacio. Cristina no lo quiere como candidato, pero concede que “es el que mejor mide” y admite la encerrona en la que la metió frente a su propio electorado. “¿Cómo le explicamos a la gente que Axel no es nuestro candidato y apoyamos a otro? A esta altura, no lo baja nadie”, apuntan en el círculo de la expresidenta. Pero remarcan que Kicillof deberá pasar en algún momento por San José 1111 para negociar términos de su eventual candidatura.

En Misiones, Kicillof habló como presidenciable. Se reunió con productores y se comprometió a reponer el Instituto de la Yerba Mate (INYM) en un eventual gobierno suyo. El ministro de Agro y Producción local, Facundo López Sartori, dijo que “puede ser el gran ordenador de la yerba mate, el té y la forestoindustria de Misiones”, sectores golpeados por la economía libertaria.

El gobernador decidió acelerar su lanzamiento. Lo planteó en esos términos en una reunión que tuvo con dirigentes que participarán del armado del acto del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) que encabezará el sábado 19, en Villa Domínico. Dijo que será la referencia “más explícita” que haya hecho hasta ahora sobre su candidatura presidencial. Hará una puesta en escena federal, con representación de dirigencia de todas las provincias y movilización de militancia.

El factor Sergio Massa

Kicillof había denominado 2026 como “el año de la construcción” y había pateado su lanzamiento para marzo de 2027, pero los tiempos se adelantaron. El gobernador tomó nota en los últimos días de que Massa empezó a descongelar sus apariciones públicas, a filtrar el contenido de sus reuniones y a aumentar su presencia mediática, con el claro objetivo de consagrarse como candidato, con el apoyo de Cristina.

El martes, el gobernador evitó que lo fotografiaran con Massa en el homenaje a José Manuel de la Sota, que organizó Candelaria de la Sota, una de las hijas del exgobernador de Córdoba, periodista de larga trayectoria que coquetea con la posibilidad de lanzarse a la política, como su hermana, Natalia, diputada nacional. El bonaerense no fue, aunque estuvo representado por su ministro de Gobierno, Carlos Bianco.

La foto de unidad del peronismo en el homenaje a De la Sota.

Massa aprovechó la ocasión para mostrar que está de regreso. Volvió a abogar por la unidad del peronismo y esquivó las definiciones sobre su candidatura. En el hotel Savoy, se ubicó en primera fila junto al gobernador de Córdoba, Martín Llaryora; su antecesor, Juan Schiaretti, los senadores Alejandra Vigo y Gerardo Zamora, el dirigente porteño Juan Manuel Olmos y el jefe del bloque del peronismo en Diputados, Germán Martínez, entre otros. Fue una postal de unidad peronista como hace tiempo no había.

Al lado de Bertone se ubicó Bianco. Aunque no tenían relación con De la Sota ni un vínculo fluido con Candelaria, Kicillof y su funcionario fueron invitados personalmente por la hija del exgobernador. El gobernador se excusó por su ausencia, pero mandó a su mano derecha, en un guiño al peronismo no kirchnerista con el que busca conversar.

Massa estuvo más tarde con La Liga de Intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires que ya se reunió con Kicillof, Máximo Kirchner, el jefe del bloque peronista en el Senado, José Mayans, y vio este viernes al riojano Ricardo Quintela. Trabajan para la unidad del espacio y bregan porque la Legislatura provincial dé marcha atrás con la ley que bloquéo las reelecciones indefinidas. Con ese pedido fueron a ver Massa a la cena del martes.

El líder del Frente Renovador les hizo saber que su espacio no votará a favor de una ley que borre con el codo lo que escribió con la mano en 2016, pero les aseguró que no será un obstáculo para que lo consigan. En otras palabras, encontrará la forma de que los legisladores que le responden dejen que la ley se apruebe con los votos ajenos. Es posible que tenga que aportar alguna ausencia.

La gobernación de la provincia de Buenos Aires

Los intendentes llevan como mantra la idea de que el próximo gobernador de la provincia de Buenos Aires tiene que ser uno de ellos, un bonaerense de pura cepa. Gritan basta de Ruckaufs, Sciolis y Kicillofs, implantados desde la conducción central sin recorrido en el territorio. La novedad de las últimas semanas es que la lista de posibles candidatos incluye a Massa.

“El mejor de los nuestros”, endulza un dirigente bonaerense que dialoga con todas las tribus. “¿Sabés lo que podría hacer Sergio con la provincia? La damos vuelta. Sería espectacular”, anima un armador cercano al líder del Frente Renovador. La versión no suena alocada en el cristinismo. “Yo le prestaría atención. Sería una buena salida para todos”, dice un hombre que frecuenta San José 1111.

La "salida" sería Kicillof presidente-Massa gobernador. No es la opción predilecta del Frente Renovador, pero le aseguraría al tándem massismo-cristinismo una porción importante de lo que está en juego, mientras el mandatario provincial lo intenta en la nacional contra Milei, con una posibilidad de triunfo más remota. Eso sí: requeriría de un compromiso mutuo de ayuda, empujado por la certeza de que gobernar la provincia de Buenos Aires con el libertario en la Casa Rosada puede ser una pesadilla.

“No soy quién para descartarlo. Pero lo veo con una vocación inclaudicable de ser el presidente de nuestro país”, le dijo hace unos días a 221Radio el diputado provincial Alexis Guerrera, que responde directamente a Massa. Cabe preguntarse si lo verbalizó con aval de su jefe político. Otro que empuja por esa idea es Emilio Monzó, amigo del exministro de Economía y hombre de largo recorrido en la provincia. Ve al líder del Frente Renovador con capacidad para tejer acuerdos en todo el territorio bonaerense con otros sectores políticos, incluidos algunos radicales y “libertarios blue”.

“Sergio va a ser candidato a presidente hasta el último día y es legítimo que tenga esas aspiraciones cuando quedó a tres puntos de ganar en primera vuelta en 2023. Después se verá. Si hay chances electorales va a primar el sentido de responsabilidad y se va a hacer un acuerdo para ganar”, apuntan en el cristinismo.

La economía de Javier Milei y la ventana abierta de CFK

Tanto en el Gobierno como en la oposición entienden que las chances electorales de cada uno están atadas en ciento por ciento a lo que suceda con la economía. El INDEC informó esta semana que la industria manufacturera y la construcción cayeron más de 4% en julio. Los datos de la Secretaría de Trabajo mostraron que se perdieron 354.128 empleos formales desde 2023. Los economistas empezaron a advertir por la posible recesión.

Esta semana, en el peronismo circuló un informe de la consultora Ficonomics que habla de los límites para la reactivación preelectoral. El estudio plantea que no hay que preguntarse si el PBI va a crecer, sino si ese crecimiento puede llegar al ingreso de los hogares. Concluye que no, porque el problema del programa de Milei “es de diseño”. “Los dos canales por los que ese traslado ocurriría —el salario y el crédito— están bloqueados, y el bloqueo no es una falla del programa sino su mecanismo (…) El ancla fiscal y la desregulación exigen ajuste privado, lo que comprime el ingreso disponible del hogar; el ancla cambiaria exige no convalidar expansión monetaria, lo que cierra el canal del crédito. Las dos anclas que producen la desinflación son exactamente las que bloquean la reactivación del consumo”.

El informe de Ficonomics explica que los límites de la recuperación del salario están en el corazón del programa económico.

De ahí brotan las chances electorales del peronismo, que esta semana volvió a hablar de lo que puede pasar con la presentación que Cristina hizo ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU. La expresidenta espera para octubre una medida cautelar que le habilite el recurso de revisión para pedir por su candidatura. Las expectativas en el ámbito internacional son positivas, no así en el plano interno.

Sin embargo, en el cristinismo entienden que una decisión favorable de la ONU le meterá presión a quien quiera ser candidato. Miguel Ángel Pichetto, ahora asiduo visitante de la expresidenta, ya dijo públicamente que “Cristina mide 40% de imagen positiva e intención de voto”. Cualquier presidenciable del peronismo necesitará de su apoyo.

También te puede interesar
Temas

Las Más Leídas

Más Sobre Política