19N Segunda Vuelta

Cómo le fue a Agustín Rossi en el debate: postura zen y propuestas

Después de un primer round en el que lo complicaron el tiempo y los nervios, el jefe de Gabinete logró mantener la calma ante Villarruel. Con un empate, ganaba.

"El que se enoja pierde", reza el refrán que Agustín Rossi, a quien apodan "El chivo" por una razón, llevó como un mantra al mano a mano contra Victoria Villarruel, en el que luchó contra todas sus fuerzas internas para mantenerse en calma durante casi una hora y media. Lo logró en su mayor parte, salvo en los cruces de temática libre en la que ambos hablaban sin escucharse. Cada uno se dirigió a su electorado, a pantalla partida.

El jefe de Gabinete se fue de TN al menos con una victoria, no Villarruel: se enojó más su rival, que en realidad lo calificó de indignación, una licencia poética para elevar la voz al límite del grito o de programa de magazine vespertino. Rossi fue preparado y, si bien en su equipo no lo llamaban autocrítica, se parecía demasiado: en el primer debate del quinteto de aspirantes a la vicepresidencia realizado en ese mismo estudio, antes de las generales, el santafesino trastabilló dialécticamente y hasta se extralimitó con alguna chicana.

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Para este segundo episodio, se propuso no confrontar con Villarruel como persona, sino con sus ideas, las propuestas que enarbolan Javier Milei y LLA. "Atacarla era victimizarla", fue la enseñanza que le quedó al equipo de preparación de Rossi. Recién a los 24 minutos de programa, el candidato nombró a su contrincante por su nombre.

El objetivo

De mínima, no enojarse; de máxima, mostrarla a ella como enfadada. "Se pone un poquito violenta; la simbiosis con Milei parece que cada vez le penetra más porque MIlei tiene bastante violencia en su cuestión discursiva e intenta interrumpirme porque está molesta con lo que yo le dije. Romper relaciones con China y Brasil es un error", logró colar Rossi en uno de los cruces más picantes.

Pero la verdadera premisa que llevó el compañero de fórmula de Sergio Massa era mimetizarse con su compañero de fórmula para polarizar con LLA: ideas versus proclamas. Apenas terminó el debate, el equipo de Rossi, que hubiera festejado ya un empate considerando el partido de ida, remarcó lo que el mismo jefe de Gabinete se jactó en su cierre: un candidato que enumeró iniciativas frente a una que no. "Eso es del Billiken, tenés que tratar de generar alguna propuesta".

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La actitud

Se nota que no hay piel entre Rossi y Villarruel, representantes de dos polos opuestos en materia de Defensa y Derechos Humanos, tópicos sobre los cuales ambos se especializaron. Tal vez para mantenerse en estado zen, el jefe de Gabinete evitaba mirarla cuando ella le lanzaba acusaciones contra su persona o el kirchnerismo. Se hizo esperar toda la noche, pero ocurrió: el cruce por la dictadura. ¿Estás de acuerdo con la libertad de los genocidas?”, le preguntó a la compañera de Milei y terminaron, como era de esperar, hablando sobre el número de desaparecidos. Ella no le respondió.

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Mantener la calma era clave: en el primer debate, Rossi peleó contra sus rivales, pero más contra el tiempo limitado, lo que lo puso nervioso. En esta ocasión, se autosilenció cuando sonaba la chicharra antes de lo que pensaba. Los nervios tampoco lo traicionaron cuando le preguntaron por el escándalo del espionaje ilegal. Se la veía venir, sobre todo porque su CV acredita un paso por la Agencia Federal de Inteligencia. Logró sortearla al señalar que Ariel Zanchetta, el expolicía que decía ser periodista y traficaba información, no pertenecía al Ejecutivo. Se quedó corta Villarruel en el intento de gancho a la mandíbula.

El gol

No fue una jugada preparada, de tiro libre, pero el puntapié lo habrá imaginado Rossi en la previa. Villarruel lo acusó de "mentiroso" por proponer cosas que en teoría no se pueden llevar a cabo y el jefe de Gabinete aprovechó para la chilena: "El único que miente es tu candidato a presidente, que dijo que Bullrich era una asesina montonera ponebombas y al otro día la abrazó y dijo que coincide con el 90% de sus propuestas".

La pelota tocó la red por partida doble: primero por relacionar a Villarruel con Milei y, segundo, porque otro de los objetivos con los que fue Rossi era mostrar las "contradicciones" del acuerdo PRO-LLA sin subir a Mauricio Macri al ring, espacio destinado al libertario.

El gol en contra

Rossi se cuidó de no enojarse con Villarruel, pero casi con un moderador. En pleno cruce con su adversaria, en el que ninguno dejaba hablar al otro, intentó marcar la actitud de su rival, pero reclamando una revisión de las reglas de los cuatro minutos libres en los que debían dialogar. Marcelo Bonelli, molesto, dio por finalizada la polémica cuando le recordó que él había aceptado el reglamento.

La queja de Rossi perdió una recuperación de Villarruel al retomar la palabra, con un latiguillo que repetiría en otras oportunidades. "Rossi, esto es un debate, no un monólogo", le achacó.

La frase para el archivo

La cuestión Malvinas volvió a emerger en este cara a cara, después de que en el primer debate Villarruel le recordara a Rossi que su padre fue veterano de la guerra. Esta vez, el argumento del santafesino fue corto, pero contundente. "No podés tener a un candidato que admira a (Margaret) Thatcher”, le enrostró.

"Es importante para todos los argentinos y hay que tener una posición clara. No podés tener una canciller que diga que va a dialogar con los isleños", le recordó las declaraciones de Diana Mondino, que estaba presente en la tribuna.

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